¡Esta frase fue usada hasta como título de libro espírita!

Octávio Caúmo Serrano – caumo@caumo.com 

Taducción Maria Renee San Martin relu2521@yohoo.com

A pesar de ser advertidos, y mucho, en cuanto a los compromisos que tenemos delante la vida, en vez de ser espirituales insistimos en ser mundanos. Invertimos todo nuestro potencial físico e intelectual en la obtención de placeres y confort que nos den condiciones sociales de respetabilidad y destaque. ¿Quién de nosotros osa decir que esto no es verdad? ¿Que no es así que pensamos y actuamos? ¿Quien no quiere la mejor casa, la mejor ropa, el mejor carro? Y otras muchas cosas más…  

El tiempo pasa, por eso, el vicio se instala en nosotros. La felicidad que buscamos como posición delante de la sociedad, no llega como imaginábamos ni nos da la garantía de un futuro o de una vejez serena. Con la edad llegando, un vacio se apodera de nuestros proyectos y quedamos perdidos por la falta de un alivio que nos sustente con seguridad. A la menor enfermedad, a la simple contrariedad, la ingratitud que siempre nos visita o un declive en cualquier área – económica, sentimental, intelectual – nos causan gran sufrimiento.

Como no invertimos para aprender lo que es realmente la vida, quedamos sin estructura cuando vientos más fuertes nos balancean, dada la poca solidez de nuestras convicciones sobre lo que realmente debemos esperar como encarnados de un planeta inferior. Solo cuidamos de un lado de nuestra vida. Nos hace recordar del soneto de Olavo Bilac – Cuerpo y Alma – cuando dice:

Si tienes un alma y si esa alma criatura,

Que te fue dada como un gran bien,

Quiere un día encender, ganar altura,

Ser un astro en el más allá…

 

Tú tienes un cuerpo y un cuerpo que necesita

Raestear em el lodo que del instinto adviene.

Cuando sin tragarlo la cueva oscura.

Sera lodo también.

 

¡En esa finalidad, atiende, oh loco!

Cuerpo y alma son tus: babosa y astro;

Un quiere subir y el otro andar de rastro.

 

Pues lo que me sorprende y en que me espanto,

Es que del cuerpo que es nada, cuidas tanto

Y del alma que es todo cuidas poco!

 

¿Como se cuida del alma, alguien podría tener curiosidad en saberlo? Responderíamos que es contrariando a las necesidades y los asedios extremos del cuerpo. Vivir com moderación cuando se trata de atender a los llamados materiales en relación a las comidas, a los placeres, a las fiestas, a los vicios y a las  necesidades intimas del mundo, a fin de no comprometer mas allá de lo necesario y crear problemas difíciles de solucionar: enfermedades, enemistades, insatisfacciones y desarmonías de toda orden.

Nadie desconoce la importancia del cuerpo, como el templo sagrado del espíritu, que debe ser tratado con el mayor respeto y gratitud porque abriga un alma en tarea de crecimiento. Maltratarlo significa enfermar y reducir el tiempo de encarnación, clasificándonos como suicidas indirectos. ¡Es lo que casi todos nosotros somos y tendremos que completar, un día, quien sabe cuándo, el periodo que esbasnjamos!

Si consideramos que la vuelta a la vida en la materia es aun para nosotros, por mucho tiempo, inevitable, debido a la gran imperfección que nos caracteriza, el conocimiento debería hacernos más prudentes, para aprovechar más este periodo de vida en el cuerpo, cada día más difícil de conseguir. Con la proliferación de la sexualidad irresponsable, cuando el sagrado acto de la creación paso a ser banalizado como instrumento de placer y comercio, sea por los propios agentes sea por los comerciantes, nacer en el mundo paso a ser una tarea heroica.

Independiente de los equívocos en el campo del sexo, la dificultad financiera de las personas hace con que ellas reduzcan sus compromisos familiares, teniendo menos hijos, especialmente lo de bajas condiciones financieras. Canalizan sus economías para otras prioridades, porque ignoran la importancia de la procreación cuando se da la oportunidad de que un nuevo espíritu cumpla su programación de crecimiento en la materia.

Nos enseña el espíritu André Luiz, que este momento de encarnados es el más importante en la vida del espíritu, por que el tiene la compañía del dolor, de la dificultad, que lo impulsa al progreso.

En dos siglos, nos dice el orientador, progresamos lo equivalente a un año luz caso vivenciemos solamente como espíritus desencarnados. Solo es necesario  creer en eso y que realmente aprovechemos el momento.

Esta es la razón porque la mayoría de nosotros se siente decepcionado al desembarcar en la erraticidad. Constamos por la película de la conciencia como perdemos nuestro tiempo en cuanto vivíamos en la materia. Podemos haber disfrutado de todo lo que Dios nos ofrece, desde que invertimos un poco de nuestra energía e inteligencia en la preparación del espíritu inmortal, porque es él quien sobrevive a todo y no desaparece en el laboratorio de la naturaleza como los componentes que forman el cuerpo material.

Es necesario aprovechar la vida, oímos frecuentemente. ¡De aquí a poco tu mueres y queda todo ahí! Ah! Si fuera así, como seria simple. Quien aprovechase o no aprovechase la vida como es aconsejado, tendría el mismo final. Después de la muerte, haber aprovechado, o no, no haría diferencia. Infelizmente, para nosotros, eso no es verdad. Aprovechar la vida es saber que este momento breve de la reencarnación se destina a la educación del espíritu que somos, para que en el futuro el tenga más alegrías, sea como desencarnado o como nueva persona, en mucho mejores condiciones, para vivir de nuevo en los mundos materiales, aquí o donde quiera que sea como desencarnados o como nueva persona, en muchos mejores condiciones, para vivir de nuevo en los mundos materiales. Aquí o donde quiera que sea. ¡Preparémonos porque eso aun va durar mucho y mucho tiempo!… ¡no nos equivoquemos!