Traducción Maria Renee San Martin – relu25@yahoo.com

1857. ¡El mundo recibía el Espiritismo!

 

Indagados sobre esta fecha, pocos sabrán responder  que es lo importante  que aconteció en ese día. Mismo entre los espiritas, no son muchos los que saben que ella marca el lanzamiento de la primera edición del El Libro de los Espíritus, un nuevo divisor de aguas en la historia de la humanidad, así como fue la venida de Jesús.  Este libro es el registro del nacimiento de la Doctrina de los Espíritus en la Tierra, el cristianismo redivivo en su  más pura esencia. No juzguen nuestra afirmación exagerada, porque un día el mundo será dividido entre antes y después del Espiritismo.

Con la publicación de la obra en Paris, nuestra Doctrina fue codificada por el profesor Denizard Rivail, que firmo como  Allan Kardec, su nombre en una encarnación pasada como sacerdote druida, en la Galia del Imperio Romano de Julio Cesar, un siglo antes del nacimiento de Cristo. Trajo revelaciones que cambiarían la historia de los hombres, sus creencias y conceptos.

Una doctrina con poco más de un siglo y medio es muy joven para afirmar que es comprendida por un número relevante de personas, especialmente porque  no promete facilidades sin el trabajo de cada uno. Antes, recomienda al hombre que se esfuerce para usar el mundo material en la construcción de su vida en la espiritualidad. Una doctrina como esta línea de pensamiento tiene dificultad para competir con las que ofrecen el cielo mediante donaciones, promesas o penitencias, sin que el hombre cogite su renovación moral. Por eso pocos son los espiritas  practicantes. Y menos aun son los que, mismo declarándose espiritas, viven como tal, haciendo de los compromisos doctrinarios su prioridad, convictos de que este breve momento en la materia se destina especialmente al crecimiento del alma y no como pensamos a los placeres del cuerpo.

El verdadero espirita tiene fe. No la fe de quien va al centro, vive rezando, toma agua fluidificada, da pase o hace conferencias. Su fe se fundamenta en la certeza de que Dios cuida de nosotros porque somos sus hijos predilectos, creados para la felicidad. Si aun no somos dichosos es porque estamos en proceso de reforma moral para conseguir la necesaria afinidad que nos permita vivir en vibraciones más elevadas. Y eso se obtiene por el comportamiento cristiano, que tiene su revelación en el amor al prójimo. En cuanto estemos huérfanos de esa sintonía, ya enseño Emmanuel, inútil será  querer penetrar en Mundos Superiores.

A lo largo de estos ciento cincuenta y cinco años de los calendarios humanos, aunque representen un segundo en el tiempo de la espiritualidad, mucha cosa nos fue revelada: la eternidad del espíritu, confiriéndole la inmortalidad, su creación simple y sin conocimiento, igualmente para todos, la repetición de sucesivas oportunidades de renacimiento en la materia, para corregir defectos que quedaron de una encarnación para otra, más allá de nuestro destino a la felicidad. “Ni una oveja del rebaño se perderá”. El Espiritismo nos da la confirmación de esa promesa de Jesús. Como la permanente rotación de almas, muchas de la Tierra reencarnando en Mundos Inferiores, en cuanto otras calificándose a vivir en la Tierra renovada que se prepara para ser Mundo de Regeneración, el planeta ya ha experimentado alguna evolución. Con la continuidad de esa migración, su nivel espiritual tiende a elevarse cada vez más. Con la cantidad de desencarnes colectivos que ocurren en los días actuales el cambio esta acelerado.

Y quien desee permanecer en el planeta reformado tendrá que conquistar un lugar por su propio progreso moral, por la corrección de defectos y por el servicio en el campo del bien.

Estudiar El Libro de los Espíritus es importante para todos nosotros. No hay pregunta que hagamos que allí no tenga su respuesta. A partir de la Introducción, que nos permite conocer las luchas del codificador para el éxito de su trabajo, pasando por las 1018 preguntas respondidas por los Espíritus y culminando con la Conclusión, no hay una sola línea que no tenga importancia y no enseñe algo.

Como las casas Espiritas ofrecen normalmente reuniones para estudiar esa obra en grupos, todos deben aprovechar la oportunidad porque el análisis en conjunto es más eficiente. Interactuando con los participantes surgen preguntas que nos hacen aprovechar las lecciones más que un estudio solitario.

Solo cuando el Espiritismo sea popularizado, y cada ser humano crea en sus enseñanzas, viviéndolas, es que terminaran los desajustes familiares, violaciones, crímenes, corrupción, trafico de drogas o cualquier otra enfermedad de carácter, porque los hombres comprenderán que todo lo que hacen, tendrán que pagar hasta el último centavo. Ahora o más tarde, aquí o en cualquier lugar, porque ningún mal quedara impune. Es de la Ley de Dios, que no es fallida como la de los hombres.

No nos parece posible, por ahora, revertir el cuadro social y transformar esta humanidad en la cual prevalecen la ganancia y la vanidad. La paz no vendrá en un pase de magia o en los canticos y manifestaciones. No es pesimismo, sino constatación. Sin embargo, como el amor a Dios es irrestricto, solo nos resta confiar y trabajar con alegría, suavizando el sufrimiento ajeno y el nuestro, sobreviviendo cómo es posible, sin miedos, inseguridades o angustias. ¡No hay alternativas! ¡Si el momento es difícil mismo para los que conocen y practican el Espiritismo, imaginemos para los demás que creen que todo se acaba con la muerte! Recordemos  a Meimei, por Chico Xavier, en la pagina “Confía Siempre”, cuando  dice: “de todos los infelices lo mas desdichados son los que perdieron la confianza en Dios y en sí mismos, porque el mayor infortunio es sufrir la privación de la fe y proseguir viviendo”.

En este abril de 2012, recordemos una vez más a Allan Kardec y agradezcamos por su fortaleza y determinación, sin los que no hubiera conseguido legar a la humanidad la DOCTRINA DE LOS ESPIRITUS.

¡Cualquiera que sea el plano en que viva ahora el Codificador, rogamos a Dios para que lo ayude y lo bendiga!

 

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – abril 2012 

 

Anúncios