É o fim do mundo

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Octávio Caúmo Serrano
Podemos usar esta expressão de espanto para analisar as conversas sem sentido que envolvem as previsões de que o mundo vai acabar. Que mundo? A Terra apenas ou os demais planetas também? Ou seria o Universo?
É de pasmar a falta de serviço que envolve certas pessoas, inclusive no meio espírita, que as levam a este tipo de assunto completamente inútil. Mesmo porque se o mundo fosse acabar Deus não daria aviso prévio. E mesmo que desse, que opções teríamos para nos livrar da catástrofe?
O mundo acaba todos os dias para os humanos que deixam a matéria e ignoram a continuidade da vida, até que se vejam diante da eternidade, entre surpresos e desesperados pelos erros cometidos e que terão de corrigir.
De quando em quando vem alguém com a novidade. Geralmente, com a intenção de vender alguma coisa, nem que seja espaço de jornal, revista, rádio ou TV. Ao longo da história isso já se repetiu. Só recentemente, em 1938, Assis Valente compôs e Carmem Miranda interpretou “E o mundo não se acabou” e agora no terceiro milênio a história se repetiu até chegar no boato atual do fim do mundo de 2012. Ora é Nostradamus, ora são os maias, os videntes e sabe-se lá quem mais; e o fim do mundo continua sendo adiado. Sem contar o famoso “1000 verás; a 2000 não chegarás.” Claro ninguém vive mil anos numa encarnação.
Se estiverem falando da Terra, é um planeta novo, com apenas 4,5 bilhões de anos, que caminha para um estado mais feliz, já que de mundo de provas e expiações está se transformando em mundo de regeneração. A mão de obra para criá-la e vê-la chegar ao estado atual, depois de ciclos e ciclos de aprimoramento, durante tanto tempo, não iria contemplá-la com o desperdício de uma explosão sem utilidade para ninguém. Há muito que melhorar para qualificá-la a receber uma humanidade mais avançada do que a atual. Para os que são desonestos, o fim do mundo seria conveniente para que não tivessem de encarar o juízo final que segundo o Espiritismo é o juízo parcial, ao fim de cada encarnação, porque depois começa tudo novamente.
Só uma humanidade atrasada como esta nossa da Terra para envolver-se com polêmica tão inútil e sem sentido. Jamais alguém irá saber quando o mundo vai acabar. Sem dúvida, acontecerá um dia porque tudo tem começo, meio e fim. A Terra não é exceção. Antes disso, todavia, muita coisa ainda vai acontecer o que durará bilhões e bilhões de anos. Talvez trilhões. Quem imagina que não vai precisar mais trabalhar porque o mundo vai acabar, vai se decepcionar. Tudo vai continuar como está e cada um deve seguir na luta pelo seu aprimoramento porque senão o seu mundo particular pode sim acabar e em condições terríveis; a estação de desembarque poderá ser nas zonas umbráticas da espiritualidade onde só há choro e ranger de dentes.
Deus não é sádico nem faz ameaças ou terrorismo. Quando o próprio Jesus recomendou que João Evangelista fosse levado ao futuro para ver o caos a que foi conduzida a humanidade, tinha por finalidade advertir que se mudarmos o mundo hoje alteraremos o seu futuro. Os homens não precisariam sofrer tanto se fossem menos imprevidentes. Colhemos o fruto do nosso plantio; uma verdade que ninguém duvida.
Em frente minha gente porque o mundo não vai acabar tão cedo. E em 2012 é que não vai mesmo; digam as profecias o que os homens queiram que elas digam!

Jornal O Clarim – maio de 2012  

El Espiritismo y los espíritas

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Muchos de nosotros espíritas hacemos mucho por el espiritismo, pero, irónicamente, no permitimos que el espiritismo haga mucha cosa por nosotros!

Octávio Caúmo Serrano [caumo@caumo.com] Traducción Maria Renee San Martin relu2521@yahoo.com

 

Puede parecer un contrasentido lo que afirmamos arriba porque dando recibimos, según la Ley Mayor. Pidiendo obtenemos, enseña el Evangelio. Todavía es necesario ver si damos como conviene dar y pedimos como conviene pedir.

