¿Qué tiempos? ¿Porque y para qué?

Octávio Caúmo Serrano

traducción Maria Renee San Martin – relu2521@yahoo.com

 

Esa expresión es muy antigua. Para dar un ejemplo un tanto reciente, en la Revista Espírita, traducida por Julio Abreu Filho para la Editora Cultural Espirita – EDICEL – Ltda., Allan Kardec, en el mes de octubre de 1866, página 289, ya comentaba sobre el asunto. Decía él: “Los tiempos marcados por Dios están llegando, dicen de todos lados, en los cuales grandes acontecimientos van a realizarse para la regenenaración de la humanidad. ¿En qué sentido deben ser entendidas esas palabras proféticas?

“Para los incrédulos no tiene importancia. A sus ojos no pasa de expresión de creencia pueril, sin fundamento. Para el mayor número de creyentes hay algo místico y sobrenatural que les parece el precursor del desmoronamiento de las ideas de la naturaleza. Las dos interpretaciones son igualmente erróneas: la primera porque implica la negación de la Providencia cuando los hechos realizados prueban la verdad de esas palabras; la segunda porque la expresión no anuncia la perturbación de las leyes de la naturaleza, sino su realización”.

Allan Kardec nos dice aun que en todo hay harmonía en la obra de la creación; este es el sentido más racional.

 

Ciertas profecías erróneamente interpretadas, o analizadas de forma a establecer confusión y ventajas personales, predican fechas, circunstancias, etc., envolviendo el final de los tiempos. Un planeta nuevo como el nuestro aun en proceso de perfeccionamiento, que debe ser brevemente un planeta de regeneración, no puede acabar melancólicamente, implodindose. La más reciente predicción es la de este año 2012, preconizando como fecha del fin del mundo!  ¡Sin embargo, una tontería !

¿Creemos que Dios dara algún aviso previo sobre cómo se desenvuelven los ciclos planetarios? ¿Ha avisado sobre la era glacial y sobre la extinción de los dinosaurios? ¿Y caso hubiese confidenciado a la humanidad sus intenciones, que ella podría hacer para enfrentar lo establecido por las leyes divinas?

El tiempo material es diferente del espiritual, donde no hay pasado, presente o futuro, porque todo es simplemente AHORA. Solamente cuando encarnados es que necesitamos de los relojes y calendarios para administrar nuestra vida física. Tenemos la hora de dormir, de comer y de trabajar y todo debe ser hecho con medida y equilibradamente.

Ya que la Tierra progresa, como todo lo demás, a medida que ella mejora geológicamente es necesario que la humanidad se mejore  moral  y espiritualmente. Los tiempos llegados para que haya una selección de sus habitantes, con expurgaciones y exilios, pero también con la llegada de espíritus más evoluidos. Ese es el momento que se está instalando hace mucho tiempo.

Acontece todos los días, sin darnos cuenta. Cada ser que desencarna y cada niño que llega al planeta, acontecimientos naturales de lo cotidiano, son parte de esos procesos que identifica que el avance de los tiempos que están llegando.

Nadie que sea equilibrado puede admitir que un cambio de esta grandeza pueda operarse de inmediato. Como en una fiesta de año nuevo en que abominamos el año viejo el 31 de diciembre para creer que  todo será diferente en el día 1º de enero. Pero una de las tantas ilusiones que engaña a los hombres místicos e imprevisibles y benefician a los oportunistas. Mucha gente enriquece con tales balelas que llaman profecías, simpatías, talismanes y semejantes.

No se niegue que el mundo camina acelerado hacia los tiempos llegados, a pesar de casi solamente en el área tecnológica. Cuando la moral fuera del tamaño de la ciencia, el hombre estará equilibrado y con sus dos alas completas, listo para volar.

Con la llegada del Espiritismo, esa orientación dejo de ser restricta para abarcar a toda la humanidad. No cambia apenas un país, un pueblo, una raza, porque es un movimiento universal que se opera en el sentido del progreso moral. La humanidad, dice  Allan Kardec, es un ser colectivo en lo cual se operan las mismas revoluciones morales que en cada individuo. Las partes componen el todo.

Estamos viviendo uno de los muchos momentos de transformación moral de los que siempre llegan a la humanidad cuando se hace necesario su crecimiento. No sirve para los días actuales la moral deturpada de los hombres del pasado. En estos nuevos tiempos todos los valores necesitan ser revisados enérgica y corajosamente y solo una profunda reforma del hombre podrá calificarlo para vivir mejor en estos tiempos difíciles del Apocalipsis.

Sin percibir, los hombres fueron, a lo largo del tiempo, creando armas de autodestrucción. Y no son las bombas nucleares que nos causan mal; ni los tsunamis. Son las armas de calibre moral. El culto al cuerpo, la vanidad, los gastos descontrolados que llevan a la hombre al desequilibrio y la   deshonestidad, la prepotencia y la búsqueda de privilegios sin que cada uno se de cuenta que nada tiene de especial porque para Dios somos todos iguales.

Sin mencionar la polución química y la consecuente destrucción física.

Cuando más el ser humano humilla al semejante mas él se enreda en la cuerda de la propia horca. Más tarde implorara, como Lázaro de la parábola, para que el Señor alerte a sus descendientes para que no cometan los mismos errores que el.

A quien es más dado más es pedido. Espíritas. Ya que tenemos el privilegio del conocimiento aun no  alcanzado por la mayoría, hagamos de el nuestro rotero de liberación y progreso. Ya no podemos exigir más privilegios materiales o espirituales, recibiendo en la Tierra las glorias que nos harán falta en el cielo. No podemos ser más prepotentes ni menospreciar  al que sabe menos como si fuésemos post-graduados en religión y moral. No seamos los fariseos del mundo moderno porque en vez de ser llamados discípulos del Señor no pasaremos también de sepulcros blanqueados.

Los tiempos realmente han llegado, hay mucho tiempo. Actualmente apenas se aceleran. Importante, entonces evaluar cual es nuestro comportamiento para aprovechar las oportunidades de esta transición de la Tierra en su caminada de transformación planetaria de mundo de expiación para mundo de regeneración. ¿Reencarnaremos por aquí cuando el planeta ya esté renovado o seremos exiliados repitiéndose el episodio de Capela? La siembra es libre, pero la cosecha es obligatoria.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – junio 2012