¿Tú eres médium?

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Traducción Maria Renee San Martin

relu2521@yahoo.com

 

¿Sería preferible preguntar si la persona actúa en algún campo de la mediumnidad?

 

Independiente de todo lo que los Espíritus ya nos enseñaron, si se consulta a la Revista Espirita Allan Kardec de marzo de 1869, LA MEDIUMNIDAD Y LA INSPIRACION, tendremos informaciones muy seguras sobre el asunto.

En reunión en el Grupo Desliens, Paris, de 16 de febrero de 1869, Kardec enseñaba que “sobre sus diferentes formas, variadas al infinito, la mediumnidad abarca a la humanidad entera, como un haz  del cual nadie podrá escapar”.

Se destaca de esa orientación que todos somos inspirados, para el bien o para el mal, cabiéndonos optar por el cambio y por los consejos que se deben seguir. Esa sintonía tiene siempre mucho que ver con nuestros pensamientos y hábitos.

Como consecuencia, nos sentimos bien o mal, conforme el espíritu que nos envuelve. De ahí, es importante comprender que la obsesión es un mal que siempre tiene nuestro apoyo y aprobación, consciente o inconsciente, porque vibramos en la misma sintonía del espíritu que esta junto a nosotros. Es esta la principal razón del Espiritismo proponernos la reforma intima y el desprendimiento consciente de los bienes terrenos. Cuidar  del alma tanto o más de lo que cuidamos de la materia. ¿Como hacer esto? 

Evangelizándose por la acción en el campo del bien. No se trata de memorizar capítulos y versículos de la Biblia o del libro básico de cualquier religión, pero aplicar sus principios en lo cotidiano, siendo un auxiliar de Dios en la ampliación y mejoría del mundo.

Dice el aun, en esa reunión, que “cada uno estando en contacto diario con las inteligencias libres, sabiéndolo o no, quiéralo o si se moleste, no hay un hombre que pueda decir: no fui, no soy o no seré médium.” “Los que nos inspiran son amigos invisibles; como los amigos de la Tierra, son serios o fortuitos, intermediarios o verdaderamente guiados por el afecto”.

Enseño Kardec también que cuando, mas allá de las tarea del día a día, detalles naturales de una existencia, el hombre comprende que vino a realizar pruebas destinadas a la instrucción y la elevación general, los espíritus dejan de ser meros  consejeros, pero también atraen otras entidades y provocan ciertos estudios u colaboran en la obra que podrá ser a dos, a tres, a cien y así sucesivamente, dependiendo de su importancia.

Podríamos citas como ejemplo el descubrimiento de la vacuna BCG, contra la tuberculosis, Basilo- Camette-Guéri, que tiene ese nombre en homenaje a los dos cientistas, Albert Leon Calmette y Camile Guérin, que la presentaron simultáneamente.

Algo muy interesante, lo que siempre entendemos, es que la obra humana no es una creación, pero un descubrimiento. “el hombre”, dice Kardec, “nada hace, simplemente descubre.” Es necesario que sepamos que “inventar” es traer a la luz una ley existente; un conocimiento hasta entonces desconocido. Un ejemplo bien conocido: Santos Dumont no fue el inventor del avión, sino el descubridor. Descubrió que juntando metales, engranajes, ruedas, etc., todo ya descubierto, el haría un vehículo que serviría para volar. Así que todas las invenciones, el hidrogeno (H) y el oxigeno (O) siempre existían y cuando la naturaleza juntó dos moléculas de H una y otra de O resulto el Agua, que es representada por el símbolo químico de H20. El hombre decidió colocar una molécula mas de oxigeno en el agua, dando H2O2,  agua oxigenada o peróxido de hidrogeno. Del agua potable creó un corrosivo. No invento nada, apenas hizo modificaciones dentro de lo que existía.