Por más dedicados que seamos en el trabajo, generalmente lo ejecutamos automáticamente, sin humildad y desprendimiento. Por esta razón, es común entre nosotros los espiritas, que el orgulloso, el vanidoso, el egoísta, el prepotente, el agresivo, el que tiene complejo de superioridad, el rencoroso, el vengativo, el que tiene rasgos de estrellismo y solo hace trabajos que lo dejen en evidencia, lucha y tiene apego por los cargos, todo igual a la mayoría de los seres comunes, no importa la religión.

Esto no significa que no seamos colaboradores útiles a la doctrina, pues realizamos mucho a favor del prójimo. La oportunidad que perdemos es de no hacer por nosotros lo mismo que hacemos por nuestro semejante.

   Recuerdo a la fallecida poetiza goiana, Ana Lins dos Guimarães Peixoto Brêtas, que adopto el pseudónimo  Cora Coralina y publico su primer libro a los 75 años de edad, cuando dijo mas o menos los siguiente: feliz quien divulga lo que sabe; es más feliz, sin embargo, quien aprende lo que enseña. O como se  comenta en el medio espírita, “el entro en el Espiritismo pero el Espiritismo no entro en él”.

Actuamos como el que tiene facilidades financieras y construye obras sociales, pero que no abre mano de tener su nombre en las placas de honras en el hall noble de la institución.

Cambia a las bendiciones eternas de Dios por la gloria efímera de los hombres. Por la satisfacción del ego, tenemos aquí en la Tierra la recompensa por todo lo que hacemos nada mas restando que recibir.

Lo que debemos considerar, todavía, es que la obra tiene también valores y meritos porque es preferible lo que hace, mismo por vanidad, que aquel que se omite delante de los dolores del mundo. Más feliz, sin embargo, el que da sin esperar cualquier retribución, porque acumulara meritos en el cielo que le servirán de amparo en el día del cambio de plano. Llegara a la espiritualidad enriquecido por el bien que hizo al prójimo. Eso no depende del tamaño del servicio, pero es necesario que también sepa recibir ayuda y orientación con humildad, sin ofenderse por verse, en ciertas circunstancias, en posición de inferioridad. En la vida siempre estaremos arriba de alguien o debajo de otro, sea cual sea nuestra posición. Del que pide en la calle al presidente de la republica.

Ora servimos, ora precisamos ser servidos. Todos, sin excepción.  

La mayor dificultad para ser espírita, sin embargo, consiste en vivir exactamente como recomendamos en las conferencias, por la prensa especializada, en las adoctrinaciones o en el atendimiento fraterno que existe en la mayoría de las instituciones. Y la parte practica puede ser ejercitada en la casa espirita, en la calle, en la escuela, en el trabajo y principalmente, en el seno de la familia.

Este comentario está lejos de ser una censura. Es antes una “mea culpa” y un lamento por constatar que el Espiritismo, a ejemplo de lo que acontece con Jesús, aun no consiguió reformarnos masivamente. En pleno siglo XXI continuamos siendo los mismos espíritus atrasados de la Edad Media y de otros tiempos remotos. Nuestro crecimiento espiritual es lento y los muchos siglos avanzados nos modifican casi en nada. Hoy sabemos de reencarnación, de acción y reacción, de causas y efectos, siembra y cosecha, todo en teoría que repetimos mecánicamente sin darnos cuenta que realmente significan y que implicaciones tiene de verdad en nuestra vida  presente y futura.

En esta encarnación,  a los setenta y siete años de vida, pienso que será difícil que yo haga parte de una humanidad espiritualizada, formada dentro de los principios enseñados por la Doctrina de los Espíritus.

Tengo poco tiempo y no me parece posible que la Tierra de regeneración pueda instalarse en ese corto plazo. Yo mismo no tendré condiciones de corregir todas las fallas para calificarme como seguidor de Jesús. En la presente reencarnación seguramente no conseguiré, tal es la cantidad de errores y defectos a ser arreglados. Si pudiera crecer un poco, para ser agradecido a Kardec, ya  me daré por satisfecho. Un solo defecto que yo corrija y la encarnación habrá valido la pena.

