Oração

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Pai Nosso, que estás nos Céus,
Na luz dos sóis infinitos,
Pai de todos os aflitos
Deste mundo de escarcéus.

Santificado, Senhor,
Seja o teu nome sublime,
Que em todo Universo exprime
Concórdia, ternura e amor.

Venha ao nosso coração
O teu reino de bondade,
De paz e de claridade
Na estrada da redenção.

Cumpra-se o teu mandamento
Que não vacila nem erra,
Nos Céus, como em toda a Terra
De luta e de sofrimento.

Evita-nos todo o mal,
Dá-nos o pão do caminho,
Feito na luz, no carinho
Do pão espiritual.

Perdoa-nos, meu Senhor,
Os débitos tenebrosos
De passados escabrosos,
De iniquidade e de dor.

Auxilia-nos, também,
Nos sentimentos cristãos,
A amar nossos irmãos
Que vivem longe do bem.

Com a proteção de Jesus,
Livra a nossa alma do erro,
Sobre o mundo de desterro,
Distante da vossa luz.

Que a nossa ideal igreja
Seja o altar da Caridade,
Onde se faça a vontade
Do vosso amor… Assim seja,

 Padre José Silvério Horta, nascido na Estância Monte Alegre, Município de Mariana, Minas Gerais, a 20 de junho de 1859 e desencarnado em Mariana a 31 de março de 1933.
Do Livro Parnaso de Além Túmulo, o primero psicografado por Chico Xavier em dezembro de 1931, aos 21 anos de idade, com trabalhos de 56 poetas brasileiros e estrangeiros.

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Privilégios e privilegiados

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Devido aos convites para proferir pequenas palestras em diferentes centros da nossa cidade e estado, com a preocupação de dirigente espírita, não deixo de observar o comportamento de confrades de outras instituições.

Vemos trabalhadores e dirigentes que agem como autoridades, do tipo “você sabe com quem está falando?”. Furam a fila do passe e levam seus Amigos para que passem na frente dos outros que “não têm a sua importância”, porque afinal não são, como ele, íntimos do presidente.

Sem perceber que as pessoas observam seus desregramentos e falta de compostura, muitos se dirigem por vezes à tribuna onde proferem belos e eruditos discursos, falando de moral, de respeito ao próximo e tantas outras frases feitas que não aplicam em si mesmos. É como se alguém combatesse o vício do álcool de copo na mão ou criticasse o tabagismo entre uma e outra baforada. Não existe diferença.

Algo que deveria ser mais bem policiado pelos que comandam as instituições é a diferença de tratamento que dedicam às pessoas. Para os amigos ampla cortesia; para o público em geral, frieza e às vezes rispidez. Para uns beijos e calorosos abraços; para os outros um natural desdém de quem nem percebe a sua presença.

Os espíritas já deveríamos ter aprendido que quem se exalta será humilhado e quem é humilde no fim será exaltado. Por isso é que Jesus ensinou que os últimos serão os primeiros. Quando você busca os lugares de honra, corre o risco de ver o anfitrião convidá-lo a ceder sua cadeira a alguém mais importante, deixando-o constrangido. “Senta-te no teu lugar e não te farão levantar” já ensinava Miguel de Cervantes.

Tomamos a liberdade de mostrar esta faceta quase que imperceptível do comportamento humano, porque muitas coisas nós fazemos com natural habitualidade e nem percebermos como são descabidas. No cotidiano, como que atuando por reflexo condicionado, como demonstrou Ivan Pavlov na salivação dos cães ao tocar o sinal que anunciava o alimento, temos atitudes automatizadas que afrontam muitas vezes a boa educação e o civilizado convívio com o semelhante.

Tais atitudes são observadas no trânsito, quando consideramos sempre preferencial a rua por onde trafegamos, no comércio onde procuramos ser atendidos atropelando os outros, no mercado quando deixamos nosso carrinho no meio do corredor sem considerar que há outras pessoas com os mesmos direitos no local e, por extensão, levamos para o centro os maus hábitos que já trazemos arraigados. Parece algo sem importância, mas não é. “         Quem não é fiel no pouco, não é fiel no muito”, já nos foi ensinado.

Ao entrar no centro espírita como trabalhador ou visitante, observe-se atentamente e veja se não está afrontado algo ou alguém. Como já diz o povo que o hábito de casa vai à praça, comecemos a politizar-nos a partir do próprio lar. Educando-nos permaneceremos educados.