Eso bien comprendido nos lleva a entender que somos médiums de todo y de todos: médium de la naturaleza, médium de la verdad y hasta médium de la imperfección, porque muchas veces ella se nos aparece de tal modo desfigurada por la traducción que llega a ser irreconocible y desconocida. Hay, por tanto, médiums de la luz y médiums de las tinieblas. Podemos escoger cual de los dos queremos ser.

Para ser médiums de la luz, tenemos que conocer el Espiritismo y traducir en un lenguaje correcto las orientaciones que nos llegan por la inspiración de los espíritus. Si no hablamos la misma lengua no podremos entendernos.

Todos nosotros ya nos caímos con un problema que parecía sin solución y a la mañana siguiente teníamos la respuesta. Aunque atribuyamos a nosotros mismos, a nuestra inteligencia, el resultado positivo, hay gran posibilidad de haber sido inspirado, por un benefactor que, apiadado de nosotros, decidió ayudarnos con el resultado.

Los espíritus dicen que somos como teléfonos fuera del gancho: siempre dando señal de ocupado. Ellos quieren ayudarnos y no pueden porque estamos siempre distraídos con las cosas fútiles y no tenemos oídos para lo que vale la pena.

Vamos a intentar quedarnos mas alertas y oír la voz silenciosa de nuestros mentores y bienhechores que se quedan muy felices cuando nos ven contentos. A veces parecen hasta que es nuestra propia conciencia que habla. Tenemos que preparar el futuro porque es allá donde  vamos a vivir. Escojamos desde ahora nuestros compañeros de nueva jornada o quedaremos abandonados.

Buena tarea a todos los que tienen compromiso en el campo de la mediumnidad. Sea ella cual sea. Incluso los oradores, que son inspirados y generalmente ignoran esa ayuda de los espíritus, atribuyendo a sí mismos las orientaciones que dan. Parte puede ser del orador, pero, sin duda, los espíritus ayudan y mucho. ¿Cuantos conferencistas ya decidieron a hablar de un asunto o de una forma y en la hora del discurso cambia todo? Es tan común.

¡Que Dios bendiga a todos los que tienen tareas en el campo del bien!

Texto original de Octavio Caumo Serrano _Rie-Revista Internacional de Espiritismo 09-2011

 

 

Você é medium?

1 Comentário

Seria preferível perguntar se a pessoa atua em algum campo da mediunidade?

 

Independente de tudo o que os Espíritos já nos ensinaram, se consultarmos a Revista Espírita Allan Kardec de março de 1869, A MEDIUNIDADE E A INSPIRAÇÃO, teremos informações muito seguras sobre o assunto.

Em reunião no Grupo Desliens, Paris, de 16 de fevereiro de 1869, Kardec ensinava que “sob suas diferentes formas, variadas ao infinito, a mediunidade abarca a humanidade inteira, como um feixe do qual ninguém poderá escapar.”

Depreende-se dessa orientação que todos somos inspirados, para o bem ou para o mal, cabendo-nos optar pelo caminho e pelos conselhos a seguir. Essa sintonia tem sempre muito a ver com os nossos pensamentos e hábitos.

Como consequência, sentimo-nos bem ou mal, conforme o espírito que nos envolve. Daí, importante compreender que a obsessão é um mal que sempre tem nosso concurso e aprovação, consciente ou inconsciente, porque vibramos na mesma faixa do espírito que está junto a nós. É esta a principal razão de o Espiritismo propor-nos a reforma íntima e o desprendimento consciente dos bens terrenos. Cuidar da alma tanto ou mais do que cuidamos da matéria. Como fazer isso?

Evangelizando-se pela ação no campo do bem. Não se trata de decorar capítulos e versículos da Bíblia ou do livro básico de qualquer religião, mas aplicar os seus princípios no cotidiano, sendo um auxiliar de Deus na ampliação e melhoria do mundo.

Disse ele ainda, nessa reunião, que “cada um estando em contato diário com as inteligências livres, saiba-o ou não, queira-o ou se revolte, não há um homem que possa dizer: não fui, não sou ou não serei médium.” “Os inspiradores são amigos invisíveis; como os amigos da Terra, são sérios ou fortuitos, interesseiros ou verdadeiramente guiados pela afeição.”