En el campo de los vicios, fui fumante por veinte ocho años, de los trece a los cuarenta y uno. Pare en 1975, por tanto hay treinta y siete años. De este carma pienso que ya me libre aun en esta vida.

Otros vicios no tuve. Ni alcohol, ni droga o cualquier tipo de dependencia. En el campo de los defectos, las llamadas depuraciones de carácter, aun estoy lejos de ser ejemplo. Soy ansioso y preocupado más allá de lo normal, aun que  jamás haya practicado la ingratitud, traicionado a la confianza o usado de deshonestidad contra alguien.  Soy puntual y asiduo en los compromisos asumidos. Pero como eso no pasa de obligaciones es poco delante de lo que me falta conquistar. Hice hasta ahora, sin arrepentirme de nada, lo que mi grado de evolución me permitió. Pero continúo luchando.

No soy muy diferente de la mayoría, infelizmente. Recuerdo cuando Chico Xavier afirmo que si nosotros usásemos con los de la casa un diez  por ciento de la cortesía que usamos con los de afuera, los hogares estarían salvos. Somos gentiles afectados, no verdaderos. Tenemos apenas el barniz de la educación, por ahora.

Como  la esperanza, hermana de la fe, siempre nos acompaña, me empeño para merecer, aun que parcialmente, el rotulo de espirita. Quien ya conoce la verdad tiene más posibilidad de  liberarse de las amarras del mundo. Saber yo ya sé; solamente me falta vivir lo que conozco. En el día que consiga, seré espirita. Mejor aún, seré Cristiano!

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – mayo de 2012 

O Espiritismo e os espíritas

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Muitos de nós espíritas fazemos muito pelo Espiritismo, mas, ironicamente, não permitimos que o Espiritismo faça muita coisa por nós!

