La ciencia avanza y avanza

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Octávio Caúmo Serrano
Traducción Maria Renée San Martin – relu2521@yahoo.com

Los cientistas ya saben reconstruir neuronas, curar cánceres, se aproximan a la victoria contra el sida y la recuperación de miembros dañados, con el uso de células tronco; más allá de los  transplantes de órganos, ya con el dominio bastante avanzado y el uso de la tecnología para sustituir ojos, brazos, oídos, etc., por el implante de chips y similares. El uso de medula ósea contra la leucemia fue otro descubrimiento sensacional. Y ahora, con las células tronco del cordón umbilical, no hay riesgo de rechazo.

La ciencia prevé, también, con buena antecedencia, los terremotos y tempestades, para que los hombres se protejan a tiempo y se salven de catástrofes, y crea plantas hibridas que resistan las plagas e aumenten la producción.

Lo que la ciencia aun no descubrió son los elixires de la paciencia, el tónico de la resignación inteligente y el control de la ganancia desmedida por la conquista de los placeres del mundo, siempre efímeros e frágiles.

La ciencia aun no consiguió un tratamiento que ayude al hombre a dejar de ser celoso y envidioso, para  ser desprendido y solidario. Él puede aprender eso con el Evangelio de Jesús Cristo, pero él no valoriza, porque el mensaje – el dice – es mero sentimentalismo. Es cosa de gente vieja y retrasada, de creencia irracional. No tiene tecnología. !Dice siempre la misma cosa: “ama a tu prójimo como a ti mismo!

En mis tiempos de adolescente, el radiofonista Morais Sarmento decía, en su programa de radio, a las 18 horas, la Oración de la Sabiduría: “Dame Señor, entendimiento para comprender no las cosas difíciles y complicadas que son fáciles de ser entendidas, sino las cosas mas simples y tan difíciles de ser comprendidas!”

La ciencia no valoriza lo simple, lo trivial, pero es en el que vivimos.

Sofisticamos la forma de comer, de vivir, de vestir y, cada día, nos enredamos más en esa tea que nos prende y nos ahoga. Necesitamos tener, cada vez más y, cada día aprovechamos menos de aquello que tenemos. Un niño pobre juega con una rueda vieja un arco, una pelota de media y ríe todo el día. El niño rico necesita de juego de videos, celular moderno, computador para ir al MSN, o al Orkut, o Twiter, o Sonico y otras parafernalias. Y vive estresado contra la tentativa de educación de los padres; más allá, algo escaso u que deja mucho que desear en los días actuales.

Nadie esta satisfecho con el cuerpo que Dios le dio. Unos quitan un poco, en cuanto otros injertan productos artificiales para modelarlo estéticamente. El embalaje mejora, pero el interior queda cada vez más insatisfecho. Recuerda aquel viejo dicho: “por fuera linda viola; por dentro pan duro”. O como se dice en Portugal:” por fuera, hermoso terciopelo; por dentro cerebro de burro!

Otro ítem que la ciencia podría cuidar más. Crear cursos para padres, a fin de que ellos aprendan que no deben cumplir todos los deseos de sus hijos, a partir de un año de edad, porque  producirán  hombres sin cualidades, para vivir en el mundo, y serán de ellos sus primeras victimas. Allá más adelante, se harán la clásica pregunta: “donde fue que yo he errado?”

Como los avances de la ciencia, los hombres están más longevos, cada día. Preguntamos: ¿Para qué?. Cada día hay más bandidos, corruptos, defraudadores, drogados, hijos abandonados, hogares deshechos.  Dieron al hombre cantidad de vida, sin la correspondiente calidad. Recordemos la Ley Aurea, que dio libertad a los negros, sin que tuviesen empleo, comida o donde vivir. Hasta hoy sufren  con los preconceptos de la sociedad.

Los doctores son graduados, pero no informados. La mayoría cuida de obtener un diploma superior, no por vocación, sino para prestar convocatorias publicas y ganar bien, con estabilidad en el empleo. Sin hablar en los falsos médicos que ejercen la profesión indebidamente y en las celas privilegiadas  para quien tiene titulo universitario.

