É uma grande pretensão

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A emissora de televisão mais poderosa do Brasil, uma das maiores do mundo, continua com falta de imaginação para inovar em sua programação.

No seu principal programa de domingo, no horário mais do que nobre, criou um quadro que desafia assuntos espirituais, com a pretensão de provar a inexistência dos fenômenos dessa natureza, absolutamente comuns e aceitos nos dias atuais.

Inúmeros trabalhadores noturnos de teatros famosos declaram que já ouviram e viram concertos protagonizados por artistas de fama, durante o silêncio das madrugadas.

Em todas as câmaras, assembleias, incluindo o Congresso Nacional, os zeladores e vigias afirmam que as sessões se realizam naturalmente com os “mortos” na tribuna, fazendo os mesmos conchavos e mantendo as mesmas posições antagônicas que se verificavam quando estavam encarnados. Fizeram isso a vida inteira e continuam porque não sabem fazer outra coisa.

O que nos surpreende é que os produtores de televisão na ânsia de conquistar audiência canalizem suas ideias exatamente para o campo onde o público demonstra mais curiosidade: os fenômenos mediúnicos, também chamados, fenômenos espíritas ou espirituais.

Juntam um apresentador leigo um mágico e alguns “cientistas” para comprovar a farsa das aparições de fantasmas – espíritos desencarnados – com base nas suas câmeras de fotografar apenas corpos materiais ou com base em leis da física, anulando qualquer possibilidade de existência de algo desconhecido da ciência mediana e limitada dos nossos tempos. Nunca ouviram falar de Semyon Kirlian e sua câmera especial.

Certo que determinados  ruídos podem ser produzidos pela contração e dilatação de materiais sólidos e nas casas de madeira isto se verifica comumente. A comprovação de uma lei da física não pode anular, necessariamente, a atuação de uma lei espiritual, ou mesmo física além do conhecimento trivial, porque o homem está descobrindo algo novo todos os dias.

Essa mesma ciência que afirma a inexistência dos fenômenos psíquicos, já garantiu que a Terra era plana e depois que ela era o centro do universo. Com o passar do tempo a ciência, por vezes na figura da igreja, teve de se desculpar diante da sociedade. Mas como eles têm memória fraca, continuam sem aprender e permanecem como donos da verdade. Se até Einstein admitiu que a ciência é limitada e que ele descobriu Deus numa equação, que são alguns leigos para negar assuntos que estão muito acima dos seus mui limitados conhecimentos?

Fica clara a necessidade comercial e a intenção definida de criar polêmica para agradar os dois lados. Depois que terminar a série, sem que cheguem a qualquer conclusão, porque essa não é a principal intenção, eles tratarão de inventar outra, mas sempre na mesma linha porque é o que está dando audiência neste momento. Vide o que acontece com as novelas. Todas tem um fantasminha animando a trama. E como vende horário!

Jornal O Clarim – setembro de 2012.

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El encuentro con el Espiritismo

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Para entender la propia vida

Octávio Caúmo Serrano – caumo@caumo.com
Traducción – Maria Renee San Martin – relu2521@yahoo.com

 Cada persona llega a la Doctrina Espirita de una manera muy personal. La realidad, a pesar de todo, es que llegamos porque tenemos problemas o porque los tendremos. No hay en el mundo quien pase una encarnación sin problemas. El es el combustible que nos lleva a la evolución. Feliz lo que llega antes porque prepara la espalda para las necesarias chicoteadas de la vida. Dolerán siempre mucho menos porque el conocimiento de la verdad nos sirve como liberación!

Entre algunas razones que nos llevan al Espiritismo, podemos considerar el vacio del entendimiento sobre la vida, la enfermedad física o espiritual o un ser próximo necesitado. Una de las bendiciones que Dios nos ofrece, sea cual fuera la circunstancia que nos aproxima a esa búsqueda, es el olvido del pasado.

Mi esposa y yo llegamos al Espiritismo de la siguiente manera:

Teníamos una vecina y nuestras familias mantenían cierta convivencia. Ella era espirita, pero durante años ignoramos su creencia, porque jamás conversamos sobre religión. Pero cierto día mi esposa le hizo la siguiente pregunta:

–        ¿Porque yo me entiendo tanto contigo y otras personas y no vivo igualmente bien con mis padres, mis hermanos, mi suegra, mi cuñado?…

La amiga respondió:

–        Mi doctrina enseña que los parientes de hoy, son, generalmente, los enemigos del pasado.

