“Amados, no creáis en todos los espíritus; probéis si ellos vienen de Dios” – Juan 4:1.

Octávio Caumo Serrano | caumo@caumo.com

 

Al estudiar el capítulo XXI de El Evangelio Según el Espiritismo, nos viene a la mente como somos inocentes al permitir que falsos profetas tengan éxito. Al consultar a los desencarnados, Kardec raciocinó que ellos eran las almas de los hombres que murieron y, por lo tanto, no tenían toda sabiduría. Puro buen sentido.

Encantados con el término profeta, que en las viejas escrituras designa a los llamados por Dios para revelar el porvenir a los hombres, pasamos a ser creientes, sin buen análisis, cayendo en trampas. De allí viene el origen de los falsos profetas que, según las advertencias de Mateo y Marcos, engañarán hasta los escogidos. Nuestra buena fe es tan sin criterio que entregamos nuestra vida, el bien más precioso que tenemos, a cualquiera de esos supuestos emisarios. El líder religioso, el patrón, el político, el falso amigo… Dice el pueblo que para cada inteligente hay diez tontos. Los sabidos siempre tendrán oportunidades para utilizar su falta de honradez, porque son hábiles y saben como explotar la credulidad de las personas simples. Hasta los inteligentes son engañados porque ellos son convincentes; encarnados y desencarnados.

¿Dónde están los falsos profetas? En todas los sitios. En los medios de comunicación irresponsables, en la política deshonesta, en las religiones mercantilistas, que se proliferan en abundancia en el planeta. Es por eso que todos quieren tener una emisora de radio o TV, es por esta razón que los partidos políticos llegaron a un número que nadie puede memorizar y es por ese motivo que nace todo día una iglesia nueva, hablando mal de las otras, intentando eliminar la concurrencia para tener una parte mayor de cada pastel. Quien tenga curiosidad entre en los programas de pesquisa del internet y investigue “falsos profetas”. Tendrán vídeos y películas para asistir por un mes mostrando el entrenamiento que los jefes religiosos hacen con sus colaboradores para asaltar con más facilidad y convencimiento el ingenuo que busca  vencer en la vida sin hacer fuerza.

Aún funciona la venta por 10 de un billete de lotería premiado con 100. Un inteligente se da cuenta de la ingenuidad de un tonto que se juzga sabido y, por codicia, aprovecha para lucrar. Cuando se ve escarnecido, reclama, aunque sea tan deshonesto como el otro. Si el primero le propuso vender por 10 lo qué valía 100 y  él aceptó rápidamente quedarse con los 100 pagando solamente 10, mereció ser engañado. Como un empresario que da dinero para la iglesia en la ilusión de que Dios aumentará su facturación. Aun cuando sea ineficiente como industrial y no modernizó su parque productivo, solo porque da dinero para la iglesia, Dios va a recompensarlo mandando clientes para adquirir sus productos. ¿Los qué no pueden pagar van a la falencia? Pero en el Cielo no hay banco y Dios no vive de intereses. Solamente alguien mucho ingenuo para creer en esas tonterías.

Incluso en el Espiritismo, donde el dinero no es común, el falso profeta se alimenta de la vanidad. Pregunten algo y él tendrá siempre una respuesta que resuelve cualquier problema. ¿Por qué las personas quieren aún hablar con los espíritus, hacer preguntas sobre su pasado y su porvenir, después de conocer el Evangelio de Jesucristo? “Hace que el Cielo te ayuda”; “a quien tomarte el manto da también la túnica”; “si alguien te obliga a caminar mil pasos, va con él dos mil”; “vende todo lo que tienes y me sigue”. El Espiritismo no promete salvación sino por prestación de servicios: “fuera de la caridad no hay salvación”.

André Luiz explicó que preguntas tontas son contestadas por espíritus inferiores que se sienten importantes por orientar. Espíritu Superior cuida de la colectividad, no de la individualidad. Al menos que uno tenga misión relevante y merezca un guía que lo asesore: Kardec y el Espíritu de Verdad, Chico Xavier y Emmanuel y otros bienhechores cuyos mentores ni se presentaron, pero fatalmente ellos los tuvieron; Gandhi, Luther King, Mandela, Teresa de Calcutá, Dulce da Bahia y tantos otros.

El verdadero espiritista nunca será un falso profeta;  “es reconocido por su transformación moral y por el esfuerzo que hace en el combate a sus malas inclinaciones”. No se reconoce el espiritista verdadero por los pases que aplica o recibe, por las exposiciones que hace o asiste, por los atributos mediúmnicos, sino por lo bueno que con eso construye, abarcando las diferentes formas de caridad y luchando para salir del mundo con un carácter mejor de lo que llegó cuando fue premiado con nueva reencarnación. Quien prestigia los falsos profetas son los ingenuos verdaderos. Y como éstos son mayoría, llenan las iglesias alimentando los deshonestos, eligen políticos corruptos que les ofrecen ventajas con facilidad y compran mercaderías adulteradas. Y son ésos los que hacen corrientes en defensa de la honestidad, exigen la renuncia de los que trampean y posan como personas de bien. Pero se prevalecen del amigo para, en una cola, pasar en la frente de quien llegó primero.

Lo que observamos es un deterioro en nuestra humanidad en términos de carácter. La deshonestidad y la manía de llevar ventaja a cualquier precio se encuentra en el ADN de la mayoría de nosotros, siendo casi siempre transmitida por genética, a pesar de agraviarnos si alguien nos diga eso. Cuando nos analicemos con rigor veremos que es una lamentable realidad y un impedimento para que seamos solidarios y fraternos, sin que seamos al mismo tiempo un majadero y un falso profeta. Oremos y vigiemos. Pero con un rigor que nunca usamos hasta ahora. Los tiempos están en el fin; ¡es necesario correr!

Qué nos estimula a la continuación de la lucha es saber que el comando sigue en las manos de Dios. Los verdaderos profetas, organizadores de la nueva Tierra de regeneración, ya están naciendo o programándose. Hagamos por merecer nuestra permanencia por aquí; encarnados o candidatos a una nueva vida en este mundo después de renovado. Vamos crear mérito para eso.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Febrero 2017

 

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