Por eso, la naturaleza esta reformando el mundo. Por la aplicación de las Leyes del Creador, está promoviendo una solución acentuada, arrancando el gorgojo del trigo. Pena que haya más gorgojo que trigo y la reforma, por tanto, será dolorosa. El tiempo llego. No hay mas prorrogación. Todas las oportunidades ya fueron dadas a la humanidad, y ella no tuvo interés en aprovechar. Se repete el episodio Sodoma y Gomorra, en todas las ciudades de este mundo moderno.

Llegó la hora del sálvese quien pueda. Estamos en el  cerne del Apocalipsis en el ojo del huracán, lo que podemos  confirmar pot todos los medios de comunicación.

El expurgo ahora es en por mayor, porque, en minorista, tardaría un tiempo que el mundo ya no puede esperar. El planeta quiere progresar y los hombres  que entran en su evolución serán invitados a cambiar se casa. Eso ya pasó muchas otras veces!

El episodio envolviendo Capela es uno de los más recientes e conocidos y será reprisado ahora en un “remake” terráqueo. El mundo de pruebas y expiaciones quiere ser un mundo de regeneración y los hombres no conseguirán impedir que llegue su objetivo.

Si alguien dice que este texto es terrorista, por que pregona el pesimismo, responderemos que el es, en verdad, realista y justo. Los buenos no pueden pagar por los malos, indefinidamente.

Aun da tiempo para quien estuviera intentando quedarse por aquí. Es solo cambiar la forma de ser y de vivir, integrando el Evangelio de Jesús a su vivir cotidiano. El resto vendrá por añadidura de misericordia, ya que por amor  a los  buenos, una buena parte será liberada.

Si no fuese la bondad de Dios, no quedaría piedra sobre piedra, en todos los rincones de este planeta.

¡Crean, por que es la más cristalina verdad!, ¿Como lo se? ¡El buen sentido me lo dice! ¡Si Dios es bueno y justo, solo puede ser así! Él nos dio tiempo suficiente para despertar, e insistimos en permanecer dormidos, como las  poco previdentes vírgenes de la parábola. ¡O despertamos ya o será muy tarde!

 RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Junio 2010

 

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Gotas de Amor nº 2

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Gotas de Amor nº 1

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Relógio do Coração – Mario Quintana

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Modo de Orar

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Devemos orar toda manhã, ao iniciar novo dia.