O privilégio que devemos buscar no centro espírita deve ser o de trabalhar cada vez mais, de contribuir para o bom nome da casa e estar sempre disponível para novas tarefas. Deixe que Deus lhe recompense pelo bem que faz e não se preocupe com a glória ou a importância que os homens lhe ofereçam. Elogio é sempre algo duvidoso e muita vez esconde segundas intenções. A glória que vem de Deus não deixa dúvidas porque é sempre a consequência de algo sério, bom e verdadeiro que realizamos. Deus não nos bajula; compensa-nos pelo que realizamos. Acredite nisso e será um privilegiado!

Jornal O Clarim – junho de 2012

Los tiempos son llegados

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¿Qué tiempos? ¿Porque y para qué?

Octávio Caúmo Serrano

traducción Maria Renee San Martin – relu2521@yahoo.com

 

Esa expresión es muy antigua. Para dar un ejemplo un tanto reciente, en la Revista Espírita, traducida por Julio Abreu Filho para la Editora Cultural Espirita – EDICEL – Ltda., Allan Kardec, en el mes de octubre de 1866, página 289, ya comentaba sobre el asunto. Decía él: “Los tiempos marcados por Dios están llegando, dicen de todos lados, en los cuales grandes acontecimientos van a realizarse para la regenenaración de la humanidad. ¿En qué sentido deben ser entendidas esas palabras proféticas?

“Para los incrédulos no tiene importancia. A sus ojos no pasa de expresión de creencia pueril, sin fundamento. Para el mayor número de creyentes hay algo místico y sobrenatural que les parece el precursor del desmoronamiento de las ideas de la naturaleza. Las dos interpretaciones son igualmente erróneas: la primera porque implica la negación de la Providencia cuando los hechos realizados prueban la verdad de esas palabras; la segunda porque la expresión no anuncia la perturbación de las leyes de la naturaleza, sino su realización”.

Allan Kardec nos dice aun que en todo hay harmonía en la obra de la creación; este es el sentido más racional.

 

Ciertas profecías erróneamente interpretadas, o analizadas de forma a establecer confusión y ventajas personales, predican fechas, circunstancias, etc., envolviendo el final de los tiempos. Un planeta nuevo como el nuestro aun en proceso de perfeccionamiento, que debe ser brevemente un planeta de regeneración, no puede acabar melancólicamente, implodindose. La más reciente predicción es la de este año 2012, preconizando como fecha del fin del mundo!  ¡Sin embargo, una tontería !

¿Creemos que Dios dara algún aviso previo sobre cómo se desenvuelven los ciclos planetarios? ¿Ha avisado sobre la era glacial y sobre la extinción de los dinosaurios? ¿Y caso hubiese confidenciado a la humanidad sus intenciones, que ella podría hacer para enfrentar lo establecido por las leyes divinas?

El tiempo material es diferente del espiritual, donde no hay pasado, presente o futuro, porque todo es simplemente AHORA. Solamente cuando encarnados es que necesitamos de los relojes y calendarios para administrar nuestra vida física. Tenemos la hora de dormir, de comer y de trabajar y todo debe ser hecho con medida y equilibradamente.

Ya que la Tierra progresa, como todo lo demás, a medida que ella mejora geológicamente es necesario que la humanidad se mejore  moral  y espiritualmente. Los tiempos llegados para que haya una selección de sus habitantes, con expurgaciones y exilios, pero también con la llegada de espíritus más evoluidos. Ese es el momento que se está instalando hace mucho tiempo.

Acontece todos los días, sin darnos cuenta. Cada ser que desencarna y cada niño que llega al planeta, acontecimientos naturales de lo cotidiano, son parte de esos procesos que identifica que el avance de los tiempos que están llegando.

Nadie que sea equilibrado puede admitir que un cambio de esta grandeza pueda operarse de inmediato. Como en una fiesta de año nuevo en que abominamos el año viejo el 31 de diciembre para creer que  todo será diferente en el día 1º de enero. Pero una de las tantas ilusiones que engaña a los hombres místicos e imprevisibles y benefician a los oportunistas. Mucha gente enriquece con tales balelas que llaman profecías, simpatías, talismanes y semejantes.

No se niegue que el mundo camina acelerado hacia los tiempos llegados, a pesar de casi solamente en el área tecnológica. Cuando la moral fuera del tamaño de la ciencia, el hombre estará equilibrado y con sus dos alas completas, listo para volar.