Pode parecer um contrassenso o que acima afirmamos porque dando recebemos, segundo a Lei Maior. Pedindo obteremos, ensina o Evangelho. Todavia é preciso ver se damos como convém dar e pedimos como convém pedir.
Por mais dedicados que sejamos no trabalho, geralmente o executamos automaticamente, sem humildade e desprendimento. Por esta razão, é comum entre nós os espíritas, o que é orgulhoso, o vaidoso, o egoísta, o prepotente, o agressivo, o que tem complexo de superioridade, o rancoroso, o vingativo, o que tem rasgos de estrelismo e só faz trabalhos que o deixe em evidência, luta e tem apego pelos cargos, tudo igual à maioria dos seres comuns, não importa de que religião.
Isto não significa que não sejamos colaboradores úteis à doutrina, pois realizamos muito em favor do próximo. A oportunidade que perdemos é de não fazer por nós o mesmo que fazemos pelo semelhante. Lembro-me da saudosa poetisa goiana, Ana Lins dos Guimarães Peixoto Brêtas, que adotou o pseudônimo Cora Coralina e publicou seu primeiro livro aos 75 anos de idade, quando disse mais ou menos o seguinte: feliz quem divulga o que sabe; é mais feliz, porém, quem aprende o que ensina. Ou como se comenta no meio espírita, “ele entrou no Espiritismo mas o Espiritismo não entrou nele”.
Agimos como o que tem facilidades financeiras e constrói obras sociais, mas que não abre mão de ter seu nome nas placas de honra no hall nobre da instituição. Troca as bênçãos eternas de Deus pela glória efêmera dos homens. Pela satisfação do ego, temos aqui na Terra a recompensa por tudo o que fizemos nada mais restando a receber.
O que devemos considerar, todavia, é que a obra tem também valor e mérito porque é preferível o que faz, mesmo por vaidade, àquele que se omite diante das dores do mundo. Mais feliz, porém, o que dá sem esperar qualquer retribuição, porque acumulará méritos no céu que lhe servirão de amparo no dia da mudança de plano. Chegará na espiritualidade enriquecido pelo bem que fez ao próximo. Isso não depende do tamanho do serviço, mas da qualidade e intenção.
É sempre ditoso o que ensina e auxilia, com alegria; mas é preciso que também saiba receber ajuda e orientação com humildade, sem ofender-se por ver-se, em certas circunstâncias, em posição de inferioridade. Na vida sempre estaremos acima de alguém e abaixo de outro alguém, seja qual for a nossa posição. Do pedinte da rua ao presidente da república. Ora servimos, ora precisamos ser servidos. Todos, sem exceção.
A maior dificuldade para ser espírita, porém, consiste em viver exatamente como recomendamos nas palestras, pela imprensa especializada, nas doutrinações ou no atendimento fraterno que existe na maioria das instituições. E a parte prática pode ser exercitada na casa espírita, na rua, na escola, no trabalho e, principalmente, no seio da família.
Este comentário está longe de ser uma censura. É antes uma “mea culpa” e um lamento por constatar que o Espiritismo, a exemplo do que acontece com Jesus, ainda não conseguiu nos reformar massiçamente. Em pleno no século XXI continuamos os mesmos espíritos atrasados da Idade Média e de outros tempos remotos. Nosso crescimento espiritual é lento e os muitos séculos decorridos nos modificaram quase nada. Hoje sabemos de reencarnação, de ação e reação, de causa e efeito, semeadura e colheita, tudo na teoria que repetimos mecanicamente sem nos dar conta do que realmente significam e que implicações têm de verdade na nossa vida presente e futura.
Nesta encarnação, aos setenta e sete anos de vida, penso que será difícil eu fazer parte de uma humanidade espiritualizada, formada dentro dos princípios ensinados pela Doutrina dos Espíritos. Tenho pouco tempo e não me parece possível que a Terra de regeneração possa se instalar nesse curto prazo. Eu mesmo não terei condições de corrigir todas as falhas para qualificar-me como seguidor de Jesus. Na presente reencarnação seguramente não conseguirei, tal é a quantidade de erros e defeitos a serem consertados. Se puder crescer um pouco, para ser agradecido a Kardec, já me darei por satisfeito. Um só defeito que eu corrija e a encarnação terá valido a pena.
No campo dos vícios, fui fumante por vinte e oito anos, dos treze aos quarenta e um. Parei em 1975, portanto há trinta e sete anos. Deste carma penso que já me livrei ainda nesta vida. Outros vícios não tive. Nem álcool, nem droga ou qualquer tipo de dependência. No campo dos defeitos, as chamados deturpações de caráter, ainda estou longe de ser exemplo. Sou, ansioso e preocupado além do normal, embora jamais tenha praticado a ingratidão, traído a confiança ou usado de desonestidade contra alguém. Sou pontual e assíduo nos compromissos assumidos. Mas como isso não passa de obrigação é pouco diante do que me falta conquistar. Fiz até agora, sem me arrepender de nada, o que o meu grau de evolução me permitiu. Mas continuo lutando.
Não sou muito diferente da maioria, infelizmente. Lembro-me quando Chico Xavier afirmou que se nós usássemos com os da casa dez por cento da cortesia que usamos com os de fora, os lares estariam salvos. Somos gentis afetados, não verdadeiros. Temos apenas o verniz da educação, por enquanto.
Como a esperança, irmã da fé, sempre nos acompanha, empenho-me para merecer, ainda que parcialmente, o rótulo de espírita. Quem já conhece a verdade tem mais possibilidade de libertar-se das amarras do mundo. Saber eu já sei; só me falta viver o que já conheço. No dia que conseguir, serei espírita. Melhor ainda, serei cristão!

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – maio de 2012

Homenagem à Presidente

1 Comentário

Maria de Caumo

Jornalista Kubitschek Pinheiro – Jornal Correio da Paraíba de 14/04/2012

Um grande amigo chamado Octávio Caumo, que amava Maria, ligou dizendo que ela tinha partido. Eu fiquei olhando e olhando e olhando a vida, mas nada que eu escreva aqui pode parecer fazer justiça à presença singela dessa mulher chamada Maria de Caumo.

Em bons tempos, conheci Maria. Seu marido lembra Mário Quintana sempre mestre da delicadeza me abraçando no funeral da mulher, dizendo para eu me acostumar com as despedidas. Tenho inveja de você Caumo! É difícil perder uma pessoa querida e engolir o choro. Ou passar a mão na própria cabeça. 

