Los tiempos son llegados

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¿Qué tiempos? ¿Porque y para qué?

Octávio Caúmo Serrano

traducción Maria Renee San Martin – relu2521@yahoo.com

 

Esa expresión es muy antigua. Para dar un ejemplo un tanto reciente, en la Revista Espírita, traducida por Julio Abreu Filho para la Editora Cultural Espirita – EDICEL – Ltda., Allan Kardec, en el mes de octubre de 1866, página 289, ya comentaba sobre el asunto. Decía él: “Los tiempos marcados por Dios están llegando, dicen de todos lados, en los cuales grandes acontecimientos van a realizarse para la regenenaración de la humanidad. ¿En qué sentido deben ser entendidas esas palabras proféticas?

“Para los incrédulos no tiene importancia. A sus ojos no pasa de expresión de creencia pueril, sin fundamento. Para el mayor número de creyentes hay algo místico y sobrenatural que les parece el precursor del desmoronamiento de las ideas de la naturaleza. Las dos interpretaciones son igualmente erróneas: la primera porque implica la negación de la Providencia cuando los hechos realizados prueban la verdad de esas palabras; la segunda porque la expresión no anuncia la perturbación de las leyes de la naturaleza, sino su realización”.

Allan Kardec nos dice aun que en todo hay harmonía en la obra de la creación; este es el sentido más racional.

 

Ciertas profecías erróneamente interpretadas, o analizadas de forma a establecer confusión y ventajas personales, predican fechas, circunstancias, etc., envolviendo el final de los tiempos. Un planeta nuevo como el nuestro aun en proceso de perfeccionamiento, que debe ser brevemente un planeta de regeneración, no puede acabar melancólicamente, implodindose. La más reciente predicción es la de este año 2012, preconizando como fecha del fin del mundo!  ¡Sin embargo, una tontería !

¿Creemos que Dios dara algún aviso previo sobre cómo se desenvuelven los ciclos planetarios? ¿Ha avisado sobre la era glacial y sobre la extinción de los dinosaurios? ¿Y caso hubiese confidenciado a la humanidad sus intenciones, que ella podría hacer para enfrentar lo establecido por las leyes divinas?

El tiempo material es diferente del espiritual, donde no hay pasado, presente o futuro, porque todo es simplemente AHORA. Solamente cuando encarnados es que necesitamos de los relojes y calendarios para administrar nuestra vida física. Tenemos la hora de dormir, de comer y de trabajar y todo debe ser hecho con medida y equilibradamente.

Ya que la Tierra progresa, como todo lo demás, a medida que ella mejora geológicamente es necesario que la humanidad se mejore  moral  y espiritualmente. Los tiempos llegados para que haya una selección de sus habitantes, con expurgaciones y exilios, pero también con la llegada de espíritus más evoluidos. Ese es el momento que se está instalando hace mucho tiempo.

Acontece todos los días, sin darnos cuenta. Cada ser que desencarna y cada niño que llega al planeta, acontecimientos naturales de lo cotidiano, son parte de esos procesos que identifica que el avance de los tiempos que están llegando.

Nadie que sea equilibrado puede admitir que un cambio de esta grandeza pueda operarse de inmediato. Como en una fiesta de año nuevo en que abominamos el año viejo el 31 de diciembre para creer que  todo será diferente en el día 1º de enero. Pero una de las tantas ilusiones que engaña a los hombres místicos e imprevisibles y benefician a los oportunistas. Mucha gente enriquece con tales balelas que llaman profecías, simpatías, talismanes y semejantes.

No se niegue que el mundo camina acelerado hacia los tiempos llegados, a pesar de casi solamente en el área tecnológica. Cuando la moral fuera del tamaño de la ciencia, el hombre estará equilibrado y con sus dos alas completas, listo para volar.

Con la llegada del Espiritismo, esa orientación dejo de ser restricta para abarcar a toda la humanidad. No cambia apenas un país, un pueblo, una raza, porque es un movimiento universal que se opera en el sentido del progreso moral. La humanidad, dice  Allan Kardec, es un ser colectivo en lo cual se operan las mismas revoluciones morales que en cada individuo. Las partes componen el todo.

Estamos viviendo uno de los muchos momentos de transformación moral de los que siempre llegan a la humanidad cuando se hace necesario su crecimiento. No sirve para los días actuales la moral deturpada de los hombres del pasado. En estos nuevos tiempos todos los valores necesitan ser revisados enérgica y corajosamente y solo una profunda reforma del hombre podrá calificarlo para vivir mejor en estos tiempos difíciles del Apocalipsis.