Em O Evangelho Segundo o Espiritismo, capítulo XXVII, item 2, comunicação de 1862, em Bordeaux, na França, o Espírito Monod orienta-nos que o primeiro dever da criatura humana, ao despertar, deve ser proferir uma prece. Adverte que não se refere às preces mecânicas que habitualmente fazemos, com receitas padronizadas, mas a prece nascida do coração.
Qual seria, cabe perguntar, a finalidade da oração, já que a maioria ora para pedir e não para agradecer? E muitos alegam que é desnecessário orar porque Deus conhece as nossas necessidades?
A proposta é que analisemos a ventura que vivemos, no momento do despertar, para dar graças ao Pai, por tanta generosidade. Quando estamos bem, não percebemos as dores alheias, até um dia sermos a manchete.
Devemos agradecer, porque acordamos. Muitos se deitam e, vítimas de mal súbito, não despertam. Se nós estamos de novo acordados é motivo para agradecer.
Devemos ser gratos, porque dormimos. Para quem acredita que esse é um ato comum, lembramos que milhões de pessoas sofrem de insônia crônica, e muitas chegam a depender de medicação para dormir. Se nós podemos ter uma noite de sono natural, devemos ser agradecidos por essa ventura. Há pessoa que nem dormem. Conheci um senhor com cinquenta anos de idade que não dormia havia dezoito anos. Deitava, repousava e levantava. Mas não dormia! Só um exemplo.
Devemos analisar que não sofremos qualquer problema, durante a noite, e despertamos saudáveis como deitamos. Muitos têm AVCs, problemas com a Síndrome da Apneia Obstrutiva do Sono – a grave doença do ronco –, infartos, etc., durante a noite. Mais uma razão para orarmos em agradecimento.
Agradeçamos, também, pela cama macia que nos abrigou durante a noite. Quando o colchão está vencido, reclamamos de dores nas costas. Portanto, quanto ele está novo, agradeçamos pelo conforto. Bom lembrar dos que dormem pelas ruas ou nos barracos, tendo, como cama, uma folha de papelão.
Normalmente, após despertar, tomamos banho. Água sadia, chuveiro, sabonete cheiroso, espelho para enfeitar-se e pentear-se, toalha felpuda limpa. Considere que há quem não tenha nada disso e tome banho no rio, no albergue, de caneca, ou, ainda, fique sem ele, por falta de condições. Então, em sua oração matinal, agradeça também pelo conforto do seu quarto de banho. E também por poder tomar banho sozinho, sem a ajuda de um enfermeiro ou parente… Nem todos podem!
Depois, uma primeira refeição nos espera, logo pela manhã. O desjejum, com café, leite, sucos, frutos, queijos, frios. Para os que imaginam que isso é natural, porque o fazem automaticamente, não esqueçam dos que não têm o que comer e começam a passar fome, desde a hora em que despertam. A fome de hoje é apenas mais um capítulo da novela da fome dos capítulos anteriores. Acordam, já pensando em qual lata de lixo vão procurar comida ou em que esquina vão pedir a moeda para o café na padaria. Dê graças a Deus pela sua primeira refeição. Uma grande maioria nem tem água tratada; tomam água poluída, retirada de córregos e lameiros!
Logo depois, muitos vão para o trabalho ou para a escola. Na garagem, há um carro à disposição. E quem não tem carro, pode ir até a esquina e pegar um ônibus, um trem, um metrô e ser transportado até o destino. Se você se sente infeliz por depender de condução pública, apertada, lembre-se dos que moram nos sítios, nos sertões e que caminham quilômetros para estudar ou trabalhar, a pé, em lombo de burro ou caminhão pau-de-arara.
Se saímos de casa para a escola ou para o trabalho, é porque temos a possibilidade de frequentar uma escola, o que não é privilégio de todos. Igualmente, se vamos para o trabalho, agradeçamos por ter um emprego. Ainda que não seja o que desejamos e reclamemos que nos pagam menos do que valemos, é bom considerar que muitos gostariam de estar no nosso lugar, mesmo sem ganhar fortuna. Sejamos gratos a Deus pelo emprego que lhe oferece.
As razões para orar em agradecimento surgem, nas nossas vidas, a cada minuto. E, após a meditação sobre cada um de nossos momentos felizes, aprendamos a dizer a Deus o nosso obrigado, de forma curta, gentil e sincera, sem longas e complexas fórmulas de rezar. Basta dizer “obrigado, meu pai, pelo dia que começa” e, depois, repetir “obrigado, Senhor, pelo dia que vivi, pelo bem que fiz, pelo mal que não cometi e pelas lições que pude aprender e ensinar”. E também, Senhor, pelo lar, pela comida e pela família, porque muitos gostariam de ter uma família e não têm. Agradecer por tudo o que recebemos e pedir apenas força, paciência e aceitação.
O Espírito Monod nos diz, ainda, que não é preciso cair de joelhos ou exibir-nos publicamente, mas que devemos cuidar do cumprimento de nossos deveres, sem exceção, de qualquer natureza que sejam, porque isto é a verdadeira prece.
Pede, ainda, que analisemos, quando conseguimos evitar um acidente, ou dele fomos poupados e, digamos, apenas: “Seja Bendito o Senhor!” E que, quando cometemos um erro, mesmo que seja simples equívoco, nascido do orgulho ou do egoísmo, que tenhamos a grandeza de dizer “perdoai-me e dai-me força para não falhar novamente”.
As atitudes acima independem das preces mais formais que fazemos, à noite e pela manhã, porque deve ser a prece de todos os instantes; devemos cultivar o hábito do agradecimento permanente, sem reclamar de nada, enquanto nos transportamos, comemos, trabalhamos, porque estabelecemos uma sintonia permanente com o Pai Divino, do qual somos filhos diletos e de quem Ele cuida com carinho e interesse. E Deus se agrada mais dos que são agradecidos que dos ingratos. Estes, normalmente, precisam da dor para aprender.
Temos de orar, de forma espontânea, para o fortalecimento espiritual, com a mesma naturalidade e apetite com que nos alimentamos para ter corpo sadio. De nada adianta estar forte e saudável, mas infeliz e inconformado. Corpo e alma são dois importantes departamentos do homem encarnado, e é preciso cuidar de ambos.
Agradecemos pela orientação do benfeitor espiritual e rogamos a Jesus para que nos ajude a viver dentro desses sábios princípios.

Revista Internacional de Espiritismo – setembro de 2010 

Se alguém te procurar

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