Ei, todos vocês

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Octavio Caumo Serrano

Hoje eu estou muito feliz. Se algum amigo ou curioso quiser saber por que, informo: Porque acordei!

Fiquei pensando quantos não acordaram como eu, nesta manhã. Escreveram antes do amanhecer a última página do seu livro desta encarnação. Se faltou o epílogo da história deles ou algum fato importante ficou pendente, vão ter de esperar a próxima chamada. Eu ainda tenho o hoje para escrever e espero que seja um relato bonito do qual eu possa me orgulhar! No bom sentido, claro!

Vocês não concordam que eu tenho grandes motivos para estar feliz? Espero que todos os que lerem este relato pensem da mesma forma. Por mais cruel que seja a vida, é uma escola insubstituível e que ninguém pode frequentar por nós. E quanto mais aprendermos neste curso básico menos restará para conhecer nas próximas etapas. Não podemos sair do mundo levando só o que trouxemos. Quanto mais degraus subirmos na escada da existência, menos escalões faltarão nas etapas em que, quem sabe, as oportunidades serão mais difíceis.

Graças, meu Pai, por confiar em mim sabendo que EU posso, algo que muitas vezes nem eu mesmo acredito.  Se sou seu filho, quero fazer jus à sua confiança. Amém!

Após completar oitenta e quatro anos, cabeça cansada e o fardo das preocupações e compromissos ficando a cada dia mais pesados, sinto-me titubear em certas horas e pergunto se não é tempo de desaquecer, já que a saúde às vezes reclama. Mas quando penso em desistir ou diminuir o ritmo, imediatamente restauro meus pensamentos e agradeço por ter chegado até aqui nas condições em que cheguei.

Se tenho um dos olhos com alguma limitação de visão, se porto um derrame pericárdico aliado à implantação de uma válvula aórtica artificial, se precisei que o doutor alargasse dois forames da coluna lombar para que o feixe nervoso não fosse comprimido, o que provocava dores nas pernas, quase me impedindo de caminhar, tenho, em contrapartida, uma cabeça relativamente lúcida que me permite comandar o nosso Centro Kardecista “Os Essênios”, fazer pequenas palestras, escrever alguns artigos para os veículos que confiam em mim e me dão esta valiosa oportunidade, e faço poemas que levam mensagens de evangelização e otimismo. Me dá pena parar, porque a sede da alma está ainda respondendo bem nesta encarnação e espero sair daqui mais lúcido do que cheguei. É esta a recomendação do Espiritismo: que sejamos hoje melhor do que ontem e amanhã melhor do que hoje.

Além dos compromissos com o Centro, cuidar de atas, pagar impostos, elaborar escalas de trabalhadores e dar os temas das palestras, ainda cuido da minha vida pessoal, gerindo a empresa que me dá sobrevivência. Abençoados sejam o celular e o computador por me permitirem tudo fazer do meu próprio lar, sem a necessidade de deslocamentos como fazíamos até pouco tempo.

Rogo a Jesus, aos Essênios e demais protetores que participam das atividades nas quais estou envolvido, para que eu possa atuar ainda por um tempo e que eu tombe no campo de batalha e não escravizado a um leito dependendo dos mais básicos cuidados. Embora não me seja dado decidir, é um rogo que faço aos céus, se algum mérito consegui acumular para ter um mínimo de privilégios.

E a todos os que ainda confiam em mim, editores, leitores e ouvintes, meu melhor agradecimento. Feliz 2019.

Jornal O Clarim – janeiro de 2019

 

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Las aflicciones y el porvenir

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No podemos hilarnos en creencias irracionales e inconsistentes

Octávio Caúmo Serrano | caumo@caumo.com

Aprendemos por el Evangelio del Cristo y Señor que cada uno recibirá según sus obras. Hacer para que el Cielo nos ayude; a mil por uno. O sea, a ejemplo de la multiplicación de los panes y de los peces hecha por Jesús, nadie multiplica partiendo del cero. Es preciso que haya en cada uno de nosotros un mínimo de esfuerzo para ser aumentado por la misericordia del Cielo. El propio Pedro ya dijo, en su primera epístola, que el amor cubre a la multitud de pecados. Pero es preciso, por lo menos, ¡una gota de amor!

Qué se ve, en términos de divulgación de lo que nos compete para ser felices, no está compatible con las recomendaciones de Jesús. Nos hablan qué es necesario tener fe, sin nos explicar cómo lograrla y vivirla. Nos informan qué si nos afiliamos a determinada doctrina religiosa, pagando por las bondades que anhelamos, seremos inmediatamente atendidos y recompensados. Es un procedimiento tan simplista como declarar extinta la inflación en un país simplemente igualando la moneda nacional a la norteamericana, sin la adopción de medidas que de hecho corrijan la economía. No es necesario decir que, a largo plazo, la equiparación no se sostendrá y traerá terribles consecuencias a su pueblo.