Sin percibir, los hombres fueron, a lo largo del tiempo, creando armas de autodestrucción. Y no son las bombas nucleares que nos causan mal; ni los tsunamis. Son las armas de calibre moral. El culto al cuerpo, la vanidad, los gastos descontrolados que llevan a la hombre al desequilibrio y la   deshonestidad, la prepotencia y la búsqueda de privilegios sin que cada uno se de cuenta que nada tiene de especial porque para Dios somos todos iguales.

Sin mencionar la polución química y la consecuente destrucción física.

Cuando más el ser humano humilla al semejante mas él se enreda en la cuerda de la propia horca. Más tarde implorara, como Lázaro de la parábola, para que el Señor alerte a sus descendientes para que no cometan los mismos errores que el.

A quien es más dado más es pedido. Espíritas. Ya que tenemos el privilegio del conocimiento aun no  alcanzado por la mayoría, hagamos de el nuestro rotero de liberación y progreso. Ya no podemos exigir más privilegios materiales o espirituales, recibiendo en la Tierra las glorias que nos harán falta en el cielo. No podemos ser más prepotentes ni menospreciar  al que sabe menos como si fuésemos post-graduados en religión y moral. No seamos los fariseos del mundo moderno porque en vez de ser llamados discípulos del Señor no pasaremos también de sepulcros blanqueados.

Los tiempos realmente han llegado, hay mucho tiempo. Actualmente apenas se aceleran. Importante, entonces evaluar cual es nuestro comportamiento para aprovechar las oportunidades de esta transición de la Tierra en su caminada de transformación planetaria de mundo de expiación para mundo de regeneración. ¿Reencarnaremos por aquí cuando el planeta ya esté renovado o seremos exiliados repitiéndose el episodio de Capela? La siembra es libre, pero la cosecha es obligatoria.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – junio 2012

El Espiritismo y los espíritas

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Muchos de nosotros espíritas hacemos mucho por el espiritismo, pero, irónicamente, no permitimos que el espiritismo haga mucha cosa por nosotros!

Octávio Caúmo Serrano [caumo@caumo.com] Traducción Maria Renee San Martin relu2521@yahoo.com

 

Puede parecer un contrasentido lo que afirmamos arriba porque dando recibimos, según la Ley Mayor. Pidiendo obtenemos, enseña el Evangelio. Todavía es necesario ver si damos como conviene dar y pedimos como conviene pedir.

Por más dedicados que seamos en el trabajo, generalmente lo ejecutamos automáticamente, sin humildad y desprendimiento. Por esta razón, es común entre nosotros los espiritas, que el orgulloso, el vanidoso, el egoísta, el prepotente, el agresivo, el que tiene complejo de superioridad, el rencoroso, el vengativo, el que tiene rasgos de estrellismo y solo hace trabajos que lo dejen en evidencia, lucha y tiene apego por los cargos, todo igual a la mayoría de los seres comunes, no importa la religión.

Esto no significa que no seamos colaboradores útiles a la doctrina, pues realizamos mucho a favor del prójimo. La oportunidad que perdemos es de no hacer por nosotros lo mismo que hacemos por nuestro semejante.

   Recuerdo a la fallecida poetiza goiana, Ana Lins dos Guimarães Peixoto Brêtas, que adopto el pseudónimo  Cora Coralina y publico su primer libro a los 75 años de edad, cuando dijo mas o menos los siguiente: feliz quien divulga lo que sabe; es más feliz, sin embargo, quien aprende lo que enseña. O como se  comenta en el medio espírita, “el entro en el Espiritismo pero el Espiritismo no entro en él”.

Actuamos como el que tiene facilidades financieras y construye obras sociales, pero que no abre mano de tener su nombre en las placas de honras en el hall noble de la institución.

Cambia a las bendiciones eternas de Dios por la gloria efímera de los hombres. Por la satisfacción del ego, tenemos aquí en la Tierra la recompensa por todo lo que hacemos nada mas restando que recibir.

Lo que debemos considerar, todavía, es que la obra tiene también valores y meritos porque es preferible lo que hace, mismo por vanidad, que aquel que se omite delante de los dolores del mundo. Más feliz, sin embargo, el que da sin esperar cualquier retribución, porque acumulara meritos en el cielo que le servirán de amparo en el día del cambio de plano. Llegara a la espiritualidad enriquecido por el bien que hizo al prójimo. Eso no depende del tamaño del servicio, pero es necesario que también sepa recibir ayuda y orientación con humildad, sin ofenderse por verse, en ciertas circunstancias, en posición de inferioridad. En la vida siempre estaremos arriba de alguien o debajo de otro, sea cual sea nuestra posición. Del que pide en la calle al presidente de la republica.

