As molduras do caráter

Deixe um comentário

Octávio Caumo Serrano  caumo@caumo.com

Muitas vezes uma bela pintura perde seu encanto porque a moldura não a realça.

Assim é o caráter do homem. Não é incomum que alguém seja altamente competente na sua profissão e se perca nos desajustes do comportamento.

De que vale ser um médico que se destaca na sua especialização, que faz diagnóstico como ninguém, que é, inclusive, inspirado pelos colegas do outro plano, se é um revoltado contra o salário, o excesso de trabalho e deseja ser incensado a todo momento como herói da humanidade e ponto de destaque na sociedade em que vive. Enfim, se é um presunçoso.

De que serve ser um professor com vocação para a mais importante cátedra, inspirado e com sentido de observação para qualificar a diferença entre os alunos, se não tem paciência com aquele que demonstra dificuldade para assimilar as lições.

De que vale um Magistrado cheio de conhecimento, de diplomas, de pós-graduações, se ele aplica a lei de forma injusta, parcial, interesseira, para tirar proveito para si ou seus amigos, contrariando o princípio básico de que todos somos iguais perante a lei.

De que vale um governante eleito pelo povo se ao legislar ele o faz em benefício próprio, adulterando documentos, exigindo participações nos lucros da contratada para prestar serviço ao seu estado, ignorando que é um empregado da sociedade e não o explorador dela.

Assim são os homens de qualquer profissão. Para que se aproveita um religioso que traz o Evangelho decorado, sabe capítulos e versículos, mas só para apresentar-se ao fiel como salvador e senhor da solução para que os outros sejam felizes, se em vez de servir ao próximo se serve dele, extorquindo-lhe muitas vezes até as migalhas da sobrevivência com falsas promessas de felicidade. Afirma que está dando para Deus quando o donativo é para enriquecer ainda mais o falso salvador, o falso profeta.

Se quisermos ser felizes só há um caminho a seguir. Já nos ensinou Jesus que é amando o próximo como amamos a nós mesmos e fazendo aos outros o que desejamos que nos façam em situação semelhante. Cada vez que enganamos o outro enganamos a nós próprios; cada vez que agredimos o outro é a nós que estamos agredindo, porque nossa consciência vai ficando tão recheada de culpa que somos incapazes de ouvir as vozes do Céu. Jamais conseguiremos construir nossa alegria sobre a infelicidade dos outros. Esta é a razão do sofrimento humano. Tentamos nos desvencilhar das dores e não conseguimos porque usamos métodos errados. Para não sofrermos, primeiro temos de acabar com o sofrimento dos outros. Enquanto houver um ser humano chorando, todos choraremos. Nunca diga “não me importa”, porque tudo nos importa; nunca afirme que o problema não é seu porque todos os problemas do mundo são nossos também.

A pior coisa para o homem desonesto é ter de dormir com cobranças da própria consciência. Ninguém pode ser feliz se carrega culpa em sua alma.

Jornal O Clarim – Março de 2018

Anúncios

Una buena religión

Deixe um comentário

“La mejor religión es aquélla que te hace ser una persona mejor.” (Dalai Lama)

Octávio Caúmo Serrano | caumo@caumo.com

En El Libro de los Espíritus fue preguntado a los orientadores, en la cuestión de número 842, sobre la mejor religión. En la íntegra, la pregunta formulada fue la siguiente: “?Por qué indicios se podrá reconocer, entre todas las doctrinas qué alimentan la pretensión de ser la expresión única de la verdad, la qué tiene el derecho de presentarse cómo tal?”

