Comentando O Livro dos Espíritos

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Vamos Estudar

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VAMOS ESTUDAR

SÓ CONHECE QUEM ESTUDA

ÀS QUINTAS-FEIRAS, DAS 20H15 ÀS 21H30, ESTUDAMOS O LIVRO DOS ESPÍRITOS E O EVANGELHO SEGUNDO O ESPIRITISMO.

ESTUDO EM LINGUAGEM SIMPLES, ACESSÍVEL A TODOS OS CONHECIMENTOS, ABERTO AO PÚBLICO.

NÃO HÁ FREQUÊNCIA OBRIGATÓRIA, NEM NOTAS, NEM EXAMES. QUEM VIER UMA VEZ E NÃO GOSTAR NÃO PRECISA VOLTAR NEM JUSTIFICAR-SE.

HÁ LEITURA DESSES DOIS LIVROS COM EXPLICAÇÕES SOBRE CADA QUESTÃO E CADA PARÁGRAFO. TOTAL INTERAÇÃO ENTRE QUEM DIRIGE E OS PARTICIPANTES.

REUNIÃO ESPECIAL PARA QUEM NÃO SE CONTENTA EM APENAS OUVIR PALESTRA, MAS DESEJA PARTICIPAR, DISCUTIR E FALAR DE SUAS EXPERIÊNCIAS. UMA SALUTAR TROCA DE CONHECIMENTOS. QUEM PUDER, VENHA.

VALE A PENA!

Os Essênios – um poema

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Octávio Caumo Serrano

No Qumran, lá no Mar Morto,
Quase sem nenhum conforto,
Por que o calor era intenso,
Viviam homens essênios,
Tidos como bons e gênios,
Num Mosteiro que era imenso.

Tinham água de piscina,
Porque ali o duro clima
Chega perto dos cinqüenta,
Nos graus que nós conhecemos,
E quase nos derretemos,
Pois um qualquer não agüenta.

Moravam junto ao deserto,
Onde nada havia por perto,
Povo bom, trabalhador,
Que com o esforço e a prece,
Preparou pra que viesse
Viver na Terra o Senhor.

Como não faz qualquer um,
Tinham seus bens em comum
Porque eram desprendidos,
Olhavam velhos e moços,
Davam-lhes roupas e almoço
Como parentes queridos.

Se alguém ficasse doente
Podia, tranqüilamente,
Esperar por atenção.
E não era fato raro,
Todos recebiam o amparo
Nascido do coração.

Não utilizavam arma,
Porque o amor nos desarma
Quando a fé se instala em nós,
Cuidavam da plantação
Para ter sua nutrição
Naquela secura atroz.

Fim de tarde, após o banho,
Reunia-se esse rebanho
E liam histórias dos reis,
Estudavam as escrituras
E aquelas criaturas
Eram informadas das leis.

E todos tinham respeito
Por esse povo direito
Que vivia em sua labuta,
Porque só fazia o bem
Sem se preocupar a quem,
Sendo exemplo de conduta.

Eram calmos, silenciosos,
Mas dos deveres ciosos,
Pondo em tudo seriedade,
Mas quando chegou Jesus,
Amainou-se aquela luz
Pela nova claridade.

E o Salvador verdadeiro,
O que ampara o mundo inteiro,
Veio trazer a renova
E agradeceu o carinho,
Por ver já pronto o caminho
Para falar da Boa Nova!…

Inda por quarenta anos,
Sob a mira dos romanos,
Só fizeram o que era certo,
Mas em batalha sangrenta,
Lá pelos anos setenta,
Calou-se a voz do deserto!

Octávio Caúmo Serrano – www.ocaumo.wordpress.com
Do Livro “Luz no Túnel” – 1998
http://ocaumo.files.wordpress.com/2007/05/luz-no-tunel_pdf.pdf

El mes de la nostalgia

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Traducción Maria Renee San Martin Gomes
relu2521@yahoo.com

 

Cada noviembre se conmemora el día de los santos y de los muertos.

Octávio Caúmo Serrano

 

Según el Espiritismo, hay mucho que considerar cuando analizamos santos y muertos. Los santos son canonizados por la Iglesia de Roma. De ahí la gran cantidad de santos europeos. No vemos ser canonizadas a personas de otras religiones, por mayor que haya sido su amor por la humanidad y el sacrificio del interés personal a favor del semejante. Si así fuera, uno de los que tiene mayor merito para ser santificado es nuestro Chico Xavier. Y para los que contestan, diremos que los milagros de Chico fueron más de cuatrocientos libros dictados con orientaciones de los Espíritus para el entendimiento y liberación de la humanidad, más allá de millares de madres afligidas por la pérdida de sus hijos aun jóvenes que fueron consoladas por el médium minero. No carecen de comprobación o testimonio porque fueron  hechos públicos y solo no vio el que no quiso.