Ora servimos, ora precisamos ser servidos. Todos, sin excepción.  

La mayor dificultad para ser espírita, sin embargo, consiste en vivir exactamente como recomendamos en las conferencias, por la prensa especializada, en las adoctrinaciones o en el atendimiento fraterno que existe en la mayoría de las instituciones. Y la parte practica puede ser ejercitada en la casa espirita, en la calle, en la escuela, en el trabajo y principalmente, en el seno de la familia.

Este comentario está lejos de ser una censura. Es antes una “mea culpa” y un lamento por constatar que el Espiritismo, a ejemplo de lo que acontece con Jesús, aun no consiguió reformarnos masivamente. En pleno siglo XXI continuamos siendo los mismos espíritus atrasados de la Edad Media y de otros tiempos remotos. Nuestro crecimiento espiritual es lento y los muchos siglos avanzados nos modifican casi en nada. Hoy sabemos de reencarnación, de acción y reacción, de causas y efectos, siembra y cosecha, todo en teoría que repetimos mecánicamente sin darnos cuenta que realmente significan y que implicaciones tiene de verdad en nuestra vida  presente y futura.

En esta encarnación,  a los setenta y siete años de vida, pienso que será difícil que yo haga parte de una humanidad espiritualizada, formada dentro de los principios enseñados por la Doctrina de los Espíritus.

Tengo poco tiempo y no me parece posible que la Tierra de regeneración pueda instalarse en ese corto plazo. Yo mismo no tendré condiciones de corregir todas las fallas para calificarme como seguidor de Jesús. En la presente reencarnación seguramente no conseguiré, tal es la cantidad de errores y defectos a ser arreglados. Si pudiera crecer un poco, para ser agradecido a Kardec, ya  me daré por satisfecho. Un solo defecto que yo corrija y la encarnación habrá valido la pena.

En el campo de los vicios, fui fumante por veinte ocho años, de los trece a los cuarenta y uno. Pare en 1975, por tanto hay treinta y siete años. De este carma pienso que ya me libre aun en esta vida.

Otros vicios no tuve. Ni alcohol, ni droga o cualquier tipo de dependencia. En el campo de los defectos, las llamadas depuraciones de carácter, aun estoy lejos de ser ejemplo. Soy ansioso y preocupado más allá de lo normal, aun que  jamás haya practicado la ingratitud, traicionado a la confianza o usado de deshonestidad contra alguien.  Soy puntual y asiduo en los compromisos asumidos. Pero como eso no pasa de obligaciones es poco delante de lo que me falta conquistar. Hice hasta ahora, sin arrepentirme de nada, lo que mi grado de evolución me permitió. Pero continúo luchando.

No soy muy diferente de la mayoría, infelizmente. Recuerdo cuando Chico Xavier afirmo que si nosotros usásemos con los de la casa un diez  por ciento de la cortesía que usamos con los de afuera, los hogares estarían salvos. Somos gentiles afectados, no verdaderos. Tenemos apenas el barniz de la educación, por ahora.

Como  la esperanza, hermana de la fe, siempre nos acompaña, me empeño para merecer, aun que parcialmente, el rotulo de espirita. Quien ya conoce la verdad tiene más posibilidad de  liberarse de las amarras del mundo. Saber yo ya sé; solamente me falta vivir lo que conozco. En el día que consiga, seré espirita. Mejor aún, seré Cristiano!

RIE - Revista Internacional de Espiritismo – mayo de 2012 

Era 18 de abril

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Traducción Maria Renee San Martin – relu25@yahoo.com

1857. ¡El mundo recibía el Espiritismo!

 

Indagados sobre esta fecha, pocos sabrán responder  que es lo importante  que aconteció en ese día. Mismo entre los espiritas, no son muchos los que saben que ella marca el lanzamiento de la primera edición del El Libro de los Espíritus, un nuevo divisor de aguas en la historia de la humanidad, así como fue la venida de Jesús.  Este libro es el registro del nacimiento de la Doctrina de los Espíritus en la Tierra, el cristianismo redivivo en su  más pura esencia. No juzguen nuestra afirmación exagerada, porque un día el mundo será dividido entre antes y después del Espiritismo.