Con la llegada del Espiritismo, esa orientación dejo de ser restricta para abarcar a toda la humanidad. No cambia apenas un país, un pueblo, una raza, porque es un movimiento universal que se opera en el sentido del progreso moral. La humanidad, dice  Allan Kardec, es un ser colectivo en lo cual se operan las mismas revoluciones morales que en cada individuo. Las partes componen el todo.

Estamos viviendo uno de los muchos momentos de transformación moral de los que siempre llegan a la humanidad cuando se hace necesario su crecimiento. No sirve para los días actuales la moral deturpada de los hombres del pasado. En estos nuevos tiempos todos los valores necesitan ser revisados enérgica y corajosamente y solo una profunda reforma del hombre podrá calificarlo para vivir mejor en estos tiempos difíciles del Apocalipsis.

Sin percibir, los hombres fueron, a lo largo del tiempo, creando armas de autodestrucción. Y no son las bombas nucleares que nos causan mal; ni los tsunamis. Son las armas de calibre moral. El culto al cuerpo, la vanidad, los gastos descontrolados que llevan a la hombre al desequilibrio y la   deshonestidad, la prepotencia y la búsqueda de privilegios sin que cada uno se de cuenta que nada tiene de especial porque para Dios somos todos iguales.

Sin mencionar la polución química y la consecuente destrucción física.

Cuando más el ser humano humilla al semejante mas él se enreda en la cuerda de la propia horca. Más tarde implorara, como Lázaro de la parábola, para que el Señor alerte a sus descendientes para que no cometan los mismos errores que el.

A quien es más dado más es pedido. Espíritas. Ya que tenemos el privilegio del conocimiento aun no  alcanzado por la mayoría, hagamos de el nuestro rotero de liberación y progreso. Ya no podemos exigir más privilegios materiales o espirituales, recibiendo en la Tierra las glorias que nos harán falta en el cielo. No podemos ser más prepotentes ni menospreciar  al que sabe menos como si fuésemos post-graduados en religión y moral. No seamos los fariseos del mundo moderno porque en vez de ser llamados discípulos del Señor no pasaremos también de sepulcros blanqueados.

Los tiempos realmente han llegado, hay mucho tiempo. Actualmente apenas se aceleran. Importante, entonces evaluar cual es nuestro comportamiento para aprovechar las oportunidades de esta transición de la Tierra en su caminada de transformación planetaria de mundo de expiación para mundo de regeneración. ¿Reencarnaremos por aquí cuando el planeta ya esté renovado o seremos exiliados repitiéndose el episodio de Capela? La siembra es libre, pero la cosecha es obligatoria.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – junio 2012

Os tempos são chegados

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Que tempos? Por que e para quê?