–        Hay sentido – dijo ella – ¿Y donde enseñan eso?

–        En la Federación Espirita del Estado de São Paulo.

Mi esposa le pidió que la llevara hasta el puesto de asistencia y ella espero solita el momento de la atención, porque la amiga se retiro para dejarla tranquila en la busca de la orientación.

 A partir de ese hecho, comenzó a oír conferencias, a tomar pases y a conversar conmigo sobre las inusitadas revelaciones; eran novedades para una católica practicante que estudio en el colegio de monjas Doroteias de su ciudad. Para mi hizo también sentido y aquí estoy, ahora sin la compañera, siguiendo en el trabajo doctrinario, con tareas escritas y habladas, a más de cuarenta años.

Cuando la amiga le dijo de enemigos del pasado, la pregunta que podría surgir era: ¿Qué pasado? Jamás habíamos pensado en reencarnación. Cuando se hablaba de vida espiritual, como las otras personas, decimos que nadie vuelve para decir como es la vida del otro lado. Aun hoy es así. ¿Queremos que los espíritus manden e-mails, mensajes por programas de chat o por el Facebook, o envíen mensajes por el celular? Hoy se que basta no ser escéptico y cultivar el buen censo para saber que las noticias nos llegan todos los días.

Desde la primera edición de El Evangelio Según el Espiritismo tenemos novedades dichas por mentores y sufridores. El libro es rico de esas informaciones, firmadas. No fuesen suficientes los libros de Allan Kardec, tenemos más de cuatrocientas obras de Chico Xavier, más de doscientas de Divaldo Franco, Allá de muchos otros médium que merecen confiabilidad, dictadas por los Espíritus.

La alerta permanente es que cosechamos en la vida espiritual toda la siembra hecha en la Tierra. Puede ser bueno o malo. La ley de acción y reacción hace en esta hora sin que haya burla. Dice la ley de Newton que toda acción hace generar una reacción, igual y contraria, de igual intensidad. Cada causa da origen a un efecto. ¡Espiritualmente no es diferente!

Como no nos acordamos del pasado, contestamos esa verdad; ignóranos que tal olvido existe para evitar conflictos sociales. Si supiéramos exactamente como vivimos anteriormente con lo actual, sería un desastre. Si ofendidos, podríamos tener deseos de venganza; si fuésemos los ofensores quedaríamos avergonzados.

La parentela es una cosa tan seria e importante para resolver problemas del pasado que hay poetas desencarnados que hasta juegan con el problema. Dice Cornelio Pires en forma de trovas, estas dos verdades:

“Quien ya venció en otras eras / fricciones y odios ardientes / ya pueden nacer en la Tierra / con muy pocos parientes.” O: “casi siempre en esta vida / suegro, suegra, yerno y nuera / es el amor de Dios uniendo / a los enemigos de otrora.”

De nada adelanta argumentar que el conocimiento del pasado nos ayudaría a no cometer los mismos errores. ¿Si hoy en la tierra fumamos, sabiendo que el tabaco nos hace mal: si tomamos y conocemos los maleficios del alcohol; si somos nerviosos y sabemos como la irritación nos causa enfermedades y si somos envidiosos, a pesar de saber que la envidia rebaja al hombre, porque creemos que si recordáramos las otras encarnaciones actuaríamos diferente?

Constatamos que tenemos un pasado espiritual cuando analizamos las diferentes vocaciones de las personas. Hay el atleta y el intelectual; el valiente y el equilibrado; a uno le gusta las matemáticas, al otro la geografía; uno aprende artes con facilidad en cuanto otros por más que estudien jamás conseguirán tal conocimiento; uno nace para ser líder, otro para ser comandado. Todo eso es el resultado del pasado espiritual que, poco a poco, construyo nuestra actual personalidad. La única certeza es que nunca fuimos mejores de lo que somos hoy. Estamos en el apogeo de nuestro desenvolvimiento espiritual. ¡No confundir con posición social!