Con la publicación de la obra en Paris, nuestra Doctrina fue codificada por el profesor Denizard Rivail, que firmo como  Allan Kardec, su nombre en una encarnación pasada como sacerdote druida, en la Galia del Imperio Romano de Julio Cesar, un siglo antes del nacimiento de Cristo. Trajo revelaciones que cambiarían la historia de los hombres, sus creencias y conceptos.

Una doctrina con poco más de un siglo y medio es muy joven para afirmar que es comprendida por un número relevante de personas, especialmente porque  no promete facilidades sin el trabajo de cada uno. Antes, recomienda al hombre que se esfuerce para usar el mundo material en la construcción de su vida en la espiritualidad. Una doctrina como esta línea de pensamiento tiene dificultad para competir con las que ofrecen el cielo mediante donaciones, promesas o penitencias, sin que el hombre cogite su renovación moral. Por eso pocos son los espiritas  practicantes. Y menos aun son los que, mismo declarándose espiritas, viven como tal, haciendo de los compromisos doctrinarios su prioridad, convictos de que este breve momento en la materia se destina especialmente al crecimiento del alma y no como pensamos a los placeres del cuerpo.

El verdadero espirita tiene fe. No la fe de quien va al centro, vive rezando, toma agua fluidificada, da pase o hace conferencias. Su fe se fundamenta en la certeza de que Dios cuida de nosotros porque somos sus hijos predilectos, creados para la felicidad. Si aun no somos dichosos es porque estamos en proceso de reforma moral para conseguir la necesaria afinidad que nos permita vivir en vibraciones más elevadas. Y eso se obtiene por el comportamiento cristiano, que tiene su revelación en el amor al prójimo. En cuanto estemos huérfanos de esa sintonía, ya enseño Emmanuel, inútil será  querer penetrar en Mundos Superiores.

A lo largo de estos ciento cincuenta y cinco años de los calendarios humanos, aunque representen un segundo en el tiempo de la espiritualidad, mucha cosa nos fue revelada: la eternidad del espíritu, confiriéndole la inmortalidad, su creación simple y sin conocimiento, igualmente para todos, la repetición de sucesivas oportunidades de renacimiento en la materia, para corregir defectos que quedaron de una encarnación para otra, más allá de nuestro destino a la felicidad. “Ni una oveja del rebaño se perderá”. El Espiritismo nos da la confirmación de esa promesa de Jesús. Como la permanente rotación de almas, muchas de la Tierra reencarnando en Mundos Inferiores, en cuanto otras calificándose a vivir en la Tierra renovada que se prepara para ser Mundo de Regeneración, el planeta ya ha experimentado alguna evolución. Con la continuidad de esa migración, su nivel espiritual tiende a elevarse cada vez más. Con la cantidad de desencarnes colectivos que ocurren en los días actuales el cambio esta acelerado.

Y quien desee permanecer en el planeta reformado tendrá que conquistar un lugar por su propio progreso moral, por la corrección de defectos y por el servicio en el campo del bien.

Estudiar El Libro de los Espíritus es importante para todos nosotros. No hay pregunta que hagamos que allí no tenga su respuesta. A partir de la Introducción, que nos permite conocer las luchas del codificador para el éxito de su trabajo, pasando por las 1018 preguntas respondidas por los Espíritus y culminando con la Conclusión, no hay una sola línea que no tenga importancia y no enseñe algo.

Como las casas Espiritas ofrecen normalmente reuniones para estudiar esa obra en grupos, todos deben aprovechar la oportunidad porque el análisis en conjunto es más eficiente. Interactuando con los participantes surgen preguntas que nos hacen aprovechar las lecciones más que un estudio solitario.

Solo cuando el Espiritismo sea popularizado, y cada ser humano crea en sus enseñanzas, viviéndolas, es que terminaran los desajustes familiares, violaciones, crímenes, corrupción, trafico de drogas o cualquier otra enfermedad de carácter, porque los hombres comprenderán que todo lo que hacen, tendrán que pagar hasta el último centavo. Ahora o más tarde, aquí o en cualquier lugar, porque ningún mal quedara impune. Es de la Ley de Dios, que no es fallida como la de los hombres.