Essa expressão é muito antiga. Para dar um exemplo meio recente, na Revista Espírita, traduzida por Julio Abreu Filho para a Editora Cultural Espírita – EDICEL – Ltda., Allan Kardec, no mês de outubro de 1866, página 289, já comentava sobre o assunto. Dizia ele:
“Os tempos marcados por Deus são chegados, dizem de todos os lados, nos quais grandes acontecimentos vão realizar-se para a regeneração da humanidade. Em que sentido devem ser entendidas essas palavras proféticas?”
“Para os incrédulos não têm qualquer importância. Aos seus olhos não passam de expressão de crença pueril, sem fundamento. Para o maior número de crentes tem algo de místico e sobrenatural que lhes parece o precursor do desmoronamento das leis da natureza. As duas interpretações são igualmente errôneas: a primeira porque implica a negação da Providência quando os fatos realizados provam a verdade dessas palavras; a segunda porque a expressão não anuncia a perturbação das leis da natureza, mas a sua realização.”
Allan Kardec nos diz ainda que em tudo há harmonia na obra da criação; este é o sentido mais racional.
Certas profecias equivocadamente interpretadas, ou analisadas de propósito para estabelecer confusão e vantagens pessoais, pregam datas, circunstâncias, etc., envolvendo o final dos tempos. Um planeta novo como o nosso ainda em processo de aprimoramento, que deve ser brevemente um planeta de regeneração, não pode acabar melancolicamente, implodindo-se. A mais recente predição é a deste ano de 2012, preconizado como data do fim do mundo! Mais uma tolice!
Acreditamos mesmo que Deus dará algum aviso prévio sobre como se desenrolarão os ciclos planetários? Avisou ele sobre a era glacial e sobre a extinção dos dinossauros? E caso houvesse confidenciado à humanidade as suas intenções, que poderia ela fazer para enfrentar o estabelecido pelas Leis Divinas?
O tempo material é diferente do espiritual, onde não há passado, presente ou futuro, porque tudo é simplesmente AGORA. Somente quando encarnados é que precisamos dos relógios e calendários para administrar nossa vida física. Temos a hora de dormir, de comer e de trabalhar e tudo deve ser feito comedida e equilibradamente.
Já que a Terra progride, como tudo o mais, à medida que ela melhora geologicamente é preciso que sua humanidade se aprimore moral e espiritualmente. Os tempos chegados para que haja uma seleção de seus habitantes, com expurgos e exílios, mas também com a chegada de espíritos mais evoluídos. Esse é o momento que está se instalando há muito tempo. Acontece todos os dias, sem dar-nos conta. Cada ser que desencarna e cada criança que chega ao planeta, acontecimentos naturais do cotidiano, são parte desse processo que identifica que o avanço dos tempos que são chegados.
Ninguém que seja equilibrado pode admitir que uma mudança desta grandeza possa operar-se de imediato. Como numa festa de ano novo em que abominamos o ano velho em 31 de dezembro para acreditar que tudo será diferente no dia 1o de janeiro. Mais uma das tantas ilusões que enganam os homens místicos e imprevidentes e beneficiam os oportunistas. Muita gente enriquece com tais balelas que chamam de profecias, simpatias, talismãs e semelhantes.
Não se negue que o mundo caminha acelerado na direção dos tempos chegados, apesar de fazê-lo quase que somente na área tecnológica. Quando a moral for do tamanho da ciência, o homem estará equilibrado e com suas duas asas completas, pronto para voar.
Com a chegada do Espiritismo, essa orientação deixou de ser restrita para abarcar toda a humanidade. Não muda apenas um país, um povo, uma raça, porque é um movimento universal que se opera no sentido do progresso moral. A humanidade, diz Allan Kardec, é um ser coletivo no qual se operam as mesmas revoluções morais que em cada indivíduo. As partes compõem o todo.
Estamos vivendo um dos muitos momentos de transformação moral dos que sempre chegam a humanidade quando se faz necessário o seu crescimento. Não serve para os dias atuais a moral deturpada dos homens do passado. Nestes novos tempos todos os valores precisam ser revistos enérgica e corajosamente e só uma profunda reforma do homem poderá qualificá-lo a viver melhor nestes difíceis tempos do Apocalipse.
Sem perceber, os homens foram, ao longo do tempo, criando armas de autodestruição. E não são as bombas nucleares que nos causam mal; nem os tsunamis. São as armas de calibre moral. O culto ao corpo, a vaidade, os gastos descontrolados que levam o homem ao desequilíbrio e à desonestidade, à prepotência e à busca de privilégios sem que cada um se dê conta que nada tem de especial porque para Deus somos todos iguais. Sem mencionar a poluição química e a consequente destruição física.
Quanto mais o ser humano humilha o semelhante mais ele se enrola na corda da própria forca. Mais tarde implorará, como o Lázaro da parábola, para que o Senhor alerte seus descendentes para que não cometam os mesmo erros dele.
A quem mais é dado mais é pedido. Espíritas! Já que temos o privilégio do conhecimento ainda não alcançado pela maioria, façamos dele nosso roteiro de libertação e progresso. Já não podemos mais exigir privilégios materiais ou espirituais, recebendo na Terra as glórias que nos farão falta no céu. Não podemos mais ser prepotentes nem menosprezar o que sabe menos como se fôssemos pós-graduados em religião e moral. Não sejamos os fariseus do mundo moderno porque em vez de sermos chamados discípulos do Senhor não passaremos também de túmulos caiados.
Os tempos realmente são chegados; há muito tempo. Atualmente apenas se aceleraram. Importante, então, avaliar qual é o nosso comportamento para aproveitar as oportunidades desta transição da Terra na sua caminhada de transformação planetária de mundo expiatório para mundo de regeneração. Reencarnaremos por aqui quando o planeta já estará renovado ou seremos exilados repetindo-se o episódio de Capela? A semeadura é livre, mas a colheita é obrigatória.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – junho de 2012