La respuesta, fundamentada en el buen sentido, fue la siguiente:

“Será aquélla que más hombres de bien y menos hipócritas haga, esto es, por la práctica de la ley de amor en su mayor pureza y en su más amplia aplicación. Ése es la señal por qué reconoceréis que una doctrina es buena, visto que toda doctrina que tenga por efecto sembrar la desunión y establecer una línea de separación entre los hijos de Dios, no puede dejar de ser falsa y perniciosa.” (grifo nuestro)

¿Por qué buscamos una religión? Hay varias respuestas. Sin embargo, las principales serían: Tenemos problemas y vamos a buscar soluciones para nuestros males; o por un vacío interior que nos lleva a querer un poco de paz. Puede ser también por el temor a Dios, sin sentido, creyendo que seremos punidos por no profesar alguna doctrina. Sin embargo, la religión es un medio, no un fin. Debe orientar para la lucha y no resolver nuestros problemas de manera milagrosa, porque es al luchar contra nuestros defectos que nos modificamos para mejor.

Se concluye que todo aquél que afirmar que solo en su iglesia está la salvación es alguien equivocado. Sería como garantizar que solo su profesión es buena, solo su verdad es cierta, solo su inteligencia es superior o solo su club puede ser campeón. Como habitantes de un mundo de pruebas y expiaciones, qué nos identifica como de poca evolución, no se puede pretender hombres perfectos en este “hábitat”. Nos referimos también a los iconos venerados en la Tierra, no importa el segmento a que pertenezcan. Los sabios del mundo tienen solamente fragmentos de la sabiduría que alcanzarán un día adentro de las Leyes Universales.

El Espiritismo ganó, gracias a la capacidad de su organizador, Allan Kardec, un slogan de total sentido: “Fuera de la caridad no hay salvación.” Tal afirmación deja claro que la creencia es secundaria, porque lo importante es hacer el bien. Fundamental es el hombre ser bueno y honesto, incluso consigo mismo. Podemos engañar a los otros hombres, pero no a Dios y a nosotros mismos. Lean el mensaje del Espíritu José Bré, en El Cielo e Infierno, Capítulo III, sobre la verdadera honestidad. Vale la pena.

El Espiritismo no tiene como meta hacer prosélitos, sino que divulgar el Evangelio de forma objetiva, repitiendo las lecciones de Jesús en un lenguaje inteligible a la cual todos, independientemente del grado de instrucción, tengan acceso. No es el propósito del Espiritismo ampliar el número de frecuentadores de centros para igualarse a las masas de otras religiones, incluso porque es una doctrina que nada cobra por los servicios que ofrece. Da de gracia qué de gracia recibió. Si el movimiento viene creciendo es porque su mensaje tiene sentido.

El Espiritismo invita a conocer sus postulados todo aquél que no encuentra, en su doctrina actual, las respuestas para las cuestiones que lo dejan infeliz. No le pide que sea espiritista ni que abandone su creencia, herencia, muchas veces, de tradición familiar. Le pide simplemente que sea un investigador de las lecciones que él le ofrece y raciocine a respeto. Confiera, él mismo, si el Espiritismo lo atiende y aclara sus dudas. Conociendo, por lo menos, tendrá más condiciones de ser criterioso cuando decida combatirlo o criticarlo.

En ese contexto, Erasto es uno de aquéllos a quien podemos llamar de sabio y gran conocedor de la fenomenología mediúmnica. Es considerado por Allan Kardec como un Espíritu que ha producido comunicaciones de mucha lógica, algunas de ellas presentes en El Evangelio Según el Espiritismo y por todo el Libro de los Médiums. Al aparecer una nueva opinión, dijo Erasto, por menos que os parezca dudosa, la paséis por el tamiz de la razón y de la lógica. Todo qué la razón y el buen sentido reprueban, rechacéis valientemente. “Más vale rechazar diez verdades que admitir un único embuste, una única teoría falsa.” Esto deja claro que el Espiritismo no anhela imponernos conceptos dogmáticos, basados en fe ciega, pero nos quiere discutiendo hasta entender con clareza y concordemos por la lógica y por el buen sentido. “Si un día la ciencia probar que el Espiritismo está equivocado, nos quedemos con la ciencia”, ya nos aconsejó el Codificador. Dijo él que el Espiritismo se ajustará a la ciencia porque el “Espiritismo está lejos de haber dicho la última palabra, en cuanto a sus consecuencias, pero es inquebrantable en su base, porque ella se asienta sobre los hechos.”[1] Es la doctrina que mejor contesta nuestros actuales cuestionamientos, pero como todo avanza, el Espiritismo también es una doctrina evolutiva. Él solo dijo lo que ya podemos entender.