No nos parece posible, por ahora, revertir el cuadro social y transformar esta humanidad en la cual prevalecen la ganancia y la vanidad. La paz no vendrá en un pase de magia o en los canticos y manifestaciones. No es pesimismo, sino constatación. Sin embargo, como el amor a Dios es irrestricto, solo nos resta confiar y trabajar con alegría, suavizando el sufrimiento ajeno y el nuestro, sobreviviendo cómo es posible, sin miedos, inseguridades o angustias. ¡No hay alternativas! ¡Si el momento es difícil mismo para los que conocen y practican el Espiritismo, imaginemos para los demás que creen que todo se acaba con la muerte! Recordemos  a Meimei, por Chico Xavier, en la pagina “Confía Siempre”, cuando  dice: “de todos los infelices lo mas desdichados son los que perdieron la confianza en Dios y en sí mismos, porque el mayor infortunio es sufrir la privación de la fe y proseguir viviendo”.

En este abril de 2012, recordemos una vez más a Allan Kardec y agradezcamos por su fortaleza y determinación, sin los que no hubiera conseguido legar a la humanidad la DOCTRINA DE LOS ESPIRITUS.

¡Cualquiera que sea el plano en que viva ahora el Codificador, rogamos a Dios para que lo ayude y lo bendiga!

 

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – abril 2012 

 

Que haces de tu vida?

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“el rosedal solo da rosas por que tiene raíces en el suelo” – Chico Xavier

Octávio Caúmo Serrano [caumo@caumo.com]
traducción Maria Renee San Martin Gomes – relu2521@yahoo.com
 

Era el 31 de marzo de 1869. Allan Kardec se preparaba para cambiar la sede de la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas para un espacio más amplio, cuando a las 14 horas, fue victimado por el rompimiento de un aneurisma, desencarnando inesperadamente en su domicilio en Paris, en la calle Ste. Anne, nº 59.

Después de lanzar los cinco libros de la Codificación y viajar para diferentes ciudades y países próximos a Francia, decidí dinamizar la divulgación del Espiritismo y, por tanto, quería instalaciones más adecuadas. No sabía, por entonces, que su tarea en la presente encarnación ya estaba completada. Destacamos que él tenía gran preocupación con lo que se haría de la Tercera Revelación después de su muerte, pues ya había hasta idealizado un Comité Central de Espiritismo para la mejor organización de la doctrina a largo plazo.

Hombre con experiencia tenía el conocimiento de que todo necesitaba se cuidadosamente planeado y elaborado, dejo también, este ejemplo de responsabilidad para todos nosotros, a la par de que debemos estar atentos al día de hoy porque desconocemos lo que nos ocurrirá de aquí a minutos. Kardec ya tenía problemas de salud y sabía que debería controlar su impetuosidad delante del trabajo, aun que desease dejarnos el Espiritismo cada vez mas organizado. Por eso no disminuyo el ritmo de trabajo.

Si observamos nuestra propia vida, podremos tener señales claras que nos indiquen si estamos haciendo lo correcto, en la debida dosis, con equilibrio delante de las leyes naturales, sea si estamos desgastándonos más allá de lo que podemos y debemos, cuando por ejemplo nos empeñamos en ganar dinero o cuando exageramos hasta mismo en la práctica de la caridad.

Como nuestro principal compromiso es nuestra propia educación y salvación, no podemos ultrapasar los límites de la naturaleza cuando es la ejecución de nuestras tareas, sean  ellas del orden que sean. Es necesario tener equilibrio y saber que, como encarnados, estamos sujetos a las leyes de la materia.

Tenemos que descansar, alimentarnos correctamente y también  divertirnos, porque la alegría es la mayor terapia contra enfermedades inconvenientes, entre ellas la depresión y el estrés. Es necesario combatir siempre la tristeza porque ella es el mayor veneno para el alma y tiene en la alegría el principal antídoto. Nunca desprecie la oportunidad de ser alegre. La alegría tranquiliza el corazón y deja el alma feliz.

No compre mas allá de lo que puede pagar, para no culpar después a los espíritus por sus trastornos mentales. Hay más auto-obsesión que obsesión espiritual, porque la imprevisión es la mayor causa del sufrimiento.

Nadie imagina que estamos haciendo la apología a la flojera o insinuando que caridad hace mal. Apenas alertamos que todo debe ser endosado. Si necesitamos dormir ocho horas y alimentarnos diversas veces para reponer el desgaste del día, justo también que trabajamos en la dosis exacta.

El trabajador, después de doce meses, tiene derecho de vacaciones. No tiene sentido venderlas al patrón para tener un poco mas de dinero en prejuicio de la salud. Más adelante la vida cobra.