Maria veio de São Paulo morar perto do mar. Era uma mulher simples, sem pintura, dedicada a arte de ajudar os necessitados. Pessoa rara.

Maria veio como a boa poesia, como quem vai à escola ensinar crianças, ao parque de diversão ou ao cinema. Seu olhar frequentava lugares mais distantes, mas também se apresentava na janela do apartamento onde morava na Avenida Cairu, aqui pertinho da Rua Paulino Pinto, onde moramos no Cabo Branco.

Maria era tão comum. Nunca foi vista em casas de luxo. Não usava grifes, não levantava a voz, mas era rigorosa. E até gostava de se olhar no espelho, creio. É natural da mulher.

Conheci os dois juntos, Caumo e Maria. Ele jornalista paulista, ela presidente do Centro Kardecista “Os Essênios” na Praia de Manaíra. Almoçam no Boibumbá, como se tivessem mesa cativa. Que nada, eles cativavam com o olhar. 

Juro que seria capaz de sair correndo e dizendo de casa em casa a quem encontrasse pela cidade que estou triste porque Maria partiu, mas não devo, não posso. O silêncio é mais forte.

Ah! Meu coração vagabundo me apertando e a vontade de dizer: tudo bem, Maria cumpriu sua missão. A missão maior é fazer o bem. Maria fez. Sua vida valeu!

 

Kapetadas

1 – Maria celebrizou-se pelo exemplo que deixou.
2 – Outro dia li que os homens bons já morreram. Será?
3 – Som na caixa: “Vem de longe da morada da memória”, de Urban Junglê

 

Sobre Da. Maria, nossa eterna presidente.

Sr. Otávio
Kubitschek descreveu muito bem sobre D. Maria. ¨Dedicada à arte de ajudar os necessitados.¨
E ajudou muito não só com o pão mas principalmente com palavras consoladoras.
Partiu com sua missão cumprida.
Guardo boas lembranças dela. Quando cheguei nos Essênios não a entendi; com o tempo aprendi a admirá-la e amá-la.
Frequentei dez anos os Essênios e lá aprendi muito.
Edma Barros – J.Pessoa-PB

Octávio,

Boas palavras as de Kubi Pinheiro. Certas palavras, em cantos do mundo.
Melhor o silêncio do que palavras somente desejosas de agradar. Nossos gestos serão sempre maiores que nossas observações verbais.
Continuo por aqui, um amigo ao longe, mas amigo.
Marco di Aurélio – J.Pessoa-PB

É tempo de agradecer

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Octávio Caúmo Serrano – caumo@caumo.com

Todo ano, no mês de abril, vêm-nos à mente várias datas importantes para o Espiritismo. Entre elas, três merecem destaque, a saber:

18 de abril de 1857, lançamento da primeira edição de O Livro dos Espíritos;
1° de abril de 1858, fundação da Sociedade Parisiense de Estudos Espíritas (o primeiro Centro para Estudo do Espiritismo);
29 de abril de 1864, lançamento de O Evangelho Segundo o Espiritismo, com seu primeiro nome, “Imitação do Evangelho Segundo o Espiritismo”, o terceiro livro da Codificação Espírita.

Dissemos no título que é tempo de agradecer porque se temos hoje tão extraordinárias orientações, devemos ao espírito batalhador de Allan Kardec, que tudo enfrentou para deixar-nos as revelações dos Espíritos Superiores, além de enfatizar a importância do estudo doutrinário para o bom entendimento do legado espiritual. Já disse Emmanuel que “Jesus é a porta e Kardec é a chave”.

O Livro dos Espíritos destaca-se pelas inteligentes perguntas e preciosas respostas contidas em suas 1019 questões. Nada escapou. Tudo o que desejamos saber e compreender, nele iremos encontrar. Sem falar na Introdução e Conclusão, escritas pelo autor, que nos dão exata noção da intenção e dificuldades enfrentadas pelo Codificador para levar avante nossa lúcida Doutrina.