Cuanto a los muertos, sabemos que ellos no existen en el sentido real, pero que son apenas desencarnados en fase de prueba o aprendizaje, que se preparan para nuevas encarnaciones en los diferentes mundos, según su grado de evolución espiritual. En el día de los finados, podemos estar adorando un antepasado más querido y, sin embargo, el ya puede estar reencarnado entre nosotros. Con mucha posibilidad de estar en nuestra propia familia, a veces, en la figura de un pariente difícil.

Lo que nos interesa aquí es realzar que todo atiende a la ley de la evolución y aquel que un día sea ángel (o santo), según las Leyes de Dios lo será por sus propios meritos sin que sean necesarias comprobaciones de los milagros, algo siempre subjetivo cuando pasa por el cribo de la razón de los hombres. Basta que alguien  haya evocado un padre o monja o tenga una fotografía y ore delante de ella o de su tumba para considerarse un milagro caso alguna cura se opere.

Los espiritas han aprovechado mucho la oportunidad de los muertos para divulgar los postulados de Kardec comentando sobre la inmortalidad del alma y, principalmente, sobre la ley de la reencarnación. Quedan en frente a los  cementerios distribuyendo mensajes y conversando con las personas, las cuales  demuestran cada día más interés por el tema.

La humanidad ya no acepta pasivamente que vivimos una sola vida y al final todo se acaba. No condice con la justicia divina, especialmente si analizamos las diferencias de la vida de cada persona.

El buen censo ya no deja más dudas en las personas y ellas saben que las oportunidades son siempre renovadas porque, dependiendo de la vida que la criatura llevo, pudo realizar más o menos, estudiar más o menos, servir más o menos, errar o acertar más o menos. Merecen, por tanto, nuevas oportunidades. Si ni todos son ricos, bonitos, saludables e inteligentes en esta encarnación, las diferencias se deben a lo histórico espiritual de cada criatura. Al final, somos herederos de nosotros mismos. Como vivimos en un mundo de pruebas y expiaciones, la característica básica de sus habitantes es la imperfección, a veces por maldad, a veces por ignorancia, pero todos victimas del desconocimiento más amplio de las Leyes del Creador. Cuando no erramos por acción, erramos por omisión…

Estamos todos en nuestro mejor momento espiritual. Si ya tuvimos posiciones sociales mejores que las actuales, nunca fuimos más adelantados espiritualmente de lo que somos hoy. Ni más pacientes, ni más resignados, ni más inteligentes. De ahí la espiritualidad recomienda que no busquemos mover el pasado espiritual porque encontraremos más desilusiones que alegrías.

Cuando explicamos eso a quien no es espirita, en el momento viene el contra argumento:- ¿si ya vivimos otras vidas, porque no nos acordamos? Y no sirve explicar que el olvido del pasado es misericordia de Dios, porque la mayoría tendría más para avergonzarse que de enorgullecerse.

Como el momento, por lo tanto es totalmente favorable, cabe a nosotros divulgar las enseñadas por los Espíritus  Superiores, acompañadas de argumentaciones seguras, basadas en la Codificación Espirita. Aunque el otro no acepte o concorde con nosotros, si es bien fundamentado podemos estar seguros de que la persona va a pensar en el asunto.

En lo mínimo lo llenaremos de dudas que la persona procurara solucionarlas. Y la duda es el primer paso para buscar el conocimiento. ¡Poco a poco todos llegaremos allá!.

Bendito el espiritismo que nos hace conocer la verdad que hoy nos libera. Sabemos ahora que nadie muere, nadie sufre lo que no le sea útil para su progreso y nadie paga deudas ajenas o que no contrajo en esta o en encarnaciones pasadas. Sabemos que todo sufrimiento es aprendizaje, no castigo, porque Dios es absolutamente misericordioso para castigar a sus hijos que el ama incondicionalmente. Lo que popularmente clasificamos como deudas del pasado no pasan de engaños cometidos que demandan aprendizaje. De ahí las múltiples encarnaciones por que pasan los espíritus en el camino de la purificación.

Lloren a sus muertos  lo que de ellos sienten nostalgias porque cuando en la Tierra mucho se amaron. Tenemos todos el derecho de tener sentimientos. Pero que nadie demuestre resentimiento por la ausencia del ente querido que partió, muchas veces, para nosotros, prematuramente, porque no conocemos los planes de Dios en relación a cada uno de nosotros. Y no importa como desencarno, si natural o violentamente, porque todos deberán morir de alguna cosa. Exceptuándose los suicidas, directos o involuntarios, todos desencarnamos en la hora debida. Quien tiene fe sabe que eso es una verdad.

Rie – Revista Internacional de Espiritismo – Noviembre 2011

 

 

O mês da saudade

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A cada novembro comemora-se o dia dos santos e o dia dos mortos.

