Traducción Maria Renee San Martins
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La Codificación ya esta ultrapasada?

Discusiones estériles contaminan, de vez en cuando, el Movimiento Espirita, porque falsos sabios quieren demostrar una sabiduría y un entendimiento que son imposibles de ser conquistados por el espíritu con el cerebro humano actual.

En muchas oportunidades, los Espíritus nos aconsejaron a no entrar en contiendas o sutilezas que se asemejen a debates políticos; cada lado cree haber sido vencedor, y los dos son, casi siempre, igualmente mediocres.

Ya en la codificación, en la pregunta 14, de El Libro de los Espíritus – Panteísmo -, Allan Kardec, después de haber hecho muchas preguntas sobre la existencia y la naturaleza de Dios, indaga:

–          Dios es un ser distinto, o seria, según la opinión de algunos, la resultante de todas las fuerzas y de todas las inteligencias del Universo? 

Las Entidades contestaron:

–          Sin así fuese, Dios no existiría, pues sería el efecto y no la causa. El no puede ser, al mismo tiempo, uno y otro.

Lo interesante, sin embargo, es complemento  de la enseñanza, cuando los Venerables dicen:

–                     Dios existe, no lo puedes dudar, y eso es lo esencial. Crea o no va más allá. No se pierda en un laberinto de donde no pueda salir. Eso no le tomara mejor, pero un poco más orgulloso, quizá, ya que juzgaría saber, cuando, en la realidad nada sabe. Entonces deje de lado todos esos sistemas; ya tiene mucha cosa que le toca directamente, al comenzar por usted mismo. Estudie sus propias imperfecciones para librarse de ellas; así será más útil que querer penetrar en lo que es impenetrable.

Son lecciones de 1857, cuando del lanzamiento del libro básico de la Codificación, que, a lo largo del tiempo, viene siendo corroboradas por toda la espiritualidad encargada de traernos nuevos y actualizados conocimientos.

Alguna de esas informaciones están en la presentación del libro “El Consolador”, de Emmanuel, por Chico Xavier, lanzado en 1940.

Como si fuera un prefacio, el libro comienza con la pagina “DEFINICION”. Allí somos informados por el médium psicografo que en una reunión del 31 de octubre de 1939, aun en Pedro Leopoldo, fue sugerido por un espíritu la necesidad de estudio por medio de preguntas y respuestas. Después de ser consultado, Emmanuel estableció un programa de trabajo que daría origen a la obra en cuestión.

El mentor espiritual dejo clara la posición de los espíritus en el contacto con los encarnados, cuando dice:

“Puede preguntar, sin que podamos nutrir la pretensión de responderles con soluciones definitivas, aun que cooperemos con ustedes con la mejor buena voluntad”. Resalta que, “Más allá del túmulo, el espíritu no  encuentra los milagros de la sabiduría y que las nuevas realidades del plano inmortal ultrapasan los cuadros del conocimiento contemporáneo, conservándose en una esfera casi inaccesible a las cogitaciones  humanas, escapando, pues, nuestras posibilidades de exposición, en virtud de la ausencia de comparaciones analógicas, único medio de impresiones en la tabla de los valores restringidos de la mente humana.”

Después de presentar aun más algunos argumentos, completó Emmanuel: “más allá de todo, aun nos encontramos en un plano evolutivo y no podemos traer el articulo de aprendizaje de ustedes a las ultimas ecuaciones en este o en aquel sector de investigaciones y análisis”.  Como tal, respetando esa relatividad, prometió traernos experiencia, sin detenerse en los cuadros técnicos de las cuestiones científicas o en la polémica de las Filosofías y Religiones, ya bastantes movidas en los bastidores de las opiniones, a fin de considerar solamente a la luz espiritual que se irradia de todas las cosas. El mentor de Chico Xavier dejo bastante claro que somos muy pretenciosos y queremos saber siempre  lo que nuestra inteligencia mediana no puede comprender.

Entre las realidades del mundo espiritual, y mismo de los planos físicos en mundos más adelantados, y en nuestro planeta, hay un inmenso abismo que aun no podemos ultrapasar. Seria como enseñar ciencia cuántica a un niño de la pre-escuela, o como correr en una Fusca y pretender vencer una competición de Formula 1, o un virtuoso tocar un violín desafinado; la melodía seria perjudicada.

Por eso es que hay muchos espiritas queriendo reformar los libros de la codificación. Si es cierto que entre las preguntas hay cuestiones ya plenamente absorbidas por los practicantes y estudiosos del Espiritismo, no nos olvidemos de que, todos los días, llegan nuevos adeptos a los Centros Espiritas. Y esos no pueden comenzar con lecciones avanzadas, necesitando, como todo estudiante que inicia, del uso de la cartilla. En ese punto, la Codificación aun perdurara por mucho tiempo. Y los que la tienen, como enseñanza superada, traten de estudiarla con mas profundidad, porque descubrirán, todos los días, sutilezas que les escaparan, en ocasionales y superficialidades ojeadas.

El gran problema del hombre de nuestros tiempos es que él no consigue ser simple. Precisa exhibir sabiduría y decirse conocedor de verdades trascendentes, aun que no sepa controlar  el propio pensamiento, ni dominar sentimientos inferiores, aquellos que los llevan a las caídas diarias, por la exagerada pretensión. Aun no aprendio a amar al prójimo, pero juzga merecer privilegios de Dios.

La gran tarea del ser humano, en este mundo de pruebas y expiaciones, es la del autoconocimiento. Equivocadamente, tenemos la receta para arreglar al mundo, pero ni conseguimos arreglarnos a nosotros mismos. Sabemos siempre lo que compete a los otros, y donde se localizan sus fallas e imperfecciones. Pena que no apliquemos ese mismo discernimiento en la mejoría de nosotros mismos. Y es para eso que reencarnamos. En vez de corregir a los otros, por palabras, tratemos de ser ejemplos. Dice cierto proverbio oriental: “lo que eres grita tan alto que ni escucho lo que dices”.

Es este mes del 154 aniversario de esta extraordinaria obra, El Libro de los Espíritus, visitemos las preguntas 919 y 919ª, dictadas por San Agustín, y tendremos una guía segura para el autoanálisis, reflexión importante para todo aquel que desea, afectivamente, ser mejor a cada día. Y no nos perdamos en filosofías estériles o falsas impresiones de conocimiento superior. Es una vanidad que en nada nos ayuda.

Amigo Kardec, acepte nuestra gratitud y los deseos de que Dios lo bendiga!

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – abril 2011 –