A fundação da Sociedade de Estudos, nove meses depois do lançamento do livro que oficializou o Espiritismo como Doutrina Organizada ou, como preferem outros, Codificada, deixa clara a preocupação de Kardec com o estudo permanente da nova revelação, bem de acordo com a orientação do Espírito de Verdade: “espíritas, uni-vos; espíritas, instruí-vos”.  Uma pequena sala que abrigava cerca de vinte pessoas, mas que foi a pedra fundamental para lançamento de todos os  Centros Espíritas que seriam criados no planeta ao longo do tempo. Mal comparando, foi como o 14 bis para a aviação moderna. Sem ele o resto não existiria e os foguetes não teriam ido ao espaço.

Finalmente, o Evangelho Segundo o Espiritismo, que o escritor Allan Kardec elaborou com base nas máximas de Jesus, atendo-se à moral cristã, sem se preocupar com dogmas, rituais ou quaisquer outros fundamentos que servem para separar as religiões em vez de uni-las, como convém para o entendimento universal.

Nesse livro, Kardec mesclou os textos evangélicos com sua próprias explicações e a assessoria de espíritos que deram mensagens lúcidas  para mais claro entendimento do texto que os evangelistas atribuíram a Jesus ou mesmo aos poucos extraídos do Velho Testamento.

Na Introdução, enfatiza a semelhança da doutrina de Sócrates com o Cristianismo e o Espiritismo, mostrando que os Veneráveis esclareceram de maneira prática e objetiva, tudo aquilo que o mundo já conhecia desde quase quinhentos anos antes de Jesus, devido à lucidez  do filósofo grego e de seu insuperável discípulo Platão. Por isso é que o Espiritismo é o evangelho redivivo, trazendo-nos a simplicidade da Doutrina de Jesus, tão deturpada pelos homens ao longo dos séculos. O Espiritismo é uma doutrina simples de ser praticada, apesar da dificuldade que a humanidade tem para entendê-lo na sua acepção mais simples. Para ser espírita basta amar. Só que amar de forma incondicional é uma das maiores dificuldades enfrentadas pelos humanos. Só depois de vencer o orgulho e o egoísmo é que conseguiremos amar e ser espíritas. Antes disso, seremos simples adeptos de uma religião da qual quase nada entendemos até agora. Se ainda nem conseguimos ser espíritas, como pretender ser cristãos!

Jornal O Clarim – dia a dia de abril de 2012

Peço licença ao Jornal O Clarim para incluir agora o dia 11 de abril, desencarne da nossa Presidente e também de Bezerra de Menezes, que tombaram, ambos, na direção de suas instituições. Ela no Centro Kardecista os Essenios e ele na Presidência da Federação Espírita Brasileira.

E já que falamos em abril, foi no dia 2, ano de 1910, que nascia Francisco Cândido Xavier, o saudoso Chico, o maior médium brasileiro de todos os tempos e dos maiores do mundo.

Fiquem na paz do Senhor!

Uma boa religião

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Octávio Caúmo Serrano – caumo@caumo.com

A religião boa é aquela que melhora o homem.

Ao considerar que as conhecidas religiões da Terra são meras seitas ou limitadas doutrinas, fragmentos da religião verdadeira, aquela que estabelece a ligação da criatura com o Criador, fica claro que nenhuma é dona da verdade ou tem o privilégio da salvação.

Se os líderes das diferentes facções religiosas finalmente compreendessem que devem pregar em suas práticas o entendimento e a união entre todas as criaturas, deixarão de criticar a crença alheia e de divulgar que apenas a sua igreja oferece as bênçãos celestiais. Ao usar o bom senso, espelhando-se nos erros cometidos pelas religiões no passado, não cometeriam os mesmos equívocos que poderão causar-lhes constrangimentos futuros.

Mesmo entre os espíritas, apesar de termos a certeza de que o Espiritismo é um avanço em relação ao cristianismo ensinado e divulgado por outras igrejas, deturpado ao longo do tempo,  não temos de convencer ninguém a deixar o lugar onde se encontra ajustado para iniciar-se em nossa doutrina se para ele ainda não faz sentido. A saída do homem de uma religião para a outra se dá com o amadurecimento. Isso aconteceu com a maioria de nós, velhos espíritas, já que poucos tivemos a sorte de nascer em lar espírita.