 

Segundo o Espiritismo, há muito que considerar quando analisamos santos e mortos. Os santos são canonizados pela Igreja de Roma. Daí a grande quantidade de santos europeus. Não vemos ser canonizadas pessoas de outras religiões, por maior que tenha sido seu amor pela humanidade e o sacrifício do interesse pessoal em favor do semelhante. Se assim não fosse, um dos que tem maior mérito para ser santificado é o nosso Chico Xavier. E para os que contestarem, diremos que os milagres do Chico foram os mais de quatrocentos livros ditados com orientações dos Espíritos para o entendimento e libertação da humanidade, além de milhares de mães aflitas pela perda de seus filhos ainda jovens que foram consoladas pelo médium mineiro. Não carecem de comprovação ou testemunho porque foram feitos publicamente e só não viu quem não quis.

Quanto aos mortos, sabemos que eles não existem no sentido real, mas que são apenas desencarnados em fase de provação ou aprendizado, que se preparam para novas encarnações nos diferentes mundos, segundo seu grau de evolução espiritual. No dia de finados, podemos estar cultuando um de nossos antepassados mais queridos e, no entanto, ele já pode estar reencarnado entre nós. Com muita possibilidade de estar na nossa própria família, às vezes, na figura de um parente difícil.

O que nos interessa aqui é realçar que tudo atende à lei da evolução e aquele que um dia for anjo (ou santo), segundo as Leis de Deus o será por seus próprios méritos sem que sejam necessárias comprovações dos milagres, algo sempre subjetivo quando passa pelo crivo da razão dos homens. Basta que alguém tenha evocado um padre ou freira ou tenha a sua foto e ore diante dela ou de seu túmulo para considerar-se um milagre caso alguma cura se opere.

Os espíritas têm aproveitado muito a oportunidade dos finados para divulgar os postulados de Kardec comentando sobre a imortalidade da alma e, principalmente, sobre a lei da reencarnação. Ficam em frente aos cemitérios distribuindo mensagens e conversando com as pessoas, as quais demonstram a cada dia mais interesse pelo assunto. A humanidade já não aceita passivamente que vivemos uma vida e no fim tudo se acaba. Não condiz com a justiça divina, especialmente se analisarmos as diferenças de vida de cada pessoa.

O bom senso já não deixa mais dúvida nas pessoas e elas sabem que as oportunidades são sempre renovadas porque, dependendo da vida que a criatura levou, pôde realizar mais ou menos, estudar mais ou menos, servir mais ou menos, errar ou acertar mais ou menos. Merecem, portanto, novas oportunidades. Se nem todos são ricos, bonitos, saudáveis e inteligentes nesta encarnação, as diferenças se devem ao histórico espiritual de cada criatura. Afinal, somos herdeiros de nós mesmos. Como vivemos num mundo de provas e expiações, a característica básica de seus habitantes é a imperfeição. Às vezes por maldade, às vezes por ignorância, mas todos vítimas do desconhecimento mais amplo das Leis do Criador. Quando não erramos por ação, erramos por omissão…

Estamos todos no nosso melhor momento espiritual. Se já tivemos posições sociais melhores que as atuais, nunca fomos mais adiantados espiritualmente do que somos hoje. Nem mais pacientes, nem mais resignados, nem mais inteligentes. Daí a espiritualidade recomendar que não procuremos mexer no nosso passado espiritual porque encontraremos mais desilusões que alegrias.

Quando explicamos isso a quem não é espírita, logo vem o contra argumento: – Se já vivemos outras vidas, por que não nos lembramos? E não adianta explicar que o esquecimento do passado é misericórdia de Deus, porque a maioria teria mais a envergonhar-se que de orgulhar-se.

Como o momento, porém, é totalmente favorável, cabe a nós divulgarmos as explicações ensinadas pelos Espíritos Superiores, acompanhadas de argumentações seguras, baseadas na Codificação Espírita. Ainda que o outro não aceite ou concorde conosco, se for bem fundamentado podemos estar certos de que a pessoa irá pensar no assunto. No mínimo a encheremos de dúvidas que ela procurará solucionar. E a dúvida é o primeiro passo para se buscar o conhecimento. Pouco a pouco, todos chegarão lá!

Abençoado Espiritismo que nos fez conhecer a verdade que hoje nos liberta. Sabemos agora que ninguém morre, ninguém sofre o que não lhe seja útil para o seu progresso e ninguém paga dívidas alheias ou que não contraiu nesta ou em encarnações passadas. Sabemos que todo sofrimento é aprendizado, não castigo, porque Deus é absolutamente misericordioso para castigar seus filhos que ele ama incondicionalmente. O que popularmente classificamos como dívidas do passado não passam de enganos cometidos que demandam aprendizado. Daí as múltiplas encarnações por que passam os espíritos no caminho da purificação.

Chorem seus mortos os que deles sentem saudades porque quando na Terra muito se amaram. Temos todos o direito de ter sentimentos. Mas que ninguém demonstre revolta pela ausência do ente querido que partiu, muitas vezes, para nós, prematuramente, porque não conhecemos os planos de Deus em relação a cada um de nós. E não importa como desencarnou, se natural ou violentamente, porque todos deverão morrer de alguma coisa. Excetuando-se os suicidas, diretos ou involuntários, todos desencarnamos na hora devida. Quem tem fé sabe que isso é uma verdade.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Novembro de 2011