Para amar a un enemigo del pasado es necesario el velo del olvido. El recuerdo de mutuas agresiones dificultaría ese relacionamiento y el fracaso, fatalmente, si, se repetiría.

Quien quiera se espirita no se limite a tomar pases y agua fluida. Para ser espirita de verdad es necesario dedicarse al estudio de la doctrina. Y no es tarea para una encarnación; no es como una única lectura de los libros de la codificación que comprenderemos el Espiritismo. A cada lectura descubrimos nuevas facetas de ese extraordinario mensaje.  Los grandes divulgadores del Espiritismo, entre los cuales destacamos al conferencista  Divaldo Pereira Franco, que es estudioso de El Libro de los Espíritus hace más de seis décadas, no abren mano de lectura permanente de las obras básicas y también de otras que traen enseñanzas en profundidad.

No olvidemos el pasado al que se refieren nuestras verdaderas conquistas. Las virtudes de hoy fueron aprendidas en vidas anteriores y en nosotros están incorporadas; son los tesoros que el ladrón no roba, conforme ha enseñado Jesucristo. Queda lo que es útil y puede ser aplicado ahora, como las vocaciones y la personalidad ya moldeada. Las agresiones quedan encubiertas por el velo que se ve disipando a medida que son reparadas, hasta desaparecer. ¿Si el olvido fuese absoluto después de la muerte, de que nos servirá la reencarnación?

Analice las razones que lo trajeron al Espiritismo. Sea cual fuera, estudie mucho, agradezca y aproveche todo lo que la Doctrina le ofrece para que más tarde no repita la conocida y comprometedora frase: “¡ah, si yo supiera!”

RIE-Revista Internacional de Espiritismo-setiembre 2012

 

 

O Encontro com o Espiritismo

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Para entender a própria vida 

Cada pessoa chega à Doutrina Espírita de uma maneira muito pessoal. A realidade, porém, é que ou chegamos porque temos problemas ou porque os teremos. Não há no mundo quem passe uma encarnação sem problema. Ele é o combustível que nos leva à evolução. Feliz o que chega antes porque prepara as costas para as necessárias chicotadas da vida. Doerão sempre muito menos porque o conhecimento da verdade serve-nos como libertação!

Entre algumas razões que nos levam ao Espiritismo, podemos considerar o vazio do entendimento sobre a vida, a doença física ou espiritual ou um ser próximo necessitado. Uma das bênçãos que Deus nos oferece, seja qual for a circunstância que nos aproxima dessa busca, é o esquecimento do passado.

Minha mulher e eu chegamos ao Espiritismo da seguinte maneira:

Tínhamos uma vizinha e nossas famílias mantinham certa convivência. Ela era espírita, mas durante anos ignoramos sua crença, porque jamais conversamos sobre religião. Mas certo dia minha mulher lhe fez a seguinte indagação:

– Por que eu me dou tão bem com você e outras pessoas e não vivo igualmente bem com meu pai, meus irmãos, minha sogra, meu cunhado?…

A amiga respondeu:

– A minha doutrina ensina que os parentes de hoje, são, geralmente, os inimigos no passado.

– Faz sentido – Disse ela. – E onde ensinam isso?

– Na Federação Espírita do Estado de São Paulo.

Minha esposa pediu a ela que a conduzisse até o plantão e lá esperou sozinha pelo atendimento, porque a amiga retirou-se para deixá-la à vontade na busca de orientação.

A partir daí, começou a ouvir palestras, a tomar passes e a conversar comigo sobre as inusitadas revelações; eram novidades para uma católica praticante que estudou no colégio das freiras Doroteias da sua cidade. Para mim fez também sentido e aqui estou eu, agora sem a companheira, seguindo no trabalho doutrinário, com tarefas escritas e faladas, há mais de quarenta anos.

Quando a amiga lhe falou em inimigo do passado, a pergunta que poderia surgir é: Que passado? Jamais havíamos pensado em reencarnação. Quando se falava de vida espiritual, como as outras pessoas, dizíamos que ninguém voltou para dizer como é a vida do outro lado. Ainda hoje é assim. Queremos que os Espíritos mandem e-mails, mensagens por programas de bate-papo ou pelo Facebook, ou enviem torpedo pelo celular? Hoje sei que basta não ser cético e cultivar o bom-senso para saber que as notícias nos chegam todos os dias.