O entendimento, à semelhança do que acontece no currículo escolar, dá-se passo a passo. Ninguém aprende matemática sem antes entender  aritmética. Ninguém lê um texto corrido antes de aprender a juntar as letras do alfabeto. Ninguém sai correndo pela rua sem antes treinar os primeiros passos, caindo e levantando!  Lembremos Saulo de Tarso que mesmo depois de ser Paulo ainda titubeava. “Porque o que faço não o aprovo; pois o que quero isso não faço, mas o que aborreço isso faço” (Epístola aos Romanos).

Cada dia mais gente chega aos Centros Espíritas em virtude da lógica da sua mensagem. Cabe a nós, que chegamos mais cedo, acolher os noviços dando-lhe boas vindas e correto encaminhamento. Se o Espiritismo foi bom par nós façamos com que seja bom, também, para os que nos procuram. E a melhor caridade que podemos oferecer-lhes. Mostrar-lhes um pouco da luz que existe na casa espírita.

Já ensinou o mentor de Chico, o competente Emmanuel, que a maior tarefa do homem na Terra é o auto-aprimoramento. Tenhamos  menos pressa em salvar a humanidade e preocupemo-nos mais com a auto-evolução a fim de sermos exemplos vivos de conduta cristã. Afinal, o rótulo doutrinário que ostentamos nada diz a nosso favor. O que conta é como nos conduzimos diante da vida, especialmente nos momentos de maior dificuldade. Certa vez, ensinou André Luiz, pela psicografia de Chico Xavier: “Vê como vives; és talvez o único Evangelho que teu irmão tem para ler”.

Jamais devemos esquecer a recomendação do Espírito de Verdade: “Espíritas! Amai-vos, este o primeiro ensinamento; instruí-vos, este o segundo”. Para que possamos amar os adeptos de outras doutrinas, independentemente de virem para a nossa, é preciso primeiro que haja entendimento, tolerância e solidariedade entre os participantes e simpatizantes do Espiritismo. Depois, amemos todas as criaturas sem importar-nos com a sua religião. Um dia todos seremos da mesma, única e verdadeira religião: A religião do amor incondicional que é a religião da fraternidade universal.

Jornal o Clarim – dia a dia de março de 2012

Era 18 de abril

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Traducción Maria Renee San Martin – relu25@yahoo.com

1857. ¡El mundo recibía el Espiritismo!

 

Indagados sobre esta fecha, pocos sabrán responder  que es lo importante  que aconteció en ese día. Mismo entre los espiritas, no son muchos los que saben que ella marca el lanzamiento de la primera edición del El Libro de los Espíritus, un nuevo divisor de aguas en la historia de la humanidad, así como fue la venida de Jesús.  Este libro es el registro del nacimiento de la Doctrina de los Espíritus en la Tierra, el cristianismo redivivo en su  más pura esencia. No juzguen nuestra afirmación exagerada, porque un día el mundo será dividido entre antes y después del Espiritismo.

Con la publicación de la obra en Paris, nuestra Doctrina fue codificada por el profesor Denizard Rivail, que firmo como  Allan Kardec, su nombre en una encarnación pasada como sacerdote druida, en la Galia del Imperio Romano de Julio Cesar, un siglo antes del nacimiento de Cristo. Trajo revelaciones que cambiarían la historia de los hombres, sus creencias y conceptos.

Una doctrina con poco más de un siglo y medio es muy joven para afirmar que es comprendida por un número relevante de personas, especialmente porque  no promete facilidades sin el trabajo de cada uno. Antes, recomienda al hombre que se esfuerce para usar el mundo material en la construcción de su vida en la espiritualidad. Una doctrina como esta línea de pensamiento tiene dificultad para competir con las que ofrecen el cielo mediante donaciones, promesas o penitencias, sin que el hombre cogite su renovación moral. Por eso pocos son los espiritas  practicantes. Y menos aun son los que, mismo declarándose espiritas, viven como tal, haciendo de los compromisos doctrinarios su prioridad, convictos de que este breve momento en la materia se destina especialmente al crecimiento del alma y no como pensamos a los placeres del cuerpo.

