Muito antes de kardec

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¿Quien tiene razon de verdad?

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Al Espiritismo cabe instruir, no confrontar

Octávio Caúmo Serrano

Traducción Maria Reneé San Martin – relu2521@yahoo.com

De repente, no más que de repente, aparecen los políticos y los abogados discutiendo temas que no les dicen respeto, a pesar de pensar que si y que pueden concluir con seguridad sus proyectos, transformándolos en leyes a favor de la sociedad. ¡Pobres! ¡Que pretensión!

Nos estamos refiriendo a los asuntos ligados a la vida: nacimiento, aborto, eutanasia y similares. Ya sabemos que sobre la óptica económica es más barato matar que dejar nacer. En cuanto el aborto tiene el costo de un procedimiento vil, barato, único e insensato para destruir a un niño, el nacimiento implica cuidados que el estado no está dispuesto ni tiene competencia para asumir correctamente: prenatal, parto, test para detectar enfermedades, vacunas, pediatras. En fin, mucho más costoso que la expulsión del feto del vientre de la madre.

Dios no entra en el juzgamiento de ellos. Los hombres se hacen dioses, diciendo por su lógica. En caso de eclampsia, se elimina el feto porque nacerá con un defecto y riesgo grande de la ceguera. Deciden a priori lo que pasara con base en la ciencia médica, esa misma que está aprendiendo todo los días y modificándose para curvarse a nuevas evidencias. Cotidianamente hay novedades. 

En caso de fetos sin cerebro, se decide por la legalidad – y hasta necesidad – de aborto, en nombre de la caridad a favor de la madre que no tendrá en su regazo un ser que no puede manifestar inteligencia ni responder a los cariños que le son ofrecidos. Es lo que ellos afirman.

¿Dónde está el cuidado que debemos al espíritu? Para los técnicos eso es subjetivo. Si la mayoría cree que cuerpo y alma son creados en la concepción, ese espíritu debe ser también un espíritu sin cerebro. Ellos solo pueden pensar así porque no consiguen usar la lógica y el sentido comum.

Dios no es sádico ni juega dado. La Ley que Él creó para la administración del Universo cubre todos los reinos en la naturaleza, donde todo se encadena, conforme enseña la pregunta 604 de El Libro de los Espíritus. Dice aun que las cosas aparentemente más dispares tienen puntos de contacto que el hombre, en su estado actual, nunca llegara a comprender. “Por un esfuerzo de inteligencia podrá entreverlos, pero solamente cuando esa inteligencia estuviera en el máximo grado de desenvolvimiento y liberta del preconcepto del orgullo y de la ignorancia, lograra ver claro en la obra de Dios. Hasta allá, sus muy restrictas ideas le harán observar las cosas por un mezquino y restricto prisma.”

“El hombre es, con efecto, un ser aparte, poseedor de facultades que lo distinguen de todos los otros y tiene otro destino. La especie humana es la que Dios escoge para la encarnación de los seres que pueden conocerlo.” pregunta 616 del LE. Es el único que tienen razón y conciencia.

Ese feto con problemas mentales, degeneraciones de cualquier naturaleza, incluyendo la falta de cerebro físico, tiene también la animación de un espíritu; en lo general, altamente comprometido en el campo de la inteligencia y que ahora debe contemplar su cuerpo defectuoso sin poder manifestarse por el lenguaje de los hombres. No podemos ignorar, aun, que ese espíritu siente el cariño que le dedican sus padres, dejándolo sensibilizado con las manifestaciones de amor.

De ahí, cuando vemos el movimiento espirita desapuntado y sorprendido, cuando no se revela, con los resultados de las votaciones en las llamadas Casas Superiores de la Republica, de cualquier uno de los tres poderes, percibimos como los espiritas están equivocados.

No nos compete enfrentar las leyes que los hombres, a pesar de insensatos, promulgan. Nuestra misión es divulgar la existencia del espíritu como ser inteligente de la creación, que anima todas las criaturas humanas que necesitan reencarnar, tengan ellas salud o no, defectos o no, cerebro o no. Todos nosotros, al reencarnar, atendemos a la ley de causa y efecto y la lesión física nada más es que el defecto moral que llevamos de una encarnación para otra y ahora nos compete corregirlo. La madre da amor a su hijo anencefálico por que, para ella, él es su hijo querido. Se quede con ella por un día o por un año. Dejemos que el nazca y desencarne en el tiempo de Dios, no en el tiempo de los hombres equivocados.

La tarea del movimiento espirita será la divulgación hablada, escrita, radiofonizada, televisada, internetizada o teatralizada en la existencia del espíritu, sobre la continuidad de la vida después de la muerte y, principalmente, del retorno del espíritu la materia tantas veces cuantas sean necesarias para que el pueda purificarse.

Cuantas más personas se concienticen de esas verdades, menos serán los practicantes del aborto por que tendrán su hijo generado en el estupro o en el acto de amor conjunto, con la misma felicidad. Y si es posible mantenerlo, déjelo nacer y entréguelo en adopción. Muchas mujeres sueñan con la presencia de un niño para completar sus hogares y no pueden procrear por sí mismas. Darán el mismo cariño a ese hijo como si fuesen las generadoras de ese niño.