Si las soluciones para salir de la miseria, de la ignorancia y de la maldad fueran tan fáciles, podríamos exportar esa tecnología milagrosa y acabar con los flagelos de la humanidad. Si bastase ser socio o adepto de una iglesia para conquistar la dicha y transformar las personas en criaturas de bien, sería algo fácil de providenciarse. ¡Cada presidio de este país sería transformado en una iglesia y la criminalidad desaparecería!

El hablar manso y hermoso y la simple lectura de capítulos y versículos convenientes de las escrituras sagradas, se constituyen convincentes argumentos para quien guste de vivir en la ilusión. Si leemos atentamente el Evangelio, veremos que Jesucristo nunca nos ofreció la salvación, entendida cómo la conquista de la dicha sin esfuerzo. Qué Él ha dicho y las escrituras reproducen es: “Nadie va al Padre a no ser por mí. Porque yo soy el camino, la verdad y la vida.” O sea, sin seguir sus orientaciones. “Si alguien quiere venir después de mí, que niegue a sí mismo, tome su cruz, día tras día, y me siga.” Lucas 9:23. Nunca prometió cargarnos en sus brazos como dice el mensaje “huellas en la arena”, un sentimentalismo de la poesía musicada.

Siempre que nos ofrezcan facilidades y conquistas sin nuestra efectiva colaboración, desconfiemos. Nada es fácil en este mundo. Nada se transforma en un pase de magia. Cambiar carácter, corregir errores y combatir defectos, librarse de los vicios y matar el hombre viejo para renacer como Paulo al libertarse del viejo Saulo son batallas hercúleas, tareas que ni siempre se concluyen en una única encarnación en mundos de pruebas y expiaciones como es nuestro planeta. Es preciso mucha persistencia para bisoñas conquistas qué nos llevan, incluso a los que conocen, a titubear frente a las dificultades para dar algunos pequeños pasos hacia la frente y hacia el alto.

Los Espíritus ya informaron que hay cuatro etapas para arreglar un error. La primera es reconocerlo. La segunda es el arrepentimiento. La tercera es la retractación, que nos lleva al pedido de disculpas, cuando aún posible. Y el último y definitivo es la reparación, si aún hay tiempo. Si alguna etapa se queda sin solución el rescate no se hará y la pendencia tendrá de ser resuelta por otros medios o con otras personas, que nos impondrán dificultades iguales a las que causamos a los otros. Nadie piense que esto es un castigo. Es renovación del aprendizaje para avanzar en la dirección de mundos más perfectos. El propio Jesús ya nos advirtió que nadie saldría de aquí mientras no quitase hasta el último centavo. Nadie va a una fiesta con ropa desaseada o rota. ¡Y la conquista del reino de los Cielos es para ser festejada con vestimentas apropiadas!

2019 llegó y los próximos trescientos sesenta cinco días y seis horas traerán nuevas oportunidades para que ascendamos algunos escalones en la escalera del perfeccionamiento moral, visando a la conquista de sitios de paz. No adelanta querer penetrar en los mundos superiores, ya dijo Emmanuel, si estamos huérfanos de sintonía con esos lugares. Es cuestión de afinidad. La sintonía y la atracción se dan por los deseos y calidades comunes. Sin choques. Los afines se atraen. Como la parábola de la Vestidura Nupcial: quien no esté adecuadamente vestido, de cuerpo y alma, no puede entrar.

Nunca pierda su fe en la certeza de que Dios, el Padre perfecto, quiere lo mejor para sus hijos. ¡Pero a ejemplo de los padres de la Tierra, muchas veces para educarlos es necesario decirles un sonoro NO! Puede no agradar, pero es lo que debe ser hecho. También Dios, cuando nos contraria lo hace por nuestro bien. Hasta la muerte, tan temida, es una invención de Dios. Luego no puede ser algo malo. Es, como el propio sufrimiento, solamente mal comprendida.

El nuevo mundo está se formando y brevemente los buenos podrán respirar de su aire más perfumado. ¡Paciencia y perseverancia porque los tiempos ya llegaron!

Feliz Año Nuevo.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – enero 2019

As aflições e o futuro

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RIE 01_19

Não podemos nos fiar em crendices irracionais e inconsistentes

Octávio Caúmo Serrano | caumo@caumo.com

Aprendemos pelo Evangelho do Cristo e Senhor que cada um receberá segundo suas obras. Fazer para que o Céu nos ajude; a mil por um. Ou seja, a exemplo da multiplicação dos pães e dos peixes feita por Jesus, ninguém multiplica partindo do zero. É preciso que haja em cada um de nós um mínimo de esforço para ser aumentado pela misericórdia do Céu. O próprio Pedro já disse, em sua primeira epístola, que o amor cobre a multidão de pecados. Mas é preciso, pelo menos, uma gota de amor!