El verdadero espirita tiene fe. No la fe de quien va al centro, vive rezando, toma agua fluidificada, da pase o hace conferencias. Su fe se fundamenta en la certeza de que Dios cuida de nosotros porque somos sus hijos predilectos, creados para la felicidad. Si aun no somos dichosos es porque estamos en proceso de reforma moral para conseguir la necesaria afinidad que nos permita vivir en vibraciones más elevadas. Y eso se obtiene por el comportamiento cristiano, que tiene su revelación en el amor al prójimo. En cuanto estemos huérfanos de esa sintonía, ya enseño Emmanuel, inútil será  querer penetrar en Mundos Superiores.

A lo largo de estos ciento cincuenta y cinco años de los calendarios humanos, aunque representen un segundo en el tiempo de la espiritualidad, mucha cosa nos fue revelada: la eternidad del espíritu, confiriéndole la inmortalidad, su creación simple y sin conocimiento, igualmente para todos, la repetición de sucesivas oportunidades de renacimiento en la materia, para corregir defectos que quedaron de una encarnación para otra, más allá de nuestro destino a la felicidad. “Ni una oveja del rebaño se perderá”. El Espiritismo nos da la confirmación de esa promesa de Jesús. Como la permanente rotación de almas, muchas de la Tierra reencarnando en Mundos Inferiores, en cuanto otras calificándose a vivir en la Tierra renovada que se prepara para ser Mundo de Regeneración, el planeta ya ha experimentado alguna evolución. Con la continuidad de esa migración, su nivel espiritual tiende a elevarse cada vez más. Con la cantidad de desencarnes colectivos que ocurren en los días actuales el cambio esta acelerado.

Y quien desee permanecer en el planeta reformado tendrá que conquistar un lugar por su propio progreso moral, por la corrección de defectos y por el servicio en el campo del bien.

Estudiar El Libro de los Espíritus es importante para todos nosotros. No hay pregunta que hagamos que allí no tenga su respuesta. A partir de la Introducción, que nos permite conocer las luchas del codificador para el éxito de su trabajo, pasando por las 1018 preguntas respondidas por los Espíritus y culminando con la Conclusión, no hay una sola línea que no tenga importancia y no enseñe algo.

Como las casas Espiritas ofrecen normalmente reuniones para estudiar esa obra en grupos, todos deben aprovechar la oportunidad porque el análisis en conjunto es más eficiente. Interactuando con los participantes surgen preguntas que nos hacen aprovechar las lecciones más que un estudio solitario.

Solo cuando el Espiritismo sea popularizado, y cada ser humano crea en sus enseñanzas, viviéndolas, es que terminaran los desajustes familiares, violaciones, crímenes, corrupción, trafico de drogas o cualquier otra enfermedad de carácter, porque los hombres comprenderán que todo lo que hacen, tendrán que pagar hasta el último centavo. Ahora o más tarde, aquí o en cualquier lugar, porque ningún mal quedara impune. Es de la Ley de Dios, que no es fallida como la de los hombres.

No nos parece posible, por ahora, revertir el cuadro social y transformar esta humanidad en la cual prevalecen la ganancia y la vanidad. La paz no vendrá en un pase de magia o en los canticos y manifestaciones. No es pesimismo, sino constatación. Sin embargo, como el amor a Dios es irrestricto, solo nos resta confiar y trabajar con alegría, suavizando el sufrimiento ajeno y el nuestro, sobreviviendo cómo es posible, sin miedos, inseguridades o angustias. ¡No hay alternativas! ¡Si el momento es difícil mismo para los que conocen y practican el Espiritismo, imaginemos para los demás que creen que todo se acaba con la muerte! Recordemos  a Meimei, por Chico Xavier, en la pagina “Confía Siempre”, cuando  dice: “de todos los infelices lo mas desdichados son los que perdieron la confianza en Dios y en sí mismos, porque el mayor infortunio es sufrir la privación de la fe y proseguir viviendo”.

En este abril de 2012, recordemos una vez más a Allan Kardec y agradezcamos por su fortaleza y determinación, sin los que no hubiera conseguido legar a la humanidad la DOCTRINA DE LOS ESPIRITUS.

¡Cualquiera que sea el plano en que viva ahora el Codificador, rogamos a Dios para que lo ayude y lo bendiga!

 

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – abril 2012 

 

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