Por esta razón, en el prefacio del Libro de los Espíritus, Allan Kardec dijo que ésta es una doctrina para ser bastante estudiada. “Años son precisos para formarse un médico (…). ¿Cómo pretenderse en algunas horas adquirir la Ciencia del Infinito?” Asuntos serios deben ser tratados con seriedad. “¡Espiritistas!, os améis, es la primera enseñanza. Os instruís, es la segunda. Todas las verdades son encontradas en el Cristianismo; los errores que en él crearon raíz son de origen humano. Y además del túmulo, en que creíbles lo nada, voces os vienen a clamar: ¡Hermanos! nada perece. ¡Jesucristo es el vencedor del mal, sed los vencedores de la impiedad!”[2]

Si usted no estudia no es espiritista; es solamente un simpatizante de la doctrina y merece ser engañado. ¡Suerte a todos!

 

  1. KARDEC, Allan. Revista Espiritista. Febrero de 1865. “De la Perpetuidad del Espiritismo”, § 13.
  2. KARDEC, Allan. El Evangelio Según el Espiritismo. Por el Espíritu de Verdad. Cap. VI, ítem 5. Paris, 1860.
  3. RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Marzo 2018

Uma boa religião

Deixe um comentário

RIE_03_18

“A melhor religião é aquela que te faz ser uma pessoa melhor.” (Dalai Lama)
Octávio Caúmo Serrano | caumo@caumo.com

Em O Livro dos Espíritos foi perguntado aos orientadores, na questão de número 842, qual seria a melhor religião. Na íntegra a pergunta formulada foi a seguinte: “Por que indícios se poderá reconhecer, entre todas as doutrinas que alimentam a pretensão de ser a expressão única da verdade, a que tem o direito de se apresentar como tal?”

A resposta, fundamentada no bom senso, foi a seguinte:

“Será aquela que mais homens de bem e menos hipócritas fizer, isto é, pela prática da lei de amor na sua maior pureza e na sua mais ampla aplicação. Esse é o sinal por que reconhecereis que uma doutrina é boa, visto que toda doutrina que tiver por efeito semear a desunião e estabelecer uma linha de separação entre os filhos de Deus, não pode deixar de ser falsa e perniciosa.” (grifo nosso)

Por que buscamos uma religião? Há várias respostas, mas as principais seriam: temos problemas e vamos procurar soluções para os nossos males; ou em razão de um vazio interior que nos leva a querer um pouco de paz. Pode ser também pelo temor a Deus, sem sentido, crendo que seremos punidos por não professar alguma doutrina. No entanto, a religião é um meio, não um fim. Deve orientar para a luta e não resolver nossos problemas de maneira milagrosa, porque é ao lutar contra nossas imperfeições que nos modificamos para melhor.

Conclui-se que todo crente que afirmar que só na sua igreja está a salvação é um equivocado. Seria como garantir que só a sua profissão é boa, só a sua verdade é certa, só a sua inteligência é superior ou só o seu clube pode ser campeão. Como habitantes de um mundo de provas e expiações, o que nos identifica como de pouca evolução, não se pode pretender homens perfeitos neste habitat. Referimo-nos também aos ídolos venerados na Terra, não importa o segmento a que pertençam. Os sábios do mundo têm apenas fragmentos da sabedoria que alcançarão um dia dentro das Leis Universais.