O que se vê, em termos de divulgação do que nos compete para sermos felizes, não está condizente com as recomendações de Jesus. Falam-nos que é preciso ter fé, sem nos explicar como obtê-la e vivê-la. Informam-nos que se nos filiarmos a determinada doutrina religiosa, pagando pelas benesses que almejamos, seremos imediatamente atendidos e recompensados. É um procedimento tão simplista quanto declarar extinta a inflação em um país apenas igualando a moeda nacional à norte-americana, sem a adoção de medidas que de fato corrijam a economia. Não é necessário dizer que, a longo prazo, a equiparação não se sustentará e trará terríveis consequências ao seu povo.

Se as soluções para sair da miséria, da ignorância e da maldade fossem tão fáceis, poderíamos exportar essa tecnologia milagrosa e acabar com os flagelos da humanidade. Se bastasse ser sócio ou adepto de uma igreja para conquistar a felicidade e transformar as pessoas em criaturas de bem, seria algo fácil de se providenciar. Cada presídio deste país seria transformado numa igreja e a criminalidade desapareceria!

A fala mansa e bonita e a simples leitura de capítulos e versículos convenientes das escrituras sagradas, constituem-se convincentes argumentos para quem gosta de viver na ilusão. Se lermos atentamente o Evangelho, veremos que Jesus nunca nos ofereceu a salvação, entendida como a conquista da felicidade sem esforço. O que Ele teria dito e as escrituras reproduzem é: “Ninguém vai ao Pai a não ser por mim. Porque eu sou o caminho, a verdade e a vida.” Ou seja, sem seguir suas orientações. “Se alguém quiser vir após mim, negue-se a si mesmo, tome a sua cruz, dia após dia, e siga-me.” Lucas 9:23. Nunca prometeu nos carregar no colo como diz a mensagem “Pegadas na areia”, uma pieguice da poesia musicada.

Sempre que nos oferecerem facilidades e conquistas sem a nossa efetiva colaboração, desconfiemos. Nada é fácil no mundo. Nada se transforma num passe de mágica. Mudar caráter, corrigir erros e combater defeitos, livrar-se dos vícios e matar o homem velho para renascer como Paulo ao libertar-se do velho Saulo são batalhas hercúleas, tarefas que nem sempre se concluem numa única encarnação em mundos de provas e expiações como o nosso planeta. É muita persistência para acanhadas conquistas o que nos leva, mesmo os que conhecem, a titubear diante das dificuldades para dar os menores passos para a frente e para o alto.

Os Espíritos já informaram que há várias etapas para consertar um erro. A primeira é reconhecê-lo. A segunda é o arrependimento. A terceira é a retratação, que nos leva ao pedido de desculpas, quando ainda possível. E a quarta e definitiva é a reparação, se ainda houver tempo. Se alguma etapa ficar sem solução o resgate não se fará e a pendência terá de ser resolvida por outros meios ou com outras pessoas, que nos imporão dificuldades semelhantes às que causamos aos outros. Ninguém pense que isto é castigo. É renovação do aprendizado para avançar na direção de mundos mais perfeitos. O próprio Jesus já nos advertiu que ninguém sairia daqui enquanto não quitasse até o último centavo. Ninguém vai a uma festa com roupa suja ou rasgada. E a conquista do reino dos Céus é para ser festejada com vestes apropriadas!

2019 chegou e os próximos trezentos e sessenta e cinco dias e seis horas trarão novas oportunidades para subirmos alguns degraus na escada do aprimoramento moral, visando à conquista de lugares de paz. Não adianta querer penetrar nos mundos superiores, já disse Emmanuel, se estivermos órfãos de sintonia com esses lugares. É questão de afinidade. A sintonia e a atração se dão pelos desejos e qualidades comuns. Sem choques. Os afins se atraem. Como a parábola da Veste Nupcial: quem não estiver adequadamente vestido, de corpo e alma, não pode entrar.

Nunca perca sua fé na certeza de que Deus, o Pai perfeito, quer o melhor para seus filhos. Mas a exemplo dos pais da Terra, muitas vezes para educá-los é preciso dizer-lhes um sonoro NÃO! Pode não agradar, mas é o que deve ser feito. Também Deus, quando nos contraria o faz pelo nosso bem. Até a morte, tão temida, é uma invenção de Deus. Logo não pode ser ruim. É, como o próprio sofrimento, apenas mal compreendida.

O novo mundo está se formando e brevemente os bons poderão respirar do seu ar mais perfumado. Paciência e perseverança porque os tempos já chegaram!

Feliz Ano Novo.

RIE – Revista Internacional de Espiritismo – janeiro 2019