Campañas a favor de la vida para concientizar a las mujeres, sus parejas y los “doctores” son siempre validas, pero el revelarse contra los poderes mayores será siempre pérdida de tiempo porque ellos entenderán que están con la razón y se sienten  importantes, sin darse cuenta de su equivocada ignorancia. Un día, frente a frente con Dios, serán más bien informados y en el futuro, renacerán obstetras, pajes, amas de leche, enfermeros, para compensar el mal que hicieran a muchas criaturas, destruyendo toda una programación espiritual, frustrando el espíritu que estaba entusiasmado con la posibilidad de vivir de nuevo para crecer un poco más. ¡Eso si también no vinieran anencéfalos!

El mundo está cambiando porque el Espiritismo esclarece a la humanidad a cada día que pasa, contando, aun, con la media que divulga cada vez más a las verdades espirituales envolviendo la vida pos-muerte u las consecuencias resultantes de cada encarnación.

Es un trabajo de hormiga, lento y productivo, pero que ya creció bastante. No desistamos ni nos desesperemos. ¡El mundo feliz está llegando!

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – julio 2012

 

Para onde vamos, realmente?

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Morremos; e agora?

Conversávamos com um espírita amigo que se diz encantado com a lógica da nossa doutrina e ele nos disse: – A única coisa que tenho dúvida se realmente existe é a reencarnação.

Levamos um susto! A reencarnação não só é a pedra angular da doutrina espírita, como o é, também, para entendermos a justiça divina: A LEI DE DEUS!

Ninguém conseguirá dar explicações sobre a desigualdade das pessoas no mundo a não ser pelos resgates e provas necessários que vivemos numa nova encarnação.

Ao consultar o capítulo IV, itens 24 e 25, de O Evangelho Segundo o Espiritismo, temos duas mensagens de São Luiz, 1859, que são esclarecedoras: limites da encarnação e necessidade da encarnação.

Mostra-nos o lúcido espírito que à medida que vamos nos desmaterializando, ainda mesmo na Terra, caminhamos mais rápido para a espiritualização, diminuindo a densidade de nossos corpos, quando chegamos, inclusive, a precisar de menos alimento para nos sustentar. Por que isso se dá? Porque somos diferentes uns dos outros. Não há duas almas iguais como não há a mesma digital em dois seres humanos.

Basta observar a vida para sentir a justiça divina. Enquanto neste momento alguns praticam a caridade, outros roubam, matam ou estupram; enquanto uns estudam e esforçam-se outros vivem nos antros em vícios e jogatinas; enquanto pessoas adotam crianças, outras abortam ou matam por diferentes meios; enquanto há doutores que salvam há outros traficantes de órgãos. Como esperar que ao final da vida todos sigam para o mesmo lugar; como desejar que sejam premiados igualmente!

Em mundos de densidade menor que a Terra nossos corpos são mais leves porque estaremos mais espiritualizados. Deslocaremo-nos sem tanto sacrifício, chegando mesmo a deslizar ou volitar.  Chegará o momento em que nós, espíritos, nos confundiremos com nossos corpos que serão fluídicos. Se hoje temos 68 quilos, vivendo em Marte teríamos 26, na Lua 11 e em Plutão 4,5 kgs. Bem mais fácil de nos movimentar, claro!

Isso todos nós podemos conseguir. Basta viver mais moralmente que materialmente enquanto na Terra, para reencarnar em mundos menos densos. Qualquer outra solução que não o esforço próprio será privilégio. E o único privilégio que Deus concede a seus filhos e dar-lhes oportunidades iguais para que possam lutar pelo próprio progresso. Fora isso, nem pagando, nem rezando, nem vivendo nas clausuras poderemos conseguir. “A cada um segundo suas obras” já nos foi ensinado há milênios. Continua valendo!

Se você é como o meu amigo espírita do começo do texto, cheio de dúvidas, passe a pensar servindo-se do bom senso. Só assim entenderá Deus e concluirá pela importância, justiça e misericórdia da reencarnação. O resto é conversa fiada!

Jornal O Clarim – julho de 2012 –

 

Quem tem razão de verdade?

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Ao Espiritismo cabe instruir, não confrontar

 

De repente, não mais que de repente, aparecem os políticos e os juristas discutindo temas que não lhes dizem respeito, apesar de pensarem que sim e que podem concluir com segurança seus projetos, transformando-os em leis em favor da sociedade. Coitados! Que pretensão!

Estamos nos referindo aos assuntos ligados à vida: nascimento, aborto, eutanásia e similares. Já sabemos que sob a ótica econômica é mais barato matar que deixar nascer. Enquanto o aborto tem o custo de um procedimento vil, barato, único e insensato para destruir uma criança, o nascimento implica cuidados que o estado não está disposto nem tem competência para assumir corretamente: pré-natal, parto, testes para detectar doenças, vacinas, pediatras. Enfim, muito mais custoso que a expulsão do feto do ventre da mãe.