Cierta vez, Chico Xavier se quejo a Emmanuel de que estaba enfermo y cansado y el mentor le dijo: “Tú estás trabajando mucho”. Chico  argumento que trabajaba para el bien de las personas. Emmanuel concluyo: “No  pregunte en que trabajas. Dije que tu estas trabajando mucho”.

En la espiritualidad, la mayoría de los hombres es recibida como suicida, mismo sin haberse matado por las vías del aitocidio convencional. Es que nosotros abreviamos el tiempo programado para la vida del cuerpo con los excesos que nos debilitan físicamente. Placer con noches mal o poco dormidas, trabajo más allá de lo normal, vicios que debilitan el cuerpo y comprometen el carácter, irritabilidad, manías o fobias que causan insomnio o enfermedades, aquí algunas razones que reducen nuestros años de vida y nos catalogan como suicidas indirectos. 

En estos casos, desembarcarnos en la espiritualidad “debiendo” la ley de la reencarnación algunos meses o años que nos causaron desconfort y desagradables rescates en vida futura. Eso no es castigo; es la ley se cumplió para que sea quitada hasta el último centavo. Nuestra vida es nuestra y nadie vive por nosotros. Ni cónyuges, ni amigos, ni gobiernos. Y no nos iludamos a pensar que, cuando desencarnamos, el mundo quedara huérfano de algo importante que podrá comprometerle al progreso.

Volvemos para la espiritualidad dejando en la Tierra el trabajo ahí realizado, pero el también sigue con nosotros en forma de patrimonio espiritual. Si el trabajo fue bueno y ayudamos a mejorar el mundo, cogeremos buenos frutos. No olvidemos que personas mucho más importante que nosotros ya nos dejaron y el mundo siguió su curso.

Estamos presentes – o no – en el corazón de los que se quedan, dependiendo de cómo vivimos. Jesús vive; Chico Xavier vive; Teresa de Calcuta vive. Por qué?  Porque fueron la materialización del amor. Solo el servicio en el bien dará noticiad de nosotros. Si queremos ser recordados para siempre, amemos. Y sin olvidar de amar, inclusive, a nosotros mismos.

Ya dice el proverbio latino: in médium virtus, la virtud esta en medio término. Feliz quien consigue ser de esa manera, porque es la única forma de vivir con equilibrio para hacer justicia a la reencarnación que, por misericordia, nos fue presentada por la Ley Divina.

RIE-Revista Internacional de Espiritismo-marzo 2012 

Una rara inspiración

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Traducción Octávio Caúmo Serrano

Todo ha empezado el 9 de agosto de 1863.

En esa fecha, el escritor Allan Kardec recibió una comunicación de sus Guías cuanto a la elaboración de un nuevo libro que empezara a escribir. Ya había lanzado El Libro de los Espíritus, en 1857, y El Libro de los Médiums, en 1861, y la comunicación decía lo siguiente: “Este libro de doctrina tendrá influencia considerable, porque enseña cuestiones de interés capital. No solamente el mundo religioso encontrará en él las máximas de que necesita pero también las naciones, en su vida práctica, de él tendran instrucciones excelentes. Hiciste bien en enfrentar las cuestiones de elevada moral práctica, del punto de vista de los intereses generales, de los intereses sociales y de los intereses religiosos.”

Poco más tarde, el 14 de septiembre de 1863, complementaban: “Con esta obra el edificio comienza a libertarse de los andamios y ya podemos verle la cúpula a dibujarse en el horizonte.”

Los espiritistas ya saben que estamos tratando de El Evangelio Según el Espiritismo, cuya primera edición fue lanzada el 29 de abril de 1864 con el nombre “Imitación del Evangelio Según el Espiritismo”.

La inteligencia del escritor Allan Kardec se observa en la introducción, en el prefacio y en los comentarios que hace a lo largo de los 28 capítulos que forman el tercer libro de la Codificación.

Cuidó el notable y lúcido escritor de incluir apenas cuestiones de moral evangélica, dispensando los asuntos de rituales, dogmas y todo lo más que causa conflicto entre las diferentes doctrinas. Moral es moral, en todos los tiempos de la humanidad y en todas las naciones. Hablamos de la Moral Divina y no de las costumbres diseminadas entre los pueblos, porque éstos alteran de país para país y de siglo para siglo.

Cada capítulo cuidadosamente elaborado comienza, generalmente, con el enunciado del Nuevo Testamento – texto original – seguido de la explicación del autor de la obra y finalizado con el mensaje de los Espíritus.