Desde a primeira edição de O Evangelho Segundo o Espiritismo temos novidades ditadas por mentores e sofredores. O livro é rico dessas informações, assinadas. Não fossem suficientes os livros de Allan Kardec, temos mais de quatrocentas obras de Chico Xavier, mais de duzentas de Divaldo Franco, além de muitos outros médiuns que merecem confiabilidade, ditadas pelos Espíritos.

O alerta permanente é que colhemos na vida espiritual todo o plantio feito na Terra. Pode ser bom ou mau. A lei de ação e reação se faz nessa hora sem que haja burla. Diz a lei de Newton que toda ação faz gerar uma reação, igual e contrária, de igual intensidade. Cada causa dá origem a um efeito. Espiritualmente não é diferente!

Como não nos lembramos do passado, contestamos essa verdade; ignoramos que tal esquecimento existe para evitar conflitos sociais. Se soubéssemos exatamente como convivemos anteriormente com o atual parente, seria um desastre. Se ofendidos, poderíamos ter desejos de vingança; se fôssemos nós o ofensor ficaríamos envergonhados.

A parentela é uma coisa tão séria e importante para resolver problemas do passado que há poetas desencarnados que até brincam com o problema. Diz Cornélio Pires em forma de trovas, estas duas verdades: Quem já venceu noutras eras / atritos e ódios mordentes / já pode nascer na Terra / com muito poucos parentes.” Ou: “Quase sempre nesta vida / sogro, sogra, genro e nora / é o amor de Deus unindo / os inimigos de outrora.”

De nada adianta argumentar que o conhecimento do passado nos ajudaria a não cometer os mesmos erros. Se hoje na Terra fumamos, sabendo como o tabaco faz mal; se bebemos, conhecendo os malefícios do álcool; se somos nervosos, sabendo como a irritação nos causa enfermidades e se somos invejosos, apesar de saber que a inveja rebaixa o homem, por que acreditamos que se lembrássemos das outras encarnações agiríamos diferente?

Constatamos que temos um passado espiritual quando analisamos as diferentes vocações das pessoas. Há o atleta e o intelectual; há o valente e o equilibrado; um gosta de matemática, outro de geografia; um aprende artes com facilidade enquanto outros por mais que estudem jamais conseguirão tal conhecimento; um nasce para ser líder, outro para ser comandado. Tudo isso é o resultado do passado espiritual que, pouco a pouco, construiu nossa atual personalidade. A única certeza é que nunca fomos melhores do que somos hoje. Estamos no apogeu do nosso desenvolvimento espiritual. Não confundir com posição social!

Para amar um inimigo do passado é preciso o véu do esquecimento. A lembrança de mútuas agressões dificultaria esse relacionamento e o fracasso, fatalmente, se repetiria.

Quem quiser ser espírita não se limite a tomar passes e água fluída. Para ser espírita de verdade é preciso dedicado estudo da doutrina. E não é tarefa para uma encarnação; não é com uma única leitura dos livros da codificação que compreenderemos o Espiritismo. A cada leitura descobrimos novas facetas dessa extraordinária mensagem. Os grandes divulgadores do Espiritismo, entre os quais destacamos o conferencista Divaldo Pereira Franco, que é estudioso de O Livro dos Espíritos há cerca de seis décadas, não abrem mão da leitura permanente das obras básicas e também de outras que trazem ensinamentos em profusão.

Não esquecemos o passado no que se refere às nossas verdadeiras conquistas. As virtudes de hoje foram aprendidas em vidas anteriores e em nós estão incorporadas; são os tesouros que o ladrão não rouba, conforme ensinou Jesus Cristo. Fica o que é útil e pode ser aplicado agora, como as vocações e a personalidade já moldada. As agressões ficam encobertas pelo véu que vai se dissipando à medida que foram sendo reparadas, até desaparecerem. Se o esquecimento fosse absoluto após a morte, de que nos serviria a reencarnação?

Analise as razões que o trouxeram ao Espiritismo. Seja qual for, estude muito, agradeça e aproveite tudo o que a Doutrina lhe oferece para mais tarde não repetir a conhecida e comprometedora frase: “Ah, se eu soubesse!”

RIE-Revista Internacional de Espiritismo-setembro de 2012