Ensinou Kardec também que quando, além das tarefas do dia a dia, detalhes naturais de uma existência, o homem compreende que veio realizar provas destinadas à instrução e elevação gerais, os espíritos deixam de ser meros conselheiros, mas também atraem outras entidades e provocam certos estudos e colaboram na obra, ativando certos compartimentos do nosso cérebro, por inspiração. Por isso a obra poderá ser a dois, a três, a dez a cem e assim sucessivamente, dependendo da sua importância.

Poderíamos citar como exemplo a descoberta da vacina BCG, contra a tuberculose, Bacilo-Calmette-Guérin, que tem esse nome em homenagem aos dois cientistas, Albert Leon Calmette e Camile Guérin, que a apresentaram simultaneamente.

Algo muito interessante, o que nós sempre assim o entendemos, é que a obra humana não é uma criação, mas uma descoberta. “O homem”, diz Kardec, “nada faz, apenas descobre.” É preciso que saibamos que “inventar” é trazer à luz uma lei existente; um conhecimento até então desconhecido. Em exemplo bem corriqueiro: Santos Dumont não foi o inventor do avião, mas o descobridor. Descobriu que juntando latas, engrenagens, rodas, etc., tudo já descoberto, ele faria um petrecho que serviria para voar. Assim são todas as invenções. O hidrogênio – (H) – e o oxigênio – (O) – sempre existiram e quando a natureza juntou duas moléculas de H e uma de O resultou na água, que é representada pelo símbolo químico H20. O homem decidiu colocar mais uma molécula de oxigênio na água, dando H2O2 – água oxigenada ou peróxido de hidrogênio. Da água potável criou um corrosivo. Não inventou nada, apenas fez modificações dentro do que já existia.

Isso bem compreendido leva-nos a entender que somos médiuns de tudo e de todos: médium da natureza, médium da verdade e até médiuns da imperfeição, porque muitas vezes ela se nos aparece de tal modo desfigurada pela tradução que chega a ser irreconhecível e desconhecida. Há, portanto, médiuns da luz e médiuns das trevas. Podemos escolher qual dos dois queremos ser.

Para ser médium da luz, temos de conhecer o Espiritismo e traduzir em linguagem correta as orientações que nos chegam pela inspiração dos Espíritos. Se não falarmos a mesma língua não poderemos nos entender.

Todos nós já nos deitamos com um problema que parecia insolúvel e na manhã seguinte tínhamos a solução. Embora atribuamos a nós próprios, à nossa inteligência, o resultado positivo, há grande possibilidade de termos sido inspirados por um benfeitor que, apiedado de nós, decidiu ajudar-nos no resultado.

Os Espíritos dizem que nós somos como telefone fora do gancho: sempre dando sinal de ocupado. Eles querem nos ajudar e não podem porque estamos sempre distraídos com coisas fúteis e não temos ouvidos para o que vale a pena.

Vamos tentar ficar mais alertas e ouvir a voz silenciosa dos nossos mentores e benfeitores que ficam muito felizes quando nos veem contentes. Às vezes parece até que é a nossa própria consciência que fala. Temos de preparar o futuro porque é lá que vamos morar. Escolhamos desde agora nossos parceiros da nova jornada ou ficaremos abandonados.

Boa tarefa a todos os que têm compromissos no campo da mediunidade. Seja lá qual for. Até os palestradores, que são inspirados e geralmente ignoram essa ajuda dos Espíritos, atribuindo a si mesmos as orientações que dão. Parte pode ser do orador, mas, sem dúvida, os Espíritos ajudam e muito. Quantos conferencistas já decidiram falar de um assunto ou de um jeito e na hora da fala mudaram tudo? Tão comum.

Que Deus abençoe todos os que têm tarefas no campo do bem!

 RIE-Revista Internacional de Espiritismo – setembro de 2011

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