Incluso en esta composición, Allan Kardec demostró grande lucidez porque no puso solamente mensajes de orientadores, sino también de espíritus que han fracasado en el mundo y ahora dan testimonio de los errores cometidos, sirviendo de ejemplo para que no repitamos sus engaños. Un de esos ejemplos es el extraordinario mensaje de la Reina de Francia (Havre 1863), constante del Capítulo II de la obra ora en estudio. Dice ella, en un ademán de humildad, que en su soberbia de reina en el mundo esperaba ser también reina en la espiritualidad donde encontró en planes superiores al suyo, muchos hombres  que merecían su desaire por que no tienen sangre azul. Deja como clara lección que se perdió por el orgullo en la Tierra y que ahora sabe que para tenerse un lugar en el reino de los cielos son necesarias la abnegación, la humildad, la caridad en toda su celeste práctica y la benevolencia para con todos.

Deja claro, como mensaje, que están engañados todos los hombres que corren por alcanzar los bártulos terrenos como si fuesen guardarlos para siempre. Aquí, dice ella, todas las ilusiones se desaparecen.

En el capítulo XXI, incluye un texto de Jeremias, profeta del Viejo Testamento, cuando él ya hablaba de los Falsos Profetas, instrucciones complementada con grande inteligencia por João, el Evangelista, cuando sugerió que verifiquemos primero si los Espíritus con los cuales nos aconsejamos son de Dios. Kardec demuestra con eso que todo está intimamente relacionado. Viejo y Nuevo Testamento son mensajes divinos. Un necesitaba venir antes del otro porque cada un encontró la humanidad en un momento diferente. Por eso El Evangelio Según el Espiritismo, luego en el Capítulo I, nos explica que Moisés (El Viejo Texto) fue la primera revelación. Después vino Jesus (Nuevo Texto) hasta la humanidad tener condiciones de recibir el Espiritismo (Tercer Texto).

Recordamos que cierta vez un pastor protestante preguntó a Chico Xavier lo que era la Biblia. Chico se sorprendio que un hombre evangélico, conocedor profundo de las escrituras, preguntase a un espiritista sobre tal asunto. Fue cuando Emmanuel se ofreció para contestar y dijo: “El Viejo Testamento es el grito sufrido de la humanidad en busca del Señor.” ¿Y el Nuevo Testamento, indagó el pastor? “El Nuevo Testamento es la respuesta del Cielo.”

Hoy podríamos complementar que el Espiritismo es la explicación clara de esa respuesta, en lenguaje accesible a todas las inteligencias. Y en ese particular El Evangelio Según el Espiritismo es llave importante para que los hombres entiendan los mecanismos de la vida. Es hoy el libro Espiritista más leido en el mundo, vertido para muchos idiomas, incluso de los países donde el Espiritismo es aún poco difundido – Japón, por ejemplo.

El Evangelio Según el Espiritismo hoy es objeto de estudio en los hogares y en las casas espiritistas. No es apenas leído, sino estudiado, disecándose el contenido de cada párrafo y de cada capítulo.

Kardec cierra la obra con una antología de oraciones, una para cada situación. Hoy ya sabemos hacer nuestras propias oraciones y agradecimientos, pero cuando el libro fue lanzado todo era novedad y esas orientaciones fueron importantes.

El Evangelio Según el Espiritismo balanceó a las estructuras débiles de otras doctrinas que predican las cuitas eternas, porque informó que todo es provisorio y que, según prometió Jesus, ninguna oveja del rebaño será perdida. Cielo e Infierno están en el corazón de los hombres y cabe a él transformarse para llegar al Reino de los Cielos.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – fevereiro de 2012

Año Nuevo, vida nueva

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Traducción Octávio Caúmo Serrano [caumo@caumo.com]

Más una expresión popular que raramente es llevada en serio. Generalmente, a pesar del cambio del calendario, repetimos en la nueva etapa la misma vida desproveyda de ideales verdaderos.

Aunque tengamos en lo propuesto a alterar, hacemos como los políticos que nunca cumplen sus promesas. Es fácil de explicar: cambiar da trabajo. Es necesario romper con viejos y arraigados hábitos nocivos que, muchas veces, ni percibimos tener. El mismo se da en el campo de los vicios, que tenemos mucha dificultad en abandonar. Desahacerse de un simple e inanimado cigarrillo es un tormento para la mayoría. Y observen que el cigarrillo no es como un defecto moral que vive adentro de nosotros; está afuera y bastaría no comprarlo para no consumirlo.

