El planeta se renueva y esta siendo promovido.

Octávio Caúmo Serrano – caumo@caumo.com – Traducción Maria Renee San Martin Gomes-relu2521@yahoo.com

Escuchamos decir, desde mucho, que la Tierra ya esta en transformación: de pruebas y expiaciones se está promoviendo a mundo de regeneración.
¿Porque somos planeta de pruebas y expiaciones? ¿Que culpa nos cabe en el atraso del planeta em que vivimos? Respuesta natural: todas las culpas. No es solamente el planeta que es de pruebas y expiaciones, sino las consciencias que en el habitan y que hacen de este planeta un mundo atrasado. Una humanidad imperfecta no puede colonizar un mundo superior. Como dice Emmanuel, “esta huérfano de sintonía con los seres más adelantados”
¿Que certeza tenemos nosotros de que esto esta mismo ocurriendo y cual es el papel que nos cabe en esta transformación, caso tengamos interés en colaborar? Las comunicaciones espiritas nos garantizan que eso es verdad porque ellas son paulatinas, pero constantes y consientes.
En el libro de los Espíritus, al ser preguntado cuando el Espiritismo seria creencia común de la humanidad, el codificador dijo que dos o tres generaciones deberían aun pasar antes que esto aconteciese. O sea, por lo mínimo, por vuelta de doscientos años, aun necesitaría la doctrina, desde su codificación en 1857, para tornarse un guía para la humanidad. Y también para llegar al tiempo en que el estupro, el aborto, el secuestro, el crimen en general, el robo, el trafico de drogas y otros males desaparezcan de la faz del planeta.
Kardec nos dice, en la Revista Espírita, que el Espiritismo pasaría por seis periodos distintos. Enseño que hubo el periodo de la curiosidad, con las mesas girantes y el periódico filosófico, como el lanzamiento del Libro de los Espíritus; y que habría aun el periódico de las luchas y persecuciones, como de hecho ocurrió, por ejemplo, cuando se quemaron los libros espiritas en Barcelona en 1861; el periodo religioso, con el lanzamiento de El Evangelio según el Espiritismo; un periodo intermedio, que posteriormente tendría un nombre adecuado; y el periodo de regeneración de la humanidad, que debería iniciarse en el comienzo del siglo XX.
Si contáramos sesenta o setenta años como la primera generación a partir de El Libro de los Espíritus, estaríamos por vuelta de 1920 / 1930, cuando terminarían los periodos dichos por Kardec para comenzar el proceso de regeneración, con la fundación de Centros en profusión y la divulgación masiva del Espiritismo. Es emblemático el episodio Pinga- Fogo con Chico Xavier en la década de los 70, uno de los momentos más importantes para popularizar la doctrina.
A partir de la década de los años 90 del siglo pasado, comienzan a reencarnar los espíritus adelantados que deberán conduzir la nueva humanidad de la Tierra. Percibimos claramente su llegada cuando observamos a los niños de nuestro tiempo al manejar los aparatos de alta tecnología con absoluta naturalidad. No es solo en este aspecto, intelectual, que debemos analizarlas. Son moralistas, cobran conductas de los padres, se interesan por la educación del ser humano y por problemas ecológicos, por que se interesan como jamás se vio, a los movimientos de protección del planeta y la fauna y flora.
Ya podemos sentir que la solidaridad está creciendo, los dictadores están cayendo rápidamente y la veneración es cada día mayor.
Hay promesa de la espiritualidad, citadas en libros con mensajes de Joana de Ângelis, Emmanuel, Bezerra de Menezes y otros, todos a través de médium muy serios, que por vuelta del añp 2025 una multitud de espíritus reencarnaran al mismo tiempo para, cuando llege la hora, por 2060 /2070, estaren adultos y listos para ocupar los cargos directivos de las naciones, más allá de los sectores de investigación, educación, salud, etc.
¿Y en cuanto a nosotros? ¿Que nos está reservado?
Fuimos todos llamados, pero pocos fuimos escogidos. ¡Parece injusto! ¿Porque solamente pocos fueron los escogidos?
Es simple: el llamado es divino, pero la decisión es humana. Quien llama es Dios, con base en su ley. Pero el hombre es que escoge si quiere atender la llamada y ser, por tanto, un elegido. Pena que la mayoría de nosotros nos mantengamos de oídos tapados. ¡Descreyentes!
Las oportunidades ya nos fueron dadas. El cristianismo redivivo, que vino en la figura del Espiritismo, ya completo 155 años y muestra el Evangelio de Jesús explicado sin parábolas, sin metáforas. Todo claro en un lenguaje que llega con la misma facilidad al doctor y al analfabeto. Somos una humanidad privilegiada. Vivimos un tiempo en que tenemos al Cristo y su buena nueva explicada por el Espiritismo. Sin embargo, continuamos creyentes teóricos, sin practicar integralmente lo que nos há sido recomendado.
Participamos de un momento histórico extraordinario. Somos los artistas de la novela del Apocalipsis que no está escrito solamente en el Nuevo Testamento. Hoy nosotros acompañamos en la TV, en el radio, en la prensa; también en la calle en la casa, en la iglesia, en el trabajo. Más allá de eso, estamos viendo la Tierra pasar por su momento más importante de sus 4,6 mil millones de años desde que fue creada. Está pasando a la mayoría de edad, cambiando de mundo de pruebas y expiaciones para mundos de regeneración.
San Agustín nos dice, en el capítulo III de El Evangelio Según el Espiritismo que los mundos desde su formación avanzan “escalones imperceptibles para cada generación, en su escala progresiva para ofrecer a sus habitantes una morada cada vez más agradable, a medida que ellos mismos avanzan en la senda del progreso”. ¡El progreso podría ser más rápido si nosotros ayudásemos!
No será un mundo superior, donde la pureza imperara. Será aun un mundo de carne, de pruebas, de trabajos y diferencias sociales. Pero todo será tratado con respeto. Los bienes espirituales prevalecerán sobre los materiales lo que nos hará menos enfermos, menos insatisfechos, encadenados, sin llaves para asegurar carros y casas, porque cada uno respetará el patrimonio del otro. ¿Es poco? ¡No! Es extraordinariamente diferente y mejor.
Al final, ya enseño Pedro que “el amor cubre una multitud de pecados”. No nos gustaría ver repetirse con nosotros el episodio del planeta Capela, de la constelación del Cochero, cuando gran parte de sus habitantes fueron exiliados de su planeta, teniendo que renacer en mundos donde pudiesen usar su conocimiento en el campo de la caridad.
¡Quien nos diera el merecimiento de quedarnos por aquí! Mismo desencarnando antes, ojala pudiéramos renacer nuevamente en la Tierra. Seria un premio sintonizar con el nuevo y mejorado mundo. Si corriésemos, aun dara tiempo. Pero quien estea interesado, que se prepare para la mayor lucha: la del hombre contra sí mismo. El proceso de reforma íntima tiene que ser acelerado. Si dormimos como las vírgenes de la parábola, perderemos el tren de la historia. ¡Y ahí, solo habrá lloro y crujir de dientes!.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Enero de 2013