O Espiritismo ganhou, graças à sabedoria do seu organizador, Allan Kardec, um slogan de total bom senso: “Fora da caridade não há salvação.” Tal afirmação deixa claro que a crença é secundária, porque o importante é fazer o bem. Fundamental é o homem ser bom e honesto, inclusive consigo mesmo. Podemos enganar os outros homens, mas não a Deus e a nós mesmos. Leiam a mensagem do Espírito José Bré, em O Céu e Inferno, Capítulo III, sobre a verdadeira honestidade. Vale a pena.

O Espiritismo não tem como meta angariar prosélitos, mas sim divulgar o Evangelho de forma objetiva, repetindo as lições de Jesus numa linguagem inteligível à qual todos, independentemente do grau de instrução, tenham acesso. Não é intensão do Espiritismo ampliar o número de frequentadores de centros para igualar-se às massas de outras religiões, mesmo porque é uma doutrina que nada cobra por serviços que oferece. Dá de graça o que de graça recebeu. Se o movimento vem crescendo é porque a sua mensagem faz sentido.

O Espiritismo convida a conhecer seus postulados todo aquele que não encontra, na sua doutrina atual, as respostas para as questões que o incomodam. Não lhe pede que seja espírita nem que abandone a sua crença, herança, muitas vezes, de tradição familiar. Pede-lhe apenas que seja um investigador das lições que ele lhe oferece e raciocine a respeito. Confira, ele mesmo, se o Espiritismo o atende e esclarece suas dúvidas. Conhecendo, pelo menos, terá mais condições de ser criterioso quando decidir combatê-lo ou criticá-lo.

Nesse contexto, Erasto é um daqueles a quem podemos chamar de sábio e grande conhecedor da fenomenologia mediúnica. É considerado por Allan Kardec como um Espírito que produziu comunicações de muita lógica, muitas delas presentes em O Evangelho Segundo o Espiritismo e por todo O Livro dos Médiuns. Ao aparecer uma nova opinião, disse Erasto, por menos que vos pareça duvidosa, passai-a pelo crivo da razão e da lógica. O que a razão e o bom senso reprovam, rejeitai corajosamente. “Mais vale rejeitar dez verdades do que admitir uma única mentira, uma única teoria falsa.” Isto deixa claro que o Espiritismo não deseja impor-nos conceitos dogmáticos, baseados em fé cega, mas nos quer discutindo até entendermos com clareza e concordarmos pela lógica e pelo bom senso. “Se um dia a ciência provar que o Espiritismo está errado, fiquemos com a ciência”, já nos aconselhou o Codificador. Disse ele que o Espiritismo se ajustará à ciência porque o “Espiritismo está longe de ter dito a última palavra, quanto às suas consequências, mas é inabalável em sua base, porque ela se assenta sobre os fatos.”[1] É a doutrina que melhor responde nossos atuais questionamentos, mas como tudo avança, o Espiritismo também é uma doutrina evolutiva. Ele só disse o que já podemos entender.

Por esta razão, no prefácio de O Livro dos Espíritos, Allan Kardec disse que esta é uma doutrina para ser muito estudada. “Anos são precisos para formar-se um médico (…). Como pretender-se em algumas horas adquirir a Ciência do Infinito?” Assuntos sérios devem ser tratados com seriedade. “Espíritas!, amai-vos, eis o primeiro ensinamento. Instruí-vos, eis o segundo. Todas as verdades são encontradas no Cristianismo; os erros que nele criaram raiz são de origem humana. E eis que, além do túmulo, em que acreditáveis o nada, vozes vêm clamar-vos: Irmãos! nada perece. Jesus Cristo é o vencedor do mal, sede os vencedores da impiedade!”[2]

Se você não estuda não é espírita; é mero simpatizante da doutrina e merece ser enganado. Boa sorte a todos!

  1. KARDEC, Allan. Revista Espírita. Fevereiro de 1865. “Da Perpetuidade do Espiritismo”, § 13.
  2. KARDEC, Allan. O Evangelho Segundo o Espiritismo. Pelo Espírito de Verdade. Cap. VI, item 5. Paris, 1860.
  3. RIE – Revista Internacional de Espiritismo – Março 2018