Deus não entra no julgamento deles. Os homens se fazem de deuses, decidindo pela sua lógica. Em caso de eclampsia, elimine-se o feto porque nascerá com defeito e risco grande de cegueira. Decidem a priori o que vai acontecer com base na ciência médica, essa mesma que está aprendendo todo dia e se modificando para curvar-se a novas evidências. Cotidianamente há novidades.

Em caso de fetos sem cérebro, decidiu-se pela legalidade – e até necessidade – do aborto, em nome da caridade em favor da mãe que não terá no seu regaço um ser que não pode manifestar inteligência nem responder aos carinhos que lhe são ofertados. É o que eles afirmam.

Onde está o cuidado que devemos ao espírito? Para os técnicos isso é subjetivo. Se a maioria acredita que corpo e alma são criados na concepção, esse espírito deve ser também um espírito sem cérebro. Eles só podem pensar assim porque não conseguem usar a lógica e o bom senso.

Deus não é sádico nem joga dado. A Lei que Ele criou para a regência do Universo abrange todos os reinos na natureza, onde tudo se encadeia, conforme ensina a questão 604 de O Livro dos Espíritos. Diz ainda que as coisas aparentemente mais díspares têm pontos de contato que o homem, no seu estado atual, nunca chegará a compreender. “Por um esforço de inteligência poderá entrevê-los, mas somente quando essa inteligência estiver no máximo grau de desenvolvimento e liberta do preconceito do orgulho e da ignorância, logrará ver claro na obra de Deus. Até lá, suas muito restritas ideias lhe farão observar as coisas por um mesquinho e acanhado prisma.”

“O homem é, com efeito, um ser à parte, visto possuir faculdades que o distinguem de todos os outros e ter outro destino. A espécie humana é a que Deus escolheu para a encarnação dos seres que podem conhecê-Lo.” Questão 616 de o L.E. É o único que tem razão e consciência.

Esse feto com problemas mentais, degenerescências de qualquer natureza, incluindo a falta de cérebro físico, tem também a animá-lo um espírito; no geral, altamente comprometido no campo da inteligência e que agora tem de contemplar o seu corpo defeituoso sem poder manifestar-se pela linguagem dos homens. Não podemos ignorar, todavia, que esse espírito sente o carinho que lhe dedicam seus pais, deixando-o sensibilizado com as manifestações de amor.

Daí, quando vemos o movimento espírita desapontado e surpreso, quando não revoltado, com os resultados das votações nas chamadas Casas Superiores da República, de qualquer um dos três poderes, percebemos como os espíritas estão equivocados.

Não nos compete afrontar as leis que os homens, apesar de insensatos, promulgam. Nossa missão é divulgar a existência do espírito como o ser inteligente da criação, que anima todas as criaturas humanas que precisam reencarnar, tenham elas saúde ou não, defeitos ou não, cérebro ou não. Todos nós, ao reencarnarmos, atendemos à lei de causa e efeito e a lesão física nada mais é do que o defeito moral que levamos de uma encarnação para outra e agora nos compete corrigi-lo. A mãe dá amor ao seu filho anencefálico porque, para ela, ele é o seu filho querido. Fique com ela por um dia ou por um ano. Deixemos que ele nasça e desencarne no tempo de Deus, não no tempo dos homens equivocados.

A tarefa do movimento espírita será a divulgação falada, escrita, radiofonizada, televisionada, internetizada ou encenada da existência do espírito, da continuidade da vida após a morte e, principalmente, da volta do espírito à matéria tantas vezes quantas necessárias para que ele possa purificar-se. Quanto mais pessoas se conscientizarem dessas verdades, menos serão as praticantes do aborto porque terão seu filho gerado no estupro ou no ato de amor conjunto, com a mesma felicidade. E se impossível mantê-lo, deixe-o nascer e o entregue para adoção. Muitas mulheres sonham com a presença de uma criança para completar seus lares e não podem produzir por si próprias. Darão o mesmo carinho a esse filho como se fossem as geradoras da criança.

Campanhas em favor da vida para conscientizar as mulheres, seus parceiros e os “doutores” são sempre válidas, mas a revolta contra os poderes maiores será sempre perda de tempo porque eles entendem que estão com a razão e se sentem importantes, sem se dar conta da sua equivocada ignorância. Um dia, frente a frente com Deus, serão mais bem informados e, no futuro, renascerão obstetras, pajens, amas de leite, enfermeiros, para compensar o mal que fizeram a muitas criaturas, destruindo toda uma programação espiritual, frustrando o espírito que estava entusiasmado com a possibilidade de viver de novo para crescer mais um pouco. Isso se também não vierem anencéfalos!

O mundo está mudando porque o Espiritismo esclarece a humanidade a cada dia que passa, contando, ainda, com a mídia que divulga cada vez mais as verdades espirituais envolvendo a vida após a morte e as consequências resultantes de cada encarnação.

É um trabalho de formiga, lento e produtivo, mas que já cresceu bastante. Não desistamos nem nos desesperemos. O mundo feliz está chegando!

RIE-Revista Internacional de Espiritismo – julho 2012