Si no conseguimos dejar de fumar o de beber, imaginen como conseguir dejar de ser egoístas y orgullosos, impacientes y no conformados, aflictos e inseguros, si esos villanos viven adentro de nuestra mente y no conseguimos vencerlos. Ni percibimos qué ellos nos domeñan a punto de se alguien llamarnos egoístas nos pongamos sorprendidos y nos subvertimos con la persona. No nos conocemos y es eso que dificulta nuestro cambio. En El Libro de los Espíritus tenemos la clásica cuestión 919 que nos da segura recomendación sobre tal problema. “conocete a ti mismo”.

El mundo moderno creó enfermedades de la civilización y dio a ellas el nombre de estrés y depresión. Y quien no tiene no imagina lo que sean y el mal que causan. Destruyen la estructura del hombre, castrándole el deseo de vivir, de luchar, de ser. Se queda impedido en su voluntad, solo quiere acostarse, no siente disposición para comer y es tomado por apatía que lo impide de bañarse y de ser él mismo. Desiste de luchar y piensa casi siempre en morir, como solución para sus males.

El gran problema de nuestro tiempo es realmente el desconocimiento de uno mismo, qué nos impide de saber lo que realmente anhelamos de la vida. No percibimos qué en un mundo de pruebas y expiaciones, donde un noventa por ciento de sus siete mil millones de seres son miserables, la dicha más amplia es cosa rara. Vivimos engañandonos soñando con lo que no podemos tener y quedamos subvertidos.

Cuando se aproximan las fiestas de fin de año, hacemos nuestra planificación. Lo que vamos a hacer con el sueldo extra, en lo que vamos a usar la restitución del impuesto sobre ganancias, que regalos y para quien vamos a comprar. Todo con antecedencia para no tener problemas en la hora H. De las cosas materiales entendemos bien. Lástima que no hagamos igual planificación en lo que concerne a las cosas morales y espirituales, las más importantes y que pueden efectivamente llevarnos a la dicha.

En este nuevo año que ahora llega, sería muy bueno aprender a planear adentro de nuestra capacidad y condiciones. Vamos a prometer ser mejores y esperar que Dios nos recompense por eso. Prometer pelear menos a fin de que desentendimientos innecesarios siquiera nos infelicitem aún más. Prometer mejorar nuestra cultura, nuestros modos, educándonos para vivir en sociedad. Ser menos prepotentes y no anhelar que el mundo gire en vuelta de nosotros. Saber que solo el trabajo en favor de lo bien nos trae la verdadera alegría.

Es ese tiempo el ideal para que planeemos nuestra reforma íntima, tan preconizada por la doctrina espiritista. Y como no es posible santificarnos en una única encarnación, que tal elegir un defecto más grave, o lo que más nos enoje, o lo que sea más fácil de combatir e iniciar nuestra lucha en contra de nosotros mismos. No adelanta querer arreglar todos los problemas a la vez porque acabaremos nos perdiendo en el enmarañado de nuestros defectos.

Hay situaciones que un defecto aparentemente sin importancia, especialmente si es aquél que perjudica solamente a nosotros mismos, no es tomado en serio. Ejemplo, la introversión, que es el encerramiento del individuo en sí mismo, dejándolo bisoño y con dificultad de relación. Muchos dirán: – Pero eso no es grave.

Imaginemos un individuo introvertido. Si está en un baile desacompañado difícilmente encontrará un par para bailar. Si va a una entrevista de empleo siquiera mira en los ojos del entrevistador. Ya de inicio perderá muchos puntos y el empleo fácilmente le escapará. No inspira confianza. ¿Lo qué hacer en esos casos? La respuesta es buscar ayuda de un psicólogo, entrar en una escuela de arte, hacer un entrenamiento para hablar en público, participar de una reunión de estudio con interacción de los componentes. Hay muchas otras sugerencias, que cada un puede descubrir por sí propio o con el auxilio de terceros.

Combatida la introversión y el individuo volviéndose a fuera de sí mismo, muchas puertas podrán abrirse y él pasará a vivir con mayor naturalidad. De lo arreglo de ese fallo podrá redundar lo arreglo de muchas otras.

Anhelamos a todos los lectores de la RIE un feliz 2012, pleno de realizaciones espirituales, porque las financieras serán una consecuencia. Cuando la persona está bien moralmente, la parte material también se ajusta y la espiritualidad que nos asiste siempre cuida a nosotros física y moralmente. Para confirmación, lean La cuestión 524 en El Libro de los Espíritus, en el estudio sobre las premoniciones.

¡Buena suerte!

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – dezembro de 2011

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