¡Esto es lo que vale la pena!

 ¡La alabanza bien puesta es siempre un estímulo para seguir adelante, sin perdernos en la vanidad!

Octávio Caumo Serrano – caumo@caumo.com – traducción Prof. Edda Fontes-João Pessoa-PB-eddafontes@gmail.com

Un cierto lunes, recibimos en nuestra casa a una señora que desde mucho se ha dedicado a la Doctrina Espírita. Ella vive en el interior de Paraíba, Campina Grande, y en nuestra capital, João Pessoa, buscó nuestro atendimiento fraterno donde le recomendaron un tratamiento de ocho pases y conferencias semanales.

El miércoles, nos llamó y dijo que volvería a su ciudad y quería saber como seguiría su tratamiento. Le dijimos que consultase al sitio de la Federación Espiritista Paraibana para enterarse cuáles son los centros de su región, y allí siguiese el tratamiento ya recomendado por nosostros. En el caso de que no se sintiese a gusto con algun de aquellos, que buscase otro, porque todos son dignos de credibilidad por el trabajo serio que ofrecen.

Nos agradeció y resaltó, que a lo largo de los años que había participado en el Espiritismo, jamás había ido a una casa tan disciplinada como la nuestra, pues alli se sentía muy a gusto. Dijo que toda vez que viniese a la capital tendría placer en visitarnos. Le agradecimos y comentamos que en cada casa hay sus propias reglas y el dirigente es el guardián de la doctrina en su Centro; más que cuidar de la casa, debe considerar la causa, porque la causa espíritista es más importante que la casa espiritista.

El título de este texto es: “¡Esto es  lo que vale la pena!”.

La razón de esta afirmativa está en el excesivo rigor, en lo que se refiere a la disciplina en nuestra instituión, que todos comentan; no es permitido charlar después que el asistido entra en el salón y allí recibe algo para leer o quedarse meditando, recogido. Hemos sugerido que se disfrute ese raro tiempo para que uno pueda reponerse espiritualmente, porque en aquel momento, los espíritus entran en sintonía y todos seremos beneficiados. ¡Donamos y recibimos!

Ya fuimos muy criticados, incluso en un artículo de un periódico en nordeste, como un centro que le falta la caridad porque cerramos la puerta al princípio de los trabajos. No nos dieron la oportunidad de rebatir, pero tampoco teníamos interés en defendernos; sin embargo, me preguntaría si la caridad con los retardatarios no redundaría en la falta de caridad con los puntuales y también con el orador, que tiene su raciocinio comprometido por la entrada abrupta de los que no respetan las reglas. Menos mal que nos consideran excesivamente rigurosos y disciplinados en lugar de desorganizados y relajados. Esto nos suena como alabanza.

Uno de los últimos comentarios fue que este rigor se debe al hecho de que el dirigente había sido militar (?). Sólo si fuera el dirigente espiritual, porque el presidente encarnado es contable y ex industrial. Las reglas  se deben al hecho del dirigente ser espiritista, algo que muchas veces hace falta a un comandante de centro que afloja las normas para no perder al “cliente”, causando así conflictos con la propia doctrina.

Ya han dicho que nuestra casa no es un Centro Espiritista, sino un cuartel porque las personas entran y se sientan ordenadamente, una al lado de la otra. Ya que todas saldrán en la misma hora, no necesitarán pasar unas por encima de las otras para sentarse, molestándose mutuamente, si es más fácil hacerlo en secuencia. Han dicho también que allí los matrimonios no pueden sentarse juntos, lo que es mentira. Si la fila se completa con la mujer, justo detrás se sentará su marido.

Asi que solamente por eso,este matrimonio no se sienta junto. Sin embargo, si dependiese de nosotros, allí nunca se sentarían juntos. ¿Por qué? Porque seguramente van a hablar de las deudas atrasadas, del hijo rebelde, de problemas en sus trabajos, en fin, de las dificultades económicas ya ampliamente discutidas a diario lo que debería ser tratado fuera del centro. Allí, vamos a buscar paz, fuerza, compreensión y cultura espiritista para vivir mejor, en este mundo apocalíptico.

A lo largo del tiempo, hemos merecido reconocimiento y respeto  por parte del movimiento espiritista local, dándonos el derecho de administrar nuestro centro como nos parece mejor. Y así seguiremos, pues, creyendo que usamos una coherencia doctrinaria.

Justo en la semana que habíamos escrito esta materia, fuimos a presentar nuestra charla en dos diferentes casas espíritas. Mientras las presentábamos, la gente se levantaba, salía y volvia sin respetar ni preocuparse por lo que estaba siendo dicho. En una de esas casas, empezamos a contar una historia divulgada por el Espiritismo y, de pronto, un niño dejó la evangelización infantil y entró al salón. Varias personas se acercaron al niño, incluso la dirigente de la mesa, sentada a nuestro lado, para enterarse de lo que pasaba a aquel ninõ. Lo peor es que cuando nos dimos cuenta, todos estaban mirando hacia la derecha, donde se pasaba lo ocurrido. Todos se fijaron en lo que había pasado, de tal manera que dudamos que alguien hubiera podido enterarse de lo que habíamos contado en aquella charla. Esto refleja la mala administración de algunos centros.

Ya vimos a nuestro estimado José Raul Teixeira interrumpir una exposición por niños que corrían por el salon, mientras el exponía su charla. Se puso aburrido por la inercia de aquellos responsables y dijo: “Así es imposible alguien hacer un trabajo”, dijo el lúcido orador, delante de la inercia de los responsables. Es, por lo tanto,  falta de caridad para los que hacen su trabajo y se esfuerzan para coordinar su mente, transmitiendo al público con claridad su conocimiento.

Ese desinterés por el studio y aprendizaje, es aún expresivo en el movimiento espiritista, donde el pase, la consulta al mentor espiritual y los fenómenos en general, todavía, son los temas principales de la cita.

Sin falsa modestia, nos hemos puesto agradecidos a aquella señora por los elogios a nuestra casa, reforzando nuestra certeza de que todo el empeño que hemos tenido para mantener la disciplina y nuestra paciencia, a pesar de los comentarios malignos e infundados, realmente han valido la pena.

Maria Alcântara Caúmo, desencarnada el 11 de abril de 2012, nuestra ex presidente, que siempre nos acordamos, debe de haber vibrado también con el comentario de nuestra visitante, ya que fue ella la responsable encarnada por la sistemática de nuestra casa, muy criticada en la pasado y que hoy en día es normalmente elogiada, pues esto ya aconteció otras veces además de esta aquí relatada.

Que Dios nos ayude para que sigamos con la misma convicción, infundiendo así la misma certeza a los que nos ayudan para que la casa siga cumpliendo fielmente con su destino. Es mejor pecar por exceso de disciplina que por falta.

Aún tenemos mucho que aprender. Siempre hemos repetido lo que Emmanuel al comenzar su trabajo con nuestro Chico Xavier le recomendó: que tres cosas serían muy importantes. Que él siempre si recordase de la DISCIPLINA, DISCIPLINA y DISCIPLINA. Pero, aún hoy no hemos aprendido y seguimos indisciplinados. Pero, como la verdad se compara al aceite  en el agua, está siempre por arriba, un día todo va a mejorar. ¡Sin embargo, hay que admitir que ya ha mejorado, y mucho¡ ¡El despertar se está acelerando! Un día todos seremos espiritistas de